#Especial “Maduro pretende conservar un modelo fracasado”

Pacífico Sánchez | Fotos: Archivo |

Aunque el Ejecutivo Nacional emitió un decreto de Emergencia Económica para enfrentar la crisis que ha venido afectando el país, transcurrieron los días para resolver la situación; pero la misma no solamente se ha mantenido, sino que se ha profundizado.

Ese decreto del 11 de marzo que debía tener vigencia durante 60 días, ha debido concluir el lunes 9 de este mes; pero, el presidente Nicolás Maduro, fuera de ley, lo ha extendido por todo el año.

Los resultados esperados han sido negativos porque ahora se ha prolongado aún más la escasez de los artículos de primera necesidad y la inflación no se ha detenido, sino que continúa proyectada hacia el infinito.

Cada día se puede ver que son más grandes las colas de consumidores en los establecimientos donde se supone han llegado productos regulados, pero, generalmente no consigue casi nada.

La situación se torna desesperante para millones de personas, porque el Gobierno ha prometido entregar casa por casa una bolsa de comida, pero las quejas que proliferan es que no llegan sino muy contadas a los sectores donde previamente han sido realizados los censos de las familias.

Como cada vez son más escasos los productos que se pueden obtener, quienes se han dedicado a la reventa, los denominados ‘bachaqueros’, lo hacen a precios exorbitantes y no existe la mínima posibilidad de que autoridad alguna ataque el problema, porque este se ha extendido de tal forma que resulta imposible para el ciudadano de a pie saber de dónde provienen los suministros, que legalmente debe ser el propio Gobierno, ya que este tiene el control absoluto de la producción y distribución de los artículos de primera necesidad.

Al mismo tiempo, la inflación con su voracidad insaciable se ha engullido el aumento salarial de quienes lo han percibido y aturde de desesperación a los trabajadores que no han podido lograr que se lo paguen, ya que la mayoría de los organismos públicos, incluyendo alcaldías, no han recibido los ingresos para cumplir con tal obligación.

“El colapso económico se debe a que el presidente Nicolás Maduro se ha empeñado en darle continuidad a todo el proceso de gobierno que desarrolló su antecesor Hugo Chávez, que se caracterizó por centralizar todos los poderes públicos y hacer del Ejecutivo nacional el único órgano de la economía”, asienta Orlando Zamora, ex jefe de la División de Riesgo Cambiario del Banco Central de Venezuela y analista económico.

El Ejecutivo, que descansó en los recursos de Pdvsa y en la nacionalización de empresas y en la creación de otras, adelantó el proceso de socialización de la economía.

El gobierno de Maduro confrontó las consecuencias de esa política, que no estaban visibles al momento del fallecimiento de Chávez.

Hasta ese entonces la economía pudo soportar en base a importaciones y a la creación de dinero todas las contradicciones que arrastraba y que lograron desembarazarse como tales dentro del gobierno de Maduro.

-¿Cuáles son esas contradicciones?

-Básicamente, la destrucción del sistema de reservas internacionales, que es una de las peores consecuencias que ha traído, porque con Maduro se consumó el agotamiento de las reservas líquidas, sobre todo porque Pdvsa fue como una especie de peaje que contuvo junto con el Ministerio de Finanzas el 63 por ciento de los recursos.

-¿Cuándo estalla el modelo económico?

-En el momento en que el Banco Central pierde su capacidad de conducir la política cambiaria. Apenas administró 370.000 millones de dólares, que fueron devorados por Cadivi y por pagos importantísimos de las reservas internacionales. La economía sufrió un duro golpe en la manera de funcionar el sistema de formación de precios. Eso no se notaba con el anterior Presidente porque había mecanismos de importación, para la obtención de dólares a través de la misma emisión de deuda del Estado.

Esta situación comienza a cambiar coinciendo con la muerte de Chávez, que es cuando la creación de dinero fue tan grande que explota la capacidad de compra, que es lo que devora todo lo que se ofrece en el mercado.

Maduro al continuar la política que desarrolló Chávez produjo el reventón de de la misma, demostrando que todo había sido un fracaso.

Su característica ha sido la inactividad, es decir, no ha tenido un plan propio, independiente, que hubiese señalado un camino distinto y le habrían permitido sobrepasar estas contradicciones que se veían, de las cuales, la destrucción del sistema de precios ha sido su peor efecto.

-¿Cuál es la mayor observación que puede ver en Maduro?

-No ha tenido la menor iniciativa, sino que ha venido tomando decisiones para ver cómo podía parar, detener, dentro de la continuidad del modelo, los problemas que comenzaban a aflorar.

El socialismo crea sus propios problemas y estos tienen que ver con colocar un tope a los precios, que hace que estén por debajo de la realidad del mercado. Comienza la gente a consumir productos con precios que son muy bajos y esto afecta la capacidad de producción.

El aparato productivo como tal demuestra que no puede producir a esos niveles. Entonces, genera desequilibrios de esa naturaleza. Inmediatamente, entran los mecanismos de escasez y estos, dado que los precios no son reales, se ha venido aumentando la capacidad de las personas, comienza a desarrollar mecanismos secundarios perversos.

-¿Cuáles son esos mecanismos?

-El ‘bachaqueo’, la manera en que la sociedad responde a lo que es el mercado negro, el cual en nuestro país se ha colectivizado. Generalmente, los mercados negros lo mantienen algunos sectores que tienen capacidad de importar, pero como el fenómeno de alimentos es masivo, ha dado la oportunidad de que la corrupción sea también masiva, porque el propio aparato del Estado es el que tiene acceso a determinados precios y puede crear esos mecanismos de corrupción.

