#COLUMNA El rincón de los miércoles #18Mar

Luis Rodríguez Moreno | Foto: Archivo IMP |

Desde que el mundo es mundo han existido los virus, enemigos declarados del ser humano que aparecen y desaparecen gracias precisamente a la inteligencia de sus víctimas que fueron capaces de descubrir y aplicar diversos sistemas defensivos para reducir en un buen porcentaje lo letal de sus ataques. Este último enemigo se llama Coronavirus ya puesto a la tierra en posición de combate desde todos los frentes, aún con cierta oposición de los ineludibles irresponsables cuyas estupideces ponen en peligro las vidas de mucha gente, como hemos podido comprobar en estos días, cuando todos los países hacen frente común para erradicar éste azote. En Venezuela también apareció el Corona y paralelamente se hizo visible el importaculismo de muchos, que también es una enfermedad contagiosa no exenta de enormes riesgos. En Caracas, la capital venezolana ya tiene el virus y a nadie parece importarle a juzgar por la actividad que se observa en sus calles, avenidas y barrios, a pesar de las llamadas de atención del gobierno, que ha pedido a los ciudadanos reunirse en un frente de lucha para darle la batalla al Corona, un llamado con cierto piquete político, pero que debiera ser acatado para evitar la propagación de la letal infección. El Estado Lara no está incluido entre las ciudades donde el virus ataca, afortunadamente, pero todavía no se decreta una alarma general, por lo cual, el fin de semana pudimos apreciar sitios de reunión de más de 30 personas, especialmente en restaurantes, panaderías, y de los llamados bodegones donde suelen reunirse los cañeros para pasar un buen rato, sin tomar en cuenta los riesgos que corren. En síntesis, nos unimos a quienes están pidieron, mejor suplicando, que le paren a este virus, que nos recuerda, por su letalidad, al cólera que en los primeros años del siglo XX diezmó a Barquisimeto y produjo el milagro atribuido nuestra Divina Pastora, a la que rogamos de nuevo por la salud, no solo de la familia guara, sino a toda Venezuela y el mundo.

II

Que podemos hacer en estas vacaciones forzadas. Pues quedarse en casita y aprovechar ese receso para arreglar lo que esta desarreglado, ayudar a las labores domésticas, mirar un poco la TV y enterarse de las noticias y leer, leer mucho en esos libros que duermen el sueño eterno por falta de uso. Los italianos y los españoles han encontrado, por ejemplo, una manera de pasar esas cuarentenas, y aunque parezca raro, lo que hacen es cantar y aplaudir desde sus casas en un gesto de solidaridad con esos héroes, soldados de la salud, que pelean bravamente contra un virus histórico a riesgo de sus propias vidas.

Luis Rodríguez Moreno

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