#OPINIÓN Ventana abierta: El fin está cerca #22May

Eduardo Iván González González | Diseño: Jéssica Oshiro |

Para recordar:

“Ya se acerca el fin de todas las cosas. Así que, para orar bien, manténganse sobrios y con la mente despejada”

(1ª Pedro 4:7)

Por todo lo que está pasando en Venezuela, existe el deseo que termine la gran tragedia que se está viviendo acá y por eso para muchos el fin se acerca. Mientras escribíamos este artículo, se habla de dos escenarios: 1) Unos dicen que quieren diálogo y otros prefieren que se llame negociación. La segunda opción (2) sería la intervención armada internacional, algo que se ha tratado de evitar “a toda costa”.

No obstante, nuestros gobernantes hablan que están listos para la guerra, y no han entendido: Además que ellos son la causa de dicha amenaza, y hacen lo que quieren con las leyes y con el pueblo, Venezuela no aguanta un Round (un combate) en una conflagración ¡La derrota es inminente! Y las pérdidas de vida y materiales no tienen precio.  

Por otro lado, en el plano espiritual, dijo el apóstol Pedro: “Ya se acerca el fin de todas las cosas…”.  Y lo que ocurra en Venezuela, por lógica deberá suceder antes que venga Cristo por Segunda vez y es el comienzo de la vida eterna, para los salvados.

Mientras tanto, el apóstol, nos pide “orar bien”. Al parecer pedimos mal porque “pedimos para nuestros deleites” (Santiago 4:3). Entonces ¿cuáles serían nuestros deleites? Tener dinero, comodidades, buena alimentación, educación, buenos trabajos, bienes de todo tipo. ¿Y eso es malo? No. Pero, como el amor al dinero es el origen de todos los males (1ª Timoteo 6:10), este puede impedir que lleguemos al cielo. Veamos al joven rico junto a Jesús, y se dirigió a Él como “Maestro bueno” (Marcos 10: 17-22).

Preguntamos: ¿Orar por nuestro país es orar para nuestro deleite? Tampoco. Entre otras peticiones para hacer: 1) Que tengamos buenos gobiernos o gobernantes probos en sus funciones. 2) Que haya alimentos; hospitales bien dotados, medicinas, escuelas, universidades; tener servicios eficientes, combustible, dinero para lo básico, hasta para invertir en una casa (sin olvidar la historia del joven rico). Y todo lo anterior, no es orar para nuestro deleite.

Cuando suceda el cambio de gobierno, que es lo que se espera, deberíamos asegurarnos que la Ley de Dios sea tomada en cuenta y que todos los poderes sean reestablecidos para que lo malo no se repita; todos podemos aportar y no entorpecer.

Por eso, el apóstol nos manda a ser sobrios, que significa ser moderados y discretos, al comer, hablar o en nuestros principios. Y según Koncha Pinós Pey (parafraseando) dice: Tener una mente despejada (tal como lo pide el Señor), es la capacidad de asimilar y comprender con rapidez toda información, para organizarla lo mejor que se pueda, cuyo conocimiento debería servir al bien común (estudioscontemplativos.com).

Por tratarse del apóstol Pedro, cuando dice que se acerca el fin de todas las cosas, se refiere a que Cristo está a las puertas, pero lo marcará lo que pasa en nuestro país y en el mundo. Por ejemplo: Antes debemos predicar el evangelio (Mateo 24:14); ocurrirán hechos en la naturaleza; guerras y sus rumores; problemas sociales, entre otras profecías, registradas en Mateo 24, Lucas 25, Apocalipsis y hasta lo escrito en Daniel.

Gracias a Dios que el fin se cerca. Pero antes, el cielo no quiere que perezca una sola persona más, sin que conozcan el evangelio de salvación. Por ello, ante tanta muerte, por culpa de los gobiernos, sociedades, maldad o delincuencia, por la naturaleza, hay que decirle a todo el mundo que Cristo viene en poco tiempo.

Mientras muchos defienden los derechos de un país o de la tierra (algo loable), todos estamos llamados a salvarnos (Efesios 1:5) y anunciar las verdades divinas, en bien de la humanidad, guardando o poniendo en práctica lo aprendido (Mateo 28:19,20). 

Eduardo Iván González González

www.ventanabiertalmundo.com

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