#OPINIÓN La Cruz de Mayo #21May

William Amaro Gutiérrez | Ilustración: Victoria Peña |

Entre las celebraciones más populares que nos trae este mes en Venezuela, tenemos, la llamada Cruz de Mayo. Wikipedia dice “La Invención de la Santa Cruz de Mayo es una de las fiestas dentro del rito romano para festejar el culto a la Cruz de Jesucristo. Se festeja en el mes de mayo, y la Iglesia católica, según el rito romano ha situado el hallazgo de la santa Cruz como una festividad muy extendida en España e Hispanoamérica”.

En el caso de nuestro país el Velorio de la Cruz de Mayo es el reflejo de esta celebración. “Es una manifestación cultural-religiosa sembrada en la tradición venezolana desde hace más de 150 años en casi todo el territorio nacional. En Muchas regiones se preparan altares especiales para la cruz, en la mayoría de los sectores del país se acostumbra a vestir la cruz, adornarla, montarla en un altar y alumbrarla” Venezuela Tuya.Com.

No tenemos la menor duda que las tradiciones religiosas son muy bonitas, pero nuestro Señor Jesucristo espera más que actos que evocan una tradición milenaria. Por cuanto el sacrificio hecho por Dios en la persona del Unigénito Jesucristo lo requiere. La tradición distrae y agrada al religioso, pero de ninguna manera es un acto de adoración profundo, legítimo a los ojos de Dios. No deberíamos rebajar la elevada norma de Dios en cuanto a la adoración que ÉL aspira recibir de sus hijos y seguir tradiciones o costumbres. Sería más recomendable ceñirnos a los mandatos divinos por cuanto ello es lo que puede encaminarnos a la Salvación. Por ello, el texto bíblico registra una expresión muy clara de nuestro Señor Jesucristo. “Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres” Mat.15:8,9.

En otra ocasión, en un encuentro directo con los máximos líderes de su religión, ante un reclamo del por qué sus discípulos no se lavaban las manos varias veces al día como lo establece la tradición judía fue claro, directo y contundente. ”Y respondiendo El, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios a causa de vuestras tradición? ” Mat.15:3. Y es que estos prominentes dirigentes de la religión aducían que primero era la ofrenda para el templo antes que atender las necesidades de sus padres. Por ello les decía “Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito:
“Este pueblo de labios me honra,”
“Más su corazón está lejos de mi “
“Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres: los lavamientos de los jarros y de los vasos de beber; y hacéis otras muchas cosas semejantes” Marc. 7:6-8.

Es por ello que aquí en estas humildes reflexiones nos empeñamos permanentemente en invitar a todos a mirar menos las tradiciones y a enfocarnos más en mirar y meditar en la Cruz del calvario. Fue allí donde dejó su sangre preciosa. Y fue allí donde sufrió lo indecible por ti y por mí.

“De trece a dieciocho centímetros de largo, afilados hasta la punta, eran los clavos que los romanos usaban en la crucifixión. Se clavaban por las muñecas y no en la palma de la mano como algunos piensan. Atravesaba el nervio mediano, el nervio mayor que sale de la mano y quedaba triturado por el clavo, por lo cual produce un dolor similar al que uno siente cuando se golpea accidentalmente el codo y se da en ese huesito (en el nervio llamado cúbito). Imaginen, tomar un par de pinzas y presionar hasta triturar ese nervio…, así era el dolor que Jesús experimentó cuando era clavado en la cruz” https://jorgepalazon.wordpress.com.

En esa cruz clavaron a nuestro Redentor y Salvador. Y es hacia allá donde debemos mirar. No a la cruz que es solo un instrumento romano de tortura sino al que la sufrió por ti y por mí. ¡Hasta la semana próxima por la WEB!

William Amaro Gutiérrez

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