Desde hace dos meses La Carucieña sin agua

Mariángel Massiah | Stiven Valecillos |

En la primera semana del año la instalación de Hidrolara ubicada en la estación Titicare fue víctima del hampa. El hecho interrumpió el bombeo de agua hacia los sectores La Carucieña, Colinas de José Félix Ribas, Brisas del Turbio, Jardines del Aeropuerto y Loma de León.

Incluso a lo largo del mes de enero, la zona centro y este de la ciudad estuvo más de una semana sin percibir el servicio de agua; la causa podría ser, según algunos residentes de la zona, el robo del cableado y demás equipo de los tableros, en las distintas sedes de Hidrolara en la entidad.

Ante eso, periodistas de EL IMPULSO realizaron un recorrido por la zonas afectadas a manera de detallar qué había sucedido con la distribución de agua en aquellos sectores.

En la zona centro se estabilizó la distribución. Sin embargo, en el sector La Carucieña los habitantes denuncian que no es una situación originada por el robo de unos tableros, en el lugar tienen más de dos meses sin percibir el servicio continuamente.

Maigualida Orellana, quien vive en el Sector 2, avenida 2 de la zona, asegura que desde el momento que iniciaron las invasiones en el Cono de Seguridad, sus habitantes se dieron a la tarea de efectuar tomas ilegales para surtirse del agua que se dirige a La Carucieña.

“Hay un trabajador de Hidrolara que llega a La Carucieña en la mañana para abrir la llave de paso y permitir que tengamos agua, pero inmediatamente cuando se va, los invasores la cierran y se conectan ellos. ¿Cómo es posible que manden más que una institución del Estado?”.

Orellana relata que dos veces por semana debe llamar a los conductores de los camiones cisternas para llenar su tanque. Hasta 6.000 bolívares gasta semanalmente para tener acceso al líquido vital.  “La última vez que llegó el agua fue la semana pasada, pero en la madrugada, y tuve que amanecer para poder llenar. Ya se me han quemado más de tres bombas por culpa de este desorden (…) 60.000 bolívares me costó la última que compré”.

En tanto, Rafael Colmenares, coincide en que costear el uso de los camiones cisternas se convirtió en una renta. Sin embargo, en su opinión lo más injusto del asunto es pagarle a Hidrolara por un servicio que aumenta semanalmente y nunca llega. Detalló que anteriormente ha intentado dialogar con los “invasores” pero  es un caso perdido.

Colmenares dijo: “En el sector vivió un adulto de la tercera edad que estaba enfermo y se complicó todo luego de pasar días sin tomar agua. No le llegaba el servicio a su casa, no tenía dinero para cancelar los camiones cisternas, ni nadie que lo ayudara. Quienes realmente deberían tomar las cartas en el asunto es el Gobierno Nacional”.

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