#OPINIÓN Por la puerta del sol (37): Cuando el sueño se hace realidad #15Jun

Amanda Niño de Victoria | Ilustración: Victoria Peña |

Pieter Bais e Ivette Victoria

“Y si me preguntan cuál amor prefiero, respondería que prefiero amores en silencio, esos que caminan a la orilla del mar que se toman un vino mientras se pasan la noche entera conversando, esos que no hacen tanto alarde de amarse porque con lo que sepan los dos basta” (W.B.)

Martes 18 de Junio 2019 marca el calendario. Se inicia el sueño de dos seres que empezaron a tejer sus sueños tomados de la mano a partir de Aruba, con una parada en Venezuela para luego atravesar el ancho mar hasta llegar a Holanda  e iniciar juntos el camino con amor, con alegría y con fe. Ya preparados dirán el anhelado sí ante las leyes holandesas para seguir de la mano, seguros  de que permanecerán unidos hasta el fin de su  jornada en la tierra.

Amar es un hecho primitivo, un acto simple, una actividad psíquica sui géneris como la inteligencia y la voluntad. Toda vida afectiva por su carácter propio es más apta para ser sentida que para ser explicada. Casarse es más que gustarse y atraerse, es más que la pasión y el erotismo, es más mucho más que un hermoso anillo de bodas que el momento del  enlace y la fiesta, es más que firmar un papel ante el juez;  es el compromiso que se hace de mutuo amor, respeto y concordia, es adquirir el boleto del mejor puesto en el largo camino de la vida al lado del mejor compañero de viaje, es sentarse junto aquel ser que siempre en las buenas y en las malas estará con nosotros, que nos honrará, nos amará y nos hará vivir muchos momentos de alegría. Amar es vivir orgullosos de las luchas y grandes pruebas que a punta de cariño, voluntad, trabajo y constancia se logran superar, aún en las peores crisis. La clave de la breve dicha sobre la tierra que nos regala el cielo está en esas cosas nada difícil de cumplir.

Amor de dos

–Sea para ti  desde ahora el canto de mis liras, el vino que pueda hacer arder tu sangre. Tú serás el aura de mi nido, el ánimo, el apoyo y el por qué de mi existencia. Yo te haré reír, te cantaré en el idioma que prefieras, tú me escucharás sonriente, te haré la vida plena de alegría. Los dos daremos juventud hasta que se pueda, que brillen siempre nuestros ojos igual que las arterias hasta que ya viejitos sigamos siendo los mejores compañeros. Enseñaremos al mundo que la experiencia de amar es la de ser amado y apreciado, es no dejarse absorber por la rutina, quererse es dialogar,  es el caudal divino que nos ha sido encomendado por Dios, cuyos senderos de amor nos traza con amor y sabiduría—

La fiesta va a empezar. ¡Que vivan los novios! ¡Que viva la alegría! Que arrastre el viento por doquier flores de tulipán, pétalos de rosa, ecos, risas, música, chocar de copas, que caiga una lluvia de estrellas y bendiciones sobre Pieter Bais e Ivette Victoria los nuevos desposados y llegue hasta Holanda nuestra mayor alegría, cariño y felicitación  desde Venezuela, Colombia y Estados Unidos.  Con un fuerte abrazo damos la bienvenida al seno de esta familia a Pieter Bais y a toda la querida familia Bais Kok.

Verano se ha vestido de azul, envuelta  en susurros musicales la mañana reluce espléndida con sus encajes de seda y su color de alborada, el sol germina los amores nuevos. Así es el amor de canto y nube en esta escala donde el verso llega y corona lo sublime poniéndolo todo a tono con el feliz tiempo.

Ivette: Te vas sin prisa  y segura por la senda que engalana la ilusión que fue siempre tu norte, te vas de la mano de Pieter cooperando con las flautas a entonar melodías para dos. Ya sonaron las campanas cuyos sones extendió la aurora, ya dijeron los gallos sus sonoras clarinadas, se acerca la hora de la boda, el juez espera y nosotros estamos preparados para darte la bendición y desear que seas muy feliz al lado del hombre que elegiste para esposo. Ve y que seas dichosa mientras allá en el cielo con gráciles encajes el verano adorna los paisajes holandeses y un torrente de luces dispersa sus dorados tonos por el camino de la esperanza, la fe, la alegría y el amor.

La alegría es la ruta que lleva a la felicidad, no hay alegría mayor que compartirla con quien nos sirve cada día en copa de oro el dulcísimo vino del amor hecho canción.

Reciban los dos todo el cariño de esta familia, que Dios los bendiga hoy, mañana y siempre.

Amanda Niño de Victoria

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