#COLUMNA Soliloquios de café: ¿Ignominia? #26Jul

Maximiliano Pérez Apóstol | Ilustración: Victoria Peña |

Con increíble fortaleza la mayoría de los ciudadanos venezolanos hemos resistido la ofensa grave a nuestro honor ante las carencias de elementales alimentos, medicinas, servicios públicos como son el agua potable, la salud, transporte y/o la electricidad, entre otros, pues esta situación obliga imperativamente al ciudadano común a convertirse en mendigo de lo que podría calificarse como las limosnas con las cuales se somete a un gran porcentaje de la población, que por añadidura tiene que hacer largas colas durante horas o días interminables para surtirse de un poco de gasolina, que para colmo, se rumora que es de mala calidad y que daña motores de maquinarias y equipos, incluyendo los más imprescindibles para la producción agroalimentaria.

Todo parece indicar que, por ahora, de nada a válido que Venezuela, el país otrora ejemplo mundial en desarrollo y bienestar social, la añoranza de emigrantes de todo el planeta, haya marcado pauta en infinidad de prioridades de la vida cotidiana, que los legisladores que ha parido la patria de los Libertadores del mundo hayan sobresalido en el liderazgo que los caracteriza a nivel de todo el globo terráqueo y es que, nuestra legislación se cobijó en la cuna de las leyes… “El Derecho Romano.”

Seguiré promulgando que el camino de la paz está en el respeto del espíritu, propósito y razón de los legisladores probos que han redactado nuestra Constitución Nacional, leyes y reglamentos así como también en el respeto a lo expreso en tratados internacionales suscritos por la República.

El pueblo destruido en su propia ignorancia debe tomar consciencia del origen de su debacle. Hasta en la economía pulpera se sabe qué:

“Trabajar para no obtener beneficios es simple esclavitud.”

Hasta en el oprobio de la esclavitud, los dueños de los esclavos tenìan más que la obligación, el imperioso interés de alimentar bien a sus esclavos, simplemente, para que rindieran más en su labor. Hubiese sido bueno haberle preguntado sobre esto al esclavista de niños e incendiario de caseríos, pueblos y sábanas Ezequiel Zamora.

Utilizando la lógica y la razón, con todo el respeto que puedan merecer quienes han aceptado la autoridad necesaria para dirigir los destinos del país y recordándoles que ello conlleva a enfrentar su responsabilidad, preguntaría:

¿Se ha cuantificado el daño físico y/o mental que se viene ocasionando a niños, discapacitados y/o a ancianos que enfrentan la situción descrita acompañada de una pandemia que viene in crescendo y de la cual no se visualiza su fin?

¿Han tenido algún familiar o ser querido que esté enfrentando o haya enfrentado alguna enfermedad que amerite ingerir medicamentos que no se consiguen, que no pueden sufragar sus costos y/o que necesite de la electricidad cortada, sin aviso ni protesto, para accionar equipos imprescindiblemente utilizados para su subsistencia ?

¿Cómo definiría usted la situación a la cual están siendo sometidos los ciudadanos que habitan el país que posee parte de las mayores riquezas hasta ahora conocidas?

Gran porcentaje de la felicidad y de la libertad está representado en el ingreso monetario de los ciudadanos, porque ello determina su capacidad de cubrir sus necesidades, anhelos y/o deseos. Cómo vestir, qué comer, cómo y dónde estudiar, viajar o disfrutar, donde vivir, cómo recuperar la salud. Todo sin depender de la politiquería que le impone doctrinas desfasadas y fracasadas, incentivadoras del sentimiento más vil conocido: “LA ENVIDIA”

Buenas tardes, perdonen tengo problemas con el computador y tuve que terminarlo en el teléfono. Por favor, confirmar recepción. Reciban un respetuoso saludo y el agradecimiento de siempre.

Maximiliano Pérez Apóstol

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