-¿No son demasiados los años que tiene este Gobierno con su política cambiaria?

-Evidentemente. La política cambiaria como tal fue la de mantener durante todos estos años un tipo de cambio bajo contra una realidad que denotaba que ese tipo de cambio no tenía ninguna razón y ninguna base firme.

Engañosa ha sido la política cambiaria porque ha mantenido un tipo de cambio muy bajo de un dólar a 6,30 bolívares, que ha pasado a diez bolívares. Esa es una ficción porque el Gobierno está convencido de que tiene que buscar un tipo de cambio más cercano a los quinientos bolívares. A Maduro le ha tocado las cosas duras en el sentido de darle continuidad a un modelo fracasado y ha tratado de mantener unas políticas engañosas por las cuales le da vida a un tipo de cambio que no funciona para nada. Y en la práctica entendió que tiene que desplazar un tipo de cambio cercano a 500 bolívares para poder tratar de atraer algún tipo de inversión cambiaria.

El Gobierno busca crear un supuesto cambio sustitutivo a unos niveles de 500 bolívares para tratar de atraer dólares de fuentes totalmente distintas a las tradicionales de Pdvsa y la capacidad de esta ha mermado fundamentalmente por la caida de los precios del petróleo. No ha habido acuerdos con sus amigos de la OPEP y por tanto los precios van a estar oscilando de abajo a arriba.

-¿De dónde van a provenir los recursos?

-El Gobierno va a comenzar al estilo cubano. La economía cubana a traves de mecanismos pequeños agrega dólares. Por ejemplo, si se produce entrega de pasajes en dólares inmediatamente el Gobierno dice: ustedes están recibiendo dólares y tienen que darme parte a mí en ese tipo de moneda. Me lo pagan en comisiones, en tasas aeroportuarias. Si ustedes como dueños de hoteles pueden atraer turistas con dólares, tienen que darme una parte. Si los fabricantes o ensambladores de vehículos pueden venderlos en dólares, me tienen que entregar impuestos en dólares. Esto quiere decir que la economía que se ve forzada a trabajar bajo esos mecanismos de dólares, termina pareciéndose mucho al modelo cubano.

Ese es un modelo que mendiga, que busca dólares, no permite que la economía se abra.

-¿Qué es lo que se requiere?

-Generalmente un tipo de cambio que sea atractivo, un tipo de cambio único, que le permita a las personas que invierten trabajar ya con los márgenes que el mercado esté indicando.

Los márgenes del mercado son muy altos porque el derrumbe del precio del bolívar es terrible. Y va a seguir creciendo en la medida que la economía continúe deteriorándose.
La política de Maduro ha sido de conservar el modelo, de mantener un tipo de cambio engañoso, persiste en los controles de precios con el agravante de que cada vez se ve más obligado a tratar de centralizar la economía, a manejar lo que se produce, a continuar haciendo cosas que ya venían del pasado, pero que se han acentuado por la escasez. Se empeña de decirle a las empresas privadas dónde tienen que colocar los productos.

Su polítca ha sido poco creativa en términos de romper con esos obstáculos a sabiendas que el modelo fracasó, porque en sí genera fracaso: no genera producción, mantiene a la economía interna arrinconada bajo reglas de procedimiento imposibles.

-¿Cree que el modelo cubano ha sido calcado para Venezuela?

-La parte cambiaria está degenerando hacia el modelo cubano. Llegó un momento en Cuba en que no podía generar ingresos y se fue por la vía del turismo. Creó una economía en dólares para unos pocos (el Estado, por supuesto) y el resto de cubanos trabajaba con un peso tradicional con poco poder de compras.

La diferencia

Como el modelo cubano, Venezuela va a tener que buscar dólares donde los pueda conseguir. Un ejemplo es lo que el Gobierno les ha propuesto a las ensambladoras: ustedes traen los componentes importados, producen los carros, yo me encargo de establecer el precio y los vendo.

Eso no puede funcionar así. Cada economía tiene sus propios dólares y éstos se ponen al servicio de todos.

-¿Estaríamos viviendo una situación parecida al período especial de Cuba?

-Yo tuve la experiencia de conocer el período cubano en 1992. Fue de mayor intensidad porque toda la economía estaba centralizada. En Venezuela hay un sector privado importante. Allá había muchos apagones, éstos eran administrados por sectores. Las colas eran desde la madrugada, muy parecidas a las de aqui. Cayeron las importaciones. Caso parecido al nuestro. Los autobuses llevaban dos veces su capacidad. No había iniciativa de economía informal. Pero hay una gran diferencia. Somos un país petrolero que recibirá 22 mil millones de dólares por venta de crudo.

Un modelo pésimo

Orlando Zamora afirma que este modelo socialista fracasó al igual que todos los demás y la crisis la condujo la pretensión de crear un modelo centralizado, manejado por el Ejecutivo nacional, que ha tenido el control de los demás poderes, con excepción del Legislativo desde comienzos de este año. Ha sido este un Gobierno que niega libertad al sector privado, sobre todo a las iniciativas. El Gobierno no tiene capacidad de informarse de todo lo que pasa en la economía, de conocer todos los problemas. Se requiere de un mercado muy amplio que produzca lo que se puede producir, lo que la tecnología permita. La experiencia venezolana tomó un modelo pésimo de administración que es el socialista y agudizó problemas que antes existían. La economía socialista colapsó el sistema interno de formación de precios, la manera en que participan los particulares y a pesar de la voluntad del sector privado de producir, se le ha hecho imposible porque le han negado las divisas. Eso no era así antes. Las divisas las administraba la economía.

 

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