Sigue el caos vehicular en nuestras calles y no hay quién resuelva

Día a día, los barquisimetanos salimos a enfrentarnos al fuerte tráfico que nos espera en las calles, que afecta tanto a conductores como a peatones. En el centro de la ciudad, las vías pueden llegar a convertirse prácticamente en un estacionamiento. En el este, reina la anarquía. Nos quejamos y criticamos a los que manejan sin conciencia, pero cabe preguntarnos ¿qué estamos haciendo nosotros para mejorar esta situación?

Recordemos que cada acción cuenta en el resultado total. Si necesito comprar el periódico o unas frutas, puedo decir que estacionarme en doble fila “un momentico”, dos minutos nada más, no hará un gran cambio en el tráfico de la ciudad. Pero si muchas personas pensamos así, tendremos como resultado el laberinto vehicular que se forma a diario. Buscar un estacionamiento o un espacio raya blanca toma algo más de tiempo, pero es un acto de respeto a los demás y a nosotros mismos.

Dar la vuelta en U, comerse la luz roja, estacionarse en una esquina,… son muchas las acciones de este tipo que podemos evitar, simplemente con un poco de voluntad, para darle un poco de humanidad a nuestras calles. Igualmente, cuando estamos detrás de un volante, tenemos una enorme responsabilidad con la vida de quienes nos rodean; dejar pasar a una persona que va a pie no nos hace menos, sino lo contrario: nos convierte en verdaderos ciudadanos.

También hago un llamado a las autoridades de Tránsito Terrestre, pues se supone que son ellos los garantes de que las normas de tránsito que están en el papel, se cumplan en la práctica. Es su labor apersonarse en las zonas de mayor congestionamiento y hacer cumplir la ley, además de difundir la educación vial con charlas y talleres.

No esperemos a que nos llegue la multa o la sanción. Construyamos nosotros mismos la ciudad que queremos.

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