#OPINIÓN Ventana abierta: Inversión del sueño #22Jul

Eduardo Iván González González | Ilustración: Victoria Peña |

Para recordar:

“Al volver, otra vez los halló durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados de sueño; y no sabían qué responderle”

(Marcos 14:40).

Tal vez hayamos escuchado algo natural: “El día es para estar despierto y la noche es para dormir”. Y esa es una gran verdad. Lo podemos respaldar, porque algunas hormonas que sirven para el descanso, regeneración del cuerpo, como la Melatonina, se segrega cuando desaparece la luz solar, tiene su máximo esplendor a mitad de la noche y se desaparece al amanecer. Al convertir la noche en día, hacemos deficiente a la hormona.

Según, cuidateplus.marca.com: “La melatonina es una hormona producida por la glándula pineal que tiene diversas funciones en el cuerpo y especialmente en la regulación del ciclo sueño-vigilia… Esta producción hormonal incita a la persona a dormir”.

Con el problema de la electricidad que existe, el cual está en aumento cada día, la mayoría de los que vivimos en este país; una nación tan llena de riquezas, con recursos naturales (renovables o no) para generar Energía Eléctrica, nos están causando la inversión del sueño.

¿Por qué? Porque, aunque nos estamos acostando más temprano, cuando se quita el servicio eléctrico a las 7 pm,  generalmente regresa de 12 a 2 de la mañana.En cierto modo, hay que pararse a apagar luces, prender la nevera, se nos quita el sueño y con la iluminación se evita que se aproveche la Melatonina y viene el insomnio. Allí está lo malo.

Para los que trabajan o estudian, al parecer, hemos convertido la noche y madrugada en día, ya que hay completar trabajos, corregir tareas; escribir; estudiar lo de la Universidad; estudiar la Biblia. Y debemos apartar un tiempo para orar.

Cuando se invierte el sueño, se han visto señales de vejes prematura en personas que se trasnochan o de los que nos acostamos muy tarde.Todo el día se carga sueño; puede doler la cabeza y malestar corporal. Aunque hayan sintetizado la melatonina, no hay como lo que produce el propio cuerpo. Eso lo hizo Dios y la imitación no es mejor.

Por su parte, Jesús, el Hijo de Dios, oraba mucho y especialmente de madrugada. Pero casi siempre, la Biblia refiere que esta actividad la hacía en horas de la cuarta vigilia, que corresponde de 3 de la madrugada a 6 de la mañana. En Marcos 1:35, dice: “Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba”.

Jesús, afligido por su aprensión por parte de un grupo de malvado hombres, tuvo tres momentos de oración esa noche y se cumple lo que dijimos al principio, que la noche se hizo para dormir. De hecho, cada vez que venía de orar encontraba a los discípulos durmiendo ¿No pudieron velar con Él un poquito? Ni porque se los había pedido.

Y, en la segunda oportunidad, cuando regresaba de orar: “Al volver, otra vez los halló durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados de sueño; y no sabían qué responderle” (Marcos 14:40).

Dado lo anterior, deberíamos dormir de 6 a 8 horas diarias y la hora ideal para acostarnos pudieran ser las 9 de la noche. Y si por falta de electricidad,con lo cual, casi nos están haciendo un favor para acostarnos más temprano,lamentablemente le buscamos la vuelta a lo malo, por hacer un bien, y ahora hay lámparas de emergencia, o plantas generadoras de electricidad y, como dijimos, la hormona se producirá deficiente con la iluminación.

No obstante, son varias las lecciones que sacamos del relato bíblico cuando Cristo oró antes de su aprensión: 1) Para que su Padre le quitara la prueba o le diera fuerzas para soportarla. 2)Para que sus discípulos le apoyaran dada la crucifixión que le venía. 3) Para que aprendamos a depender de Dios,mantenernos fuertes espiritualmente y no entrar en tentación.

Ahora bien, no se nos pide que invirtamos las horas de sueño, pero podemos imitar a Jesús, quien se comunicaba con su Padre en horas de madrugada para vencer el mal y prepararse para el día siguiente,lo cual es una gran bendición orar en los momentos difíciles, o agradecerle a Él, por tantas bendiciones que hemos recibimos.

Eduardo Iván González González

www.ventanabiertalmundo.com

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