#OPINIÓN ¿Creemos en Dios? o ¿le creemos a Dios? #11Ago

William amaro Gutiérrez | Ilustración: Victoria Peña |

Mucha gente dice creer en Dios pero, ese creer en Dios se ha vuelto un simple cliché. O sea “Una idea, frase o expresión que, debido a que ha sido muy usada o repetida, ha perdido su fuerza o novedad y se ha convertido en un tópico o lugar común” DICCIONARIO INTERNET. Entonces, es muy distinto creer en Dios a, creerle a Dios.

“Creer en Dios” se volvió algo muy popular. Que a pesar de ser utilizada en momentos muy difíciles en la vida o cuando hay una situación cualquiera que nos agobia como la actual que se vive en esta país y en el mundo y nos hacen esa pregunta, respondemos con seguridad… “si, yo creo en Dios”. Sin embargo, nos parece, no es una respuesta de verdadera fe. De verdadera necesidad y clamor sincero, que es lo que nuestro Dios espera. De paso, es acompañado de otras creencias o deidades que no son bíblicas.

“Creerle a Dios” lleva la proposición “a”. Y esta es una figura gramatical que implica compromiso. “Creerle a …” está relacionado con el compromiso que Ud. va a adquirir con aquella persona. Con sus principios y su personalidad. Con su carácter y los postulados, criterios, mandamientos y posiciones de la persona objeto de su creencia. Como por ejemplo cuando se sigue a un político que aspira gobernar. Quienes se venden como demasiados buenos y la gente les cree. Para luego sufrir las decepciones. Quien le cree a Dios le sigue. Se ocupa por saber qué es lo que él le quiere decir, indicar y mostrar, entonces le obedece y confía que Dios está haciendo es lo correcto.

Cuando Dios le dijo a Abrahán “Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré” Gen.22:2. Abrahán no preguntó nada. Solo obedeció por cuanto le creía a Dios. Si Abrahán simplemente hubiese creído en Dios, se hubiese espantado y desobedecido. “Abrahán creía que Isaac era el hijo de la promesa. También creía que Dios había hablado con claridad cuando le ordenó que lo ofreciera en holocausto. . . Creyó que si el Señor, que en su providencia había permitido que Sara tuviera un hijo en su vejez, le había pedido que tomara la vida de su hijo. . . podría. . . levantar a Isaac de entre los muertos” Libro La fe inquebrantable. Elena de White. ¿Cómo les parece?

Cuando Jesús sana al ciego de nacimiento (Evangelio de San Juan Cap. 9) Jesús hizo barro con saliva y untó los ojos y lo mandó a lavarse en el estanque de Siloé. El ciego pudiera haber dudado y pensar… ¿Si Jesús hizo los cielos, el universo y resucitó a Lázaro con solo su palabra, es que acaso no podía hacer conmigo lo mismo? Pero no dudó, no, hizo lo que Jesús le mandó. Le creyó y punto. Obedeció.

Cuando un padre le dice a su pequeño hijo que se encuentra asustado en medio de un aguacero, con truenos y relámpagos, que se vaya acostar tranquilo, y lo lleva y le dice que no va a pasar nada, el niño se acuesta tranquilo y se duerme, por cuanto le cree a su papá. Esa es la fe que necesitamos. Una fe sencilla, como la de un niño.

Pero la fe. Esa que necesitamos para creerle a Dios no viene por el azar o las buenas intenciones. La fe viene como Dios lo indica. “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios” Rom.10:17. Esto quiere decir que si Ud. no va a las Sagradas Escrituras, si Ud. no se encuentra con Dios a través de su Palabra, si no se postra y pide esa sabiduría, puede que se sienta muy bien consigo mismo, pero es difícil que Ud. pueda creerle a Dios.

¡Hasta la semana que viene por la WEB Dios mediante!

William amaro Gutiérrez

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