#OPINIÓN Alguien toca tu puerta #21Jul

William Amaro Gutiérrez | Ilustración: Victoria Peña |

Cuenta la historia, que el Rey Eduardo VII de Inglaterra y su esposa salieron a dar un paseo por la hermosa campiña que rodeaba su palacio. Y extasiados por tanta belleza, no se dieron cuenta lo lejos que se encontraban y que estaba anocheciendo. De regreso, la reina se dobla el tobillo y apoyándose en el hombro del Rey intentan regresar. Pero debido al dolor y la distancia se sienten preocupados.

En eso, divisan una pequeña casa, habitada por uno de sus súbditos y se dirigen hacia ella, tocan la puerta y el campesino asustado pregunta ¿Quién es? El rey contesta, soy yo, Eduardo, vuestro rey y necesito su ayuda. El campesino contesta, ¡no fastidie hombre! El Rey insiste y vuelve a tocar. El labriego con voz fuerte vuelve a preguntar ¿Quién es hombre? Y el Rey le responde de nuevo ¡Soy yo, Eduardo, vuestro Rey, quien necesita su ayuda! El labriego se dirige con rabia hacia la puerta, la abre y le grita no ¡molest…!, al ver que de verdad era su Rey, Eduardo VII de Inglaterra, el hombre se disculpa y le presta la ayuda. Años más tarde, el campesino decía. “Y pensar que por poquito no lo dejo entrar”

Hoy, en pleno siglo XXI se presenta la misma situación. El Rey de reyes, Señor de señores. El mismo que nació, creció y murió en la cruz del calvario está tocando a tu corazón y a tu intelecto. Pero no es solo para aquellos que todavía no conocen de este Evangelio, sino también para aquellos que hacemos vida en las iglesias cristianas. No tenemos la menor duda que esta triste y dolorosa Pandemia no. Creemos más bien es un coyuntura histórica que está utilizando para atraernos hacia él y darnos paz en medio de esta tormenta. No es entonces responsabilidad de Dios todo lo que está pasando, como algunos afirman, es más bien un instrumento que Dios está usando para tocar la puerta de tu corazón, de tu intelecto y de tu voluntad.

Dios habla entonces y nos dice “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” Apoc.3:20. “Pero esta puerta está bajo el control individual y cada uno puede abrirla o cerrarla según su voluntad. Cristo aguarda la decisión de cada persona porque es la puerta del alma. Cristo llama a la puerta de las emociones por medio de su amor, su palabra y sus providencias; llama a la puerta de la mente por medio de su sabiduría; llama a la puerta de la conciencia por medio de su autoridad; llama a la puerta de las esperanzas humanas por medio de sus infalibles promesas. Comentario Bíblico Adventista.

Lamentablemente el mundo vive a oídos sordos al llamado que Dios hace diariamente al corazón del hombre. Y lo triste, es que el cristiano conocedor de la Palabra también*. “Por eso dice el Espíritu Santo: “Si hoy oís su voz, “no endurezcáis vuestro corazón, …” Hebreos 3:7,8. *La verdad, nos cuesta entender que todo lo que pasa a nuestro rededor, cualquier devocional u amonestación basados en el Evangelio, es un acto de amor de Dios que nos llama a rectificar si no estamos haciendo las cosas bien. “Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo” Mateo 25: 23. Y no, lamentarnos al final diciendo “…y pensar que pude abrirle la puerta y no lo hice”.

¡Hasta la semana que viene Dios mediante por la WEB!

William Amaro Gutiérrez

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