Lo linchan presuntamente por robarse una camioneta

José Manuel Zaá | Ángel Zambrano |

Durante la mañana de este miércoles, a eso de las 7:30 a.m.,  Zulimar Mujica se encontraba en la cocina de su hogar haciendo arepas para darle desayuno a sus tres hijos y luego ponerse a lavar, cuando de repente, escuchó un alboroto a las afueras de la casa y a un hombre que decía: “No me mires a la cara, no me mires a la cara”.

Parecía una especie de persecución declaró Mujica, que aparentemente se llevó a cabo en la avenida principal de Retén Abajo, al norte de Barquisimeto, y finalizó en un camino de tierra cercano a la quebrada que atraviesa la vía y que está después de la Unidad Educativa Estadal Retén Abajo.

La ama de casa, evitó a toda costa asomarse a ver qué pasaba por temor a salir lastimada. Además de los sonidos de la supuesta trifulca, el sonar de tres detonaciones de un arma de fuego la hizo lanzarse al suelo, mientras que a lo lejos, percibía quejidos de dolor de una persona.

Tras un tiempo prudencial decidió dar un tímido vistazo por una ventana y allí estaba, justo al lado de su morada, el cuerpo malherido de un joven que llevaba puesta una chaqueta negra y presentaba un traumatismo severo en el cráneo, también perdía mucha sangre.

“Mi hija me dijo que buscáramos un carro para ayudarlo pero yo estaba muy asustada y temía por la vida de ellos”, manifestó.

Instantáneamente llamó a su esposo, quien no tenía mucho tiempo de haberse ido a trabajar, y avisó a las autoridades que, cuando llegaron al sitio del suceso, se percataron que el joven ya no tenía signos vitales.

Al lugar se acercaron varias personas de la zona para ver si identificaban el cadáver, pero nadie parecía conocerlo. No fue sino hasta las 9:30 de la mañana aproximadamente que, de un Ford Maverick que llegó al lugar, se bajó un chamo, se abalanzó llorando sobre el cuerpo de la víctima fatal y lo hamaqueó con la intención de hacerlo reaccionar.

El hoy difunto respondía al nombre de Eiber Adelis Jiménez Pineda, tenía 21 años de edad y residía con su mamá en el sector La Rosa del caserío El Tural, parroquia El Cují del municipio Iribarren.

En la escena del crimen quedó tirado un cartucho de escopeta percutido, unos lentes de sol rosados y rocas ensangrentadas, aunque el parte oficial indica que la causa de muerte sería una herida por arma de fuego en la región intercostal.

Eran tres y habían robado una camioneta

Según vecinos de la zona, Jiménez Pineda y otros dos sujetos, con escopetas en mano, sometieron a un transportista de una camioneta Jeep Wagonier de color marrón a eso de las 7:00 de la mañana.

La víctima se encontraba cubriendo la ruta Tamaca-Retén Arriba, pero fue interceptada por los presuntos maleantes, los cuales lo despojaron del vehículo en el sector La Concha. Supuestamente, gente de la comunidad se percató de lo sucedido y de manera enardecida persiguieron a los atracadores.

Se cree que la camioneta presentó una falla mecánica, por lo que pudieron alcanzarlos, forcejear con ellos hasta despojarlos de una de las armas de fuego y luego golpearlos, e incluso dispararles.

Los otros delincuentes habrían escapado malheridos hacia el monte, mientras su compinche era vapuleado. Aunque funcionarios policiales rastrearon la zona, no les fue posible dar con el paradero de los otros hombres.

Presuntamente habrían recibido proyectiles de la descarga de escopeta, puñaladas y varios golpes, por lo que los efectivos buscaron en centros asistenciales cercanos pero tampoco lograron encontrar pista alguna.

Se conoció que un segundo malhechor habría fallecido por las heridas que le ocasionó la comunidad. Se trataría de Edmundo Arriechi, quien supuestamente falleció luego de llegar pidiendo auxilio en el Hospital Antonio María Pineda. Hasta el cierre de esta edición, dicha información no pudo ser confirmada.

Había tenido problemas con las autoridades

Familiares de Eiber Adelis Jiménez Pineda contaron que el hoy difunto había estado privado de libertad unos días, luego de que castrenses de la Guardia Nacional Bolivariana (Gnb),  lo aprehendieran por robarse un teléfono celular, hace como dos meses.

Explicaron que no trabajaba y aseguraron desconocer qué estaba haciendo su ser querido por ese sitio.

En Retén Abajo gobierna el hampa

“Voy a tener que tumbar esta casa e irme de aquí. Ya mis hijos no tienen libertad”.

Con dicha frase se lamentó Zulimar Mujica tras el hecho, pues reiteró que la inseguridad no deja vivir a quienes habitan en Retén Abajo.

Cuenta que constantemente ven como el hampa hace de las suyas y tiene azotados a trasportistas que hacen vida por la arteria vial del sector.

A los vecinos los roban una y otra vez. Varios se han visto obligados a abandonar sus hogares por la situación.

Los antisociales están fuertemente armados y se hacen con los televisores, licuadoras, bombonas de gas, bicicletas y todo lo que puedan encontrar en las viviendas.

“La otra vez robaron a una señora que llevaba cuatro tomates y tres huevos. Tú sabes lo que eso”, dijo con ironía Zulimar.

Asimismo, los locales denunciaron que a las 6:00 p.m. de la tarde ya deben estar encerrados en sus casas y que, a pesar de las denuncias, los cuerpos de seguridad no hacen nada para protegerlos.

 

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