Dr. Rafael Simón Jiménez: La oposición ha asumido una actitud autodestructiva #14Nov

Tras un falso radicalismo, los diversos sectores de la oposición han asumido una actitud autodestructiva, considera el Dr. Rafael Simón Jiménez.

El ex vicepresidente de la Asamblea Nacional, historiador, profesional del Derecho y docente universitario, observa con preocupación que no haya un liderazgo en este momento cuando la situación política y económica se ha deteriorado a tal extremo que la población está sometida a la desesperación.

Aunque parezca una contradicción que se anuncie un proceso electoral en estas circunstancias, no se puede desconocer que el voto es lo único que le queda a la gente para expresar su descontento y, por supuesto, rescatar espacios.

Si se opta por la abstención porque no se ve salida alguna en este momento en que la situación está deteriorada, sería dejarle al Gobierno el espacio de tierra arrasada para que siga haciendo lo que se le antoje.

Es por ello, indica el Dr. Jiménez, que la sociedad civil debe reaccionar, ya que diversos sectores de la oposición han asumido una actitud autodestructiva al plantearse un falso radicalismo, que esconde apetencias personales.

Da pena la inexistencia de una alternativa para una salida de la crisis en Venezuela porque es una verdadera tragedia la falta de opciones y de un liderazgo.
En este sentido dice que a la oposición le ha faltado el sentido de responsabilidad y de patriotismo.

Además ha demostrado insensibilidad frente a lo que está ocurriendo: hiperinflación, falta de medicinas, reaparición de enfermedades erradicadas hace décadas y millones de venezolanos que se han ido al exterior en busca de oportunidades.

La salida a la crisis no hay que buscarla fuera, porque aquí tenemos ejemplos como la que se trazaron Rómulo Betancourt, Rafael Caldera y Jóvito Villalba cuando en Nueva York suscribieron un pacto para salir de la dictadura perezjimenista y luego llegaron al Pacto de Punto Fijo, para establecer la democracia. Esos líderes habían tenido grandes enfrentamientos, pero los apartaron ante una situación que reclamaba unidad.

Es por ello que considera que la convocatoria a un nuevo diálogo está condenando al fracaso. No puede ser una especie de competencia de oradores. Y mucho menos que se haga a través de la televisión como si se tratara de un show.

Para buscarle una solución a la crisis lo que está planteado es una negociación con toda la rigurosidad del caso, recurriendo a la diplomacia de la discreción. Tenemos como ejemplo los acuerdos entre Obama y Cuba, que se fueron logrando durante tres años hasta que estuvieron listos.

En el continente ha habido acuerdos para salir de las dictaduras, entre los cuales cabe mencionar los que hubo en Chile y Argentina, así como en Colombia antes de la caída de Rojas Pinilla.

Un entendimiento mínimo no significa una negociación indecorosa, indicó. En el caso que vivimos tenemos que establecer el respeto por la Asamblea Nacional, la libertad de todos los presos políticos y abordar el asunto de la diáspora, al igual que la ayuda humanitaria. Porque mientras más tardemos, habrá más ruinas y terminaremos por matarnos como ocurrió en Colombia donde después de cincuenta años de una cruenta guerra se pudo llegar a un acuerdo.

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