En Simara padecen por la falta de agua

Los sacrificios que deben padecer las familias residenciadas en el caserío Simara, parroquia Águedo Felipe Alvarado, municipio Iribarren, para conseguir un poco de agua dulce, son múltiples.

“A nosotros nos traen un camión cisterna cada mes, aunque a veces se tarda hasta tres meses y la vemos negra”, dice Marilbet Baldallo, ama de casa del poblado.

Para las más de 200 familias que allí viven es indispensable poseer los ya conocidos tanques azules para guardar “y estirar” el agua que les dejan los camiones cisternas de Hidrolara.

Refirió que es la alternativa para recibir el vital líquido porque la de algunos pozos existentes en la zona no sirve para el consumo humano por ser completamente salobre.

Espera que algún día les solucionen ese problema para que tantos grupos familiares allí residentes puedan vivir más tranquilos.

“Bueno sería que Hidrolara nos mandara más camiones cisternas porque uno solo mensual no nos alcanza para nada, menos con el calor que está haciendo actualmente”, dijo Baldallo.

Reiteró el problema que se presenta en la escuela de Simara en la que no pueden funcionar los baños por la falta de limpieza.

Son 70 alumnos que no son tomados en cuenta a la hora de elaborar los presupuestos de gastos para los centros educativos pues no disponen de agua suficiente, ni siquiera para mantener limpios los baños.

Recuerda Marilbet que Simara es una de las principales zonas productoras de piña de la parroquia Águedo Felipe Alvarado y por lo tanto merece más consideración por los organismos municipales, regionales y nacionales.

Alexander Giménez, por su parte, se refirió al caso de la carretera, que no está en peores condiciones porque los mismos residentes, en especial los productores de piñas, se han encargado de darle algo de mantenimiento.

En reiteradas ocasiones han exigido de Invilara tomen en cuenta esa vía a la hora de elaborar proyectos de vialidad, pero hasta ahora no han logrado nada.

Se trata de una carretera de menos de diez kilómetros que en invierno se convierte en un lodazal por la que no puede pasar todo tipo de vehículo y en verano es un polvorín.

“Que le hagan un cariñito para que la gente pueda visitar Simara con más frecuencia”, dijo por su parte Luis Alfredo Gil, siempre pendiente de la zona.