FOTOS: Olvidada ala sur del Cardenalito del Este

Hugo J. Boscán | Fotos: Karen Paradas |

En varias oportunidades desde la alcaldía de Iribarren se han anunciado y ejecutado obras de remodelación y embellecimiento del Cardenalito del Este, lo que, como es lógico pensar, lleva alegría a quienes le visitan a diario u ocasionalmente, para caminar o ejercitarse.

Salvo las áreas que caen a la autopista, el ala norte del parque llama la atención por el mantenimiento que recibe, constituyéndose en un atractivo para residentes y visitantes.

Sin embargo, el alcalde Alfredo Ramos y el encargado del mantenimiento de parques y plazas por la alcaldía de Iribarren parecen desconocer que el Cardenalito del Este no sólo es el área norte sino también en el sur, a la derecha de la autopista, hacia Yaritagua.

De eso puede percatarse cualquiera que se atreva a pasar por lo que debiera ser un lugar que las personas puedan utilizar para caminar o disfrutar de parte de la naturaleza que aún allí subsiste.

Para comenzar, las caminerías, que de paso son extensas, prácticamente han desaparecido bajo la maleza que, de acuerdo a lo que se observa, no cortan desde hace mucho tiempo, de allí que hasta un peligro constituye tratar de caminar por ellas ya que se presume la existencia de culebras u otros animales rastreros.

En algunos lugares la altura de la maleza alcanza una altura superior al metro, así como también se ha convertido en bosque impenetrable.

Pero si las caminerías han desaparecido, peor ocurre con las lámparas, también, a manos de los antisociales o la falta de mantenimiento.

“De noche es mejor no caminar por la avenida y peor detenerse en este lugar porque, de pronto, de la oscuridad puede surgir uno o más malandros armados que le haga pasar un mal momento, despojándolo de lo poco que cargue encima”, dijo un transeúnte.

Pero no sólo puede ser escondite para sujetos dedicados a atracar a transeúntes sino también para quienes, desde ese sitio, planifican los hechos delictivos en perjuicio de las familias residenciadas en las urbanizaciones vecinas de las colinas, así como a los viajeros que utilizan la parada cercana para abordar los vehículos colectivos que cubren las rutas hacia Yaracuy u otras entidades.

A simple vista se puede constatar que no queda ninguna lámpara en el ala sur del parque, e incluso, en algunos puntos faltan hasta los postes pues los arrancaron de cuajo sólo con la intención de causar daño a un bien público.

En ese lugar, que también representa una de las puertas de entrada o salida de Barquisimeto, aún quedan árboles que, simplemente con un operativo de poda, podrían ser utilizados por familias para disfrutar de un poco de aire puro un fin de semana.

Además, aunque resulte difícil de creer, ese pulmón vegetal del este de la capital larense también alberga algunas aves, concretamente loros, que acuden en busca de ciertos frutales que allí se dan.

Un grupo de personas están pensando dirigir una comunicación, directamente al alcalde Alfredo Ramos, para invitarle a un paseo por El Cardenalito, ala sur, a fin de que, si no le han informado, ese parque también existe y merece atención para que pueda estar al servicio de las personas que requieren de espacios libres de vehículos para hacer ejercicios en busca de mejoras o el mantenimiento de su salud.

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