#OPINIÓN Reflexión en positivo: Nada positivo pero con esperanza #31Oct

José Gerardo Mendoza Durán | Ilustración: Victoria Peña |

Como nos gustaría que a todos nos llegue un diluvio de buenas noticias, que nos llene el corazón de regocijo, de fiesta y el espíritu de alegría; no dudo que eso es el mayor deseo, tristemente se ve todo lo contrario, nada de bueno por ningún rincón del país, que lo único que sirve es para matar toda ilusión como dice la canción y ojalá nuestro espíritu este por encima de esta catastrófica crisis que no ha dejado ningún hueso sano, ni un solo rubro que no ha destruido, afortunadamente un alto porcentaje del Venezolano  siempre ha tenido una capacidad de aguante envidiable, una resistencia única y una valentía comparable con los músicos del Titanic, que le faltaba pocas horas para hundirse y desaparecer del mundo, seguían tocando con la misma pasión y normalidad como si nada pasara, por eso es que dicen que la música es el bálsamo que calma todos los padecimientos y dolores; entonces sigamos el camino de los músicos y aplaudamos a quienes nos quitaron las paz, la creatividad y fomentaron la estampida de nuestros seres queridos y la disolución de la familia en una ingrata y dolorosa diáspora que ha terminado en lágrimas, rostros tristes y amargo dolor; ¿quién puede decir lo contrario al ver cada día mas hombros caídos y caras afligidas dando bendiciones al aire, su mente y corazón solo para sus familiares ausente por ellos? Es aplicable a todos los que no tenemos la culpa de este desastre; algo, que leí por ahí “Que la belleza del alma brilla cuando una persona soporta con compostura una desgracia tras otra” no porque no la siente si no porque es una persona de carácter elevado y heroico, dichosamente ese tipo de ciudadano es lo que aquí abunda y Dios mediante llegara el momento.

Estas reflexiones que siempre van como una advertencia, en nombre de todos con la fe y aspiración de que se solucionen el cúmulo de problemas que nos afecta en general, sin duda que hasta los que se sienten cómodos y felices también le llegará su sábado como reza un dicho popular “Que no hay deuda que no se pague ni plazo que no se venza”, por el bien de todos y orgullo del Venezolano debemos dejar de ser del hazme reír del mundo, lavarle la cara al país en una refundación honrosa donde todos sean ganadores, como hermanos digno y verdaderos dolientes, nos tocó a todos, conscientes que desde el cielo nos ayuda, a quienes se ayudan a sí mismos o es que caímos en lo que dijo Sam Keen “Que nos vemos atrapados por aquello de lo que huimos”.

Mátense por su propia vista, término muy coloquial o lo que está a la vista no necesita anteojos, lo invito a darse una vuelta o un paseíto por el país, por supuesto si es que le queda algo de recurso para darse ese lujo, si es que consigue gasolina o efectivo, porque si va a contar con las tarjetas de crédito no le alcanza su límite ni para un sándwich y un café, los puntos la mayor parte no funcionan, no hay luz, es mejor que vea las noticias por televisión y vera que se queda corto al narrar lo que pasa en todo el país, ejemplo: Guayana estado Bolívar una potencia convertida en chatarra y miseria, aquel emporio, estado pujante, hoy sus dirigentes lloran como los Guajiros sollozan y no se les ven las lágrimas, sus discursos antes era motivador hoy es un rosario de lamentaciones y nada alentador.

Por nombrar solo tres estados, el admirable y poderoso estado Zulia, fogoso gentilicio para exhibir algo que sea relevante, hoy es rey de todas las dificultades, como si todos sus habitantes cometieron un pecado mortal, mandándolos a todos al averno o purgatorio, donde van todos los que vienen a este mundo solo a practicar el mal y cometer puros pecados  capitales, ¿será esto justo? Que se le castigue y destruya ciudades que han estado a la altura del primer mundo, hoy verlas convertidas en una cruel realidad que pocos apostaran por tan rico y poderoso estado, pagando pecados ajenos y errores que no han cometidos.

Que podemos decir de Carabobo; la admirada ciudad industrial de Venezuela hoy convertida en un cementerio de industrias y comercio que si las enumeramos no hay papel ni tinta que alcance; como una copia al creyón o certificado de Guayana y Zulia también esperando un milagro para su refundación y salvación de lo que queda, como ánimo e ideas de industriales que se lleva en la sangre, en sus raíces y sentimientos siguen en Carabobo, parte de la diáspora deseando la oportunidad de venir a su estado a cumplir sus sueños, propósitos que  fueron sembrados por sus abuelos y progenitores; de mi ciudad natal Barquisimeto estado Lara sus municipios o alrededores no tengo nada que lamentar, aquí nadamos en abundancia, paz y convivencia, solo vemos progreso, todo al día pero sin comentarios, porque somos muy pacíficos y nada de que lamentar, si somos los pioneros del fracaso y peor que los estados ya nombrados; pero como para morirse todos como plancha de Chino.

Ahora más que nunca el campo es la solución, unidos todos por la paz, la convivencia, el respeto y la prosperidad de nuestro país.

José Gerardo Mendoza Durán

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