Otra profanación a la Catedral de Barquisimeto

Pese a encontrarse a pocos metros de la Comandancia de Policía, lo que obligaría a pensar en una mayor seguridad, en la Catedral de Barquisimeto ocurre todo lo contrario, como queda demostrado frecuentemente con las incursiones delictivas de que es objeto.

“En año y medio que tengo como párroco es la quinta vez que se meten al templo para causar destrozos”, dijo el padre Fidel González mientras observaba con pesar algunos de los daños dejados por la incursión.

Se presume que los antisociales ingresaron después de las doce de la noche, cuando la zona es más solitaria.

Durante su permanencia en el recinto religioso abrieron un boquete en uno de los vitrales más valiosos de la colección allí existente como es el de la Virgen de Coromoto, donado por la Gobernación de Portuguesa.

Se trata de un vitral elaborado en Boconó que, ante el serio daño sufrido, requerirá una costosa inversión para sustituir lo destrozado con una lámina similar acorde con la obra.

Pero también violentaron las alcancías para sacar las limosnas, formando con algunos billetes una cruz en el altar mayor.

Por si fuera poco, los intrusos profanaron el Santísimo Sacramento, donde se guardan las ostias sagradas que se distribuyen en la comunión, además de desordenar algunos muebles.

Para el padre Fidel, lo que ha venido ocurriendo con el templo principal de Barquisimeto no tiene nombre y demuestra la poca seguridad que brindan los ventanales de vidrio, los cuales son rotos con facilidad.

Considera necesario, para que se acaben las incursiones nocturnas, instalar un enrejado artístico acorde con la estructura que impida, o al menos dificulte, el ingreso de personas durante las noches.

También cree prudente levantar la cerca perimetral, colocarle un cerco eléctrico, así como construir dos garitas desde donde algunos voluntarios puedan montar guardia para advertir cualquier situación extraña.

Pero una vecina que acudió a percatarse de lo ocurrido en el templo al que acude continuamente estima que se debe pedir a la Policía de Lara una vigilancia permanente, al menos nocturna, ya que no se justifica lo que está ocurriendo estando tan cerca la comandancia.

Dijo que en los últimos años la Catedral ha sido víctima de este tipo de profanación cerca de veinte veces y nunca han sido detenidos los culpables, como si a nadie importara.

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