#FOTOS Teléfonos públicos, un bien perdido en la desidia oficial y el vandalismo

Texto: Katherine Nieto | Fotos: Katherine Nieto |

Hace menos de 20 años que el acto de levantar la bocina de un teléfono público en cualquier calle de Venezuela llevaba a un ¿Aló? Y terminaba en un ¡chao!, ¡hasta mañana! O ¡Dios te bendiga!

Usted, que está leyendo esta nota, ¿recordará la última vez que utilizó uno de estos dispositivos de CANTV para hacer una llamada?, ¿o tal vez aquellas veces que hizo colas para tomar turno en uno de éstos y hablar con un ser querido?

Con la llegada de los teléfonos inteligentes, fue disminuyendo rápidamente el uso de este artefacto y poco a poco fueron desapareciendo las tarjetas telefónicas de CANTV para comunicarse con zonas locales, nacionales e internacionales desde los teléfonos públicos instalados en las calles del país; y actualmente se observan estas estructuras en franco deterioro, a merced del vandalismo, llenas de grafitis y sin muchas de sus piezas.

Lo  último, habla no solo de la pérdida del recurso público y de la falta de atención de una empresa Estatal como CANTV hacia sus bienes, sino también de la conciencia social hacia un aparato de uso común y que en algún momento facilitó algo tan vital como la comunicación.

Cabría, en todo caso, reflexionar sobre lo que representa el hecho de que veamos a diario estos teléfonos en el peor estado y que, adicionalmente, la empresa nacional responsable permita que esto ocurra con alrededor de 4.000 dispositivos de este tipo que, al menos para 2017, había en Barquisimeto.

Lo que el mundo hace con los teléfonos públicos.

Muy cerca de Venezuela, en Colombia, si bien es poco el uso que los ciudadanos le dan a estos teléfonos, su estado y aspecto es aceptable, al igual que su funcionalidad también. De la misma forma ocurre en Chile, donde son escasos, pero los que existen prestan un servicio privado de llamadas al extranjero.

En Inglaterra las icónicas cabinas color rojo, se ponen en arriendo para usarlas como pequeñas galerías de arte, floristerías, puntos de información turística o incluso mini librerías. Ya no se usan como teléfono público.

Mientras tanto en Sudáfrica y China hay cabinas que actualmente se usan como puntos de conexión Wifi o llamadas de emergencia. En Japón, aprovecharon las pequeñas cabinas para usarlas como acuarios.

No obstante en Venezuela, no solo están en desuso, sino que son objeto de actos vandálicos y desconsideración tanto del Estado, como de los ciudadanos.

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