Para los niños en estado de desnutrición la felicidad tiene forma de galleta

Haydeluz Cardozo/ Fotos: Cortesía |

Candiluz es el nombre de este alimento terapéutico que ha rescatado a decenas de niños de las garras del hambre. Este sueño crece en Barquisimeto y sus aliados nos cuentan su historia


La bondad del corazón y la acción solidaria fueron los ingredientes necesarios para hacer realidad un proyecto que le ha cambiado la vida a la población infantil de la parroquia Ana Soto, de Barquisimeto.

Se trata de un alimento terapéutico en forma de galleta, cuyo contenido nutricional aporta las calorías y nutrientes necesarios a los niños que se encuentran en estado de desnutrición.

La iniciativa es de la Fundación Flor de Luz, cuyo próposito fundamental fue “contener el grave daño neurológico, fisiológico y cognitivo de la población infantil de Venezuela a partir de la producción y suministro, directo e indirecto de alimentos terapéuticos a niños y adolescentes en estado de desnutrición, así como de actividades formativas en materia alimentaria”.

Mariana García, directora de la fundación Flor de Luz, contó a El Impulso.com cómo ha sido la experiencia. “Candiluz es el nombre de esta galleta que hemos venido repartiendo en la Escuela Ana Soto de Fe y Alegría. Antes de la pandemia la repartíamos en presencia de una profesora. Ahora, con la contingencia de la Covid- 19, citamos a los padres y les entregamos las galletas que deben consumir a lo largo del mes”.

Cada bolsa de galletas tiene 478 kilocalorías que equivale a una comida principal en niños de entre 3 a 8 años. Está enriquecida con vitaminas y minerales que aportan a su desarrollo físico y neurológico.

Es importante destacar que para confirmar la efectividad del producto en la
superación de la desnutrición se hizo una prueba piloto. Para orgullo de la fundación, más de la mitad de los niños que consumieron la galleta superaron el estado de desnutrición.

Una sonrisa en el rostro

La directora de la Fundación Flor de Luz señaló que una vez que los niños comenzaron a consumir la galleta Candiluz, fue distinta su disposición para ir a clases. “Los padres y maestros nos contaban que los niños se recuperaban y se sentían más motivados a ir a su actividades de la escuela“.

En medio de la crisis de la Covid- 19, este alimento terapéutico sigue siendo distribuido en diversas fundaciones de la entidad, como un aporte significativo que disminuirá el hambre de la población infantil en condiciones de riesgo.

Los miembros de esta organización han sorteado todas las dificultades, no solo en la adquisición de materiales sino en los problemas de movilización. Contra todo pronóstico, continúan alimentando corazones con su solidaridad.

Si usted desea aportar a esta causa noble, puede comunicarse a través del correo electrónico [email protected]

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