Con más penas que glorias, Río Claro llegó a cien años como parroquia

Hugo J. Boscán | Iván Piña |

Hace cien años, el 8 de marzo de 1916, Río Claro, que hasta entonces era oficialmente un caserío del distrito Iribarren, pasó a la categoría de municipio foráneo y, posteriormente, a la de parroquia, en honor al héroe de la Independencia, general Aquilino Juares.

Este martes, la población amaneció de fiesta para celebrar su nuevo aniversario, que le encuentra sumida en una serie de problemas no resueltos por las autoridades, municipales, regionales o nacionales, a los que correspondan.

La comunidad había propuesto al Concejo Municipal la celebración de una sesión especial en homenaje a la capital parroquial cuya población, de acuerdo al censo de 2013, asciende a cerca de 20 mil personas, pero no fue aprobada por los ediles.

Con el apoyo de la alcaldía, este martes se llevó a cabo un programa elaborado por un comité, que se inició con el izado de las banderas panamericanas, una misa en la iglesia Virgen del Pilar, una ofrenda floral ante el busto del Libertador Simón Bolívar y un acto de reconocimiento a un grupo de personas, nativas, destacadas en diferentes áreas.

En la plaza se destacó la actuación de los niños de la fundación musical Simón Bolívar, bajo la dirección de María Elena Escalona, Gabriel Manzanilla y Víctor Rivero.

Al mismo se había anunciado la presencia del alcalde Alfredo Ramos, pero como a las 11 no había llegado, se le dio inicio en consideración a los pequeños.

Posteriormente, a las doce y media, se procedió, ya con la primera autoridad municipal, a la entrega de la orden Juan Guillermo Iribarren al abogado Henry Rodríguez, orador de orden en el acto, así como reconocimientos a Rafael López (Mister Bryan), Omar Catarí, Juana Castañeda, Altagracio Bullones, Jesús María Piña y Francisco Jiménez.

En sus palabras, Rodríguez hizo referencia a las tranformaciones de Río Claro, de pequeño caserío a capital de una importante parroquia foránea del municipio capitalarense.

Destacó su importancia en la producción agrícola y haber dado a Venezuela mujeres y hombres destacados en diferentes áreas.

El alcalde Ramos, por su parte, se refirió a la importancia que se le está dando a las parroquias foráneas y a sus gobiernos para que ejerzan sus gestiones más directamente con las comunidades.

Igualmente, anunció la dotación del implementos para el comedor de la escuela José Antonio Álamo, concretamente, refrigerador y cocina, de los que carece actualmente.

La problemática

Pero la capital de la parroquia Juares se encuentra en este centenario con una serie de problemas que impiden a sus habitantes vivir con la tranquilidad que merecen.

Sixto González, Francisco Jiménez, Víctor Ramón Mendoza, Francisco Muñoz, Elsa Arrieche y José Gregorio González fueron portavoces de los mismos, comenzando con el de la inseguridad.

Dijeron que, sobre todo los fines de semana, en las noches, nadie se atreve a salir a la calle por el temor a sujetos que se encargan de imponer la ley del terror, aprovechando la reducida dotación de policías.

“Aquí solamente hay cinco policías que deben cuidar a 39 presos en la comandancia, además de que no pueden salir a patrullar porque la unidad no tiene cauchos”, dijo uno de ellos.

También denunciaron deforestaciones en las cabeceras del río, aparentemente con la anuencia de las autoridades del ambiente que no hacen nada para evitarlo.

Reiteraron su petición de embaulamiento del río Claro y de la quebrada de Parra, sobre todo de esta última, pues en temporada de invierno provoca sustos y hasta daños en perjuicio de quienes residen en sus cercanías.

“En Río Claro falta todo, pero, en especial, seguridad, más policías y guardias nacionales”, clamaron.

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