#OPINIÓN Ventana abierta: Ocultando la verdad #12Ago

Eduardo Iván González González | Foto: Cortesía |

Para recordar:

“Compra la verdad y no la vendas; la sabiduría, la enseñanza y la inteligencia”

(Proverbios 23:23)

Lo peor del asunto, es que en algunos lugares los vehículos prácticamente los desaparecen, los ocultan, en cuadras adyacentes, en calles transversales de importantes avenidas, solamente para que no se vean esas largas colas de miles de carros necesitando el preciado combustible.

En diferentes épocas, se vino acrecentando el hacer cola para comprar alimentos o un solo paquete de harina de maíz, y entre persona y persona no cabía una hoja de papel; prestándose al abuso, la morbosidad y contagio de enfermedades ¡Algo inaudito! Empujones iban y venían, los coleados, como siempre aparecían; vendedores de puestos y paremos de contar. No obstante, los gobernantes no hacían nada para el distanciamiento social, siempre quisieron esconder esas colas, repetimos, para que el mundo entero no se diera cuenta lo deplorable de un sistema económico que en teoría y en la práctica nos ha llevado a la quiebra.

Hay un dicho que dice: “La verdad es una sola”. Otro señala que “por la verdad murió Cristo”. La misma palabra del Maestro nos indicia: “Conoceréis la verdad y la verdad os hará libre”  y agregamos del mismo Salvador: “Yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie viene al Padre sino es por mí” (Juan 14:6).

Una vez más repetimos: Con las verdades bíblicas se ha querido hacer como ocurre en Venezuela y pasa primero por el ocultismo, perdón, por el ocultamiento de la verdad: “Acá no está pasando nada”; “Nosotros no seremos afectados por el coronavirus”; la gasolina, la alimentación, la salud, la educación, la vivienda y mucho más…, todo está garantizado” y ¿eso es verdad?

Compra: no es un simple consejo, es el imperativo de algo que debe hacerse ya, inmediatamente. No la vendas: tampoco es una sugerencia no una idea confusa o ambigua. Es la acción que debe seguir a la primera. Es urgente, clara y concisa: Compra y no la vendas” (Idem).

Al texto inicial, el sabio Salomón incluye la sabiduría, la enseñanza y la inteligencia. En definiciones por Internet, la sabiduría es: “El conjunto de conocimientos amplios y profundos que se adquieren mediante el estudio o la experiencia; la enseñanza, la definen como: “Transmisión de conocimientos, ideas, experiencias, habilidades o hábitos a una persona que no los tiene” y la inteligencia como: “La facultad de la mente que permite aprender, entender, razonar, tomar decisiones y formarse una idea determinada de la realidad”.

No obstante la Biblia amplia, en creces esas definiciones: Sabiduría es el “temor a Jehová o Dios” (Eclesiastés); la enseñanza, como le dijo Pablo a Timoteo: “Toda escritura es útil para enseñar, para corregir y para instituir en justicia…” () y la inteligencia es la que traemos todos los seres humanos, y habilidades, dones que  Dios nos da, a menos que haya tenido algún problema congénito o accidental en su cerebro.

Comprar y no vender las verdades bíblicas se hace imperioso para este tiempo, ya que ha desconocido a Dios como Creador, a Jesús como Único mediador, también  desconocen la Biblia  y la vigencia de los Diez Mandamientos escritos en (Éxodo 20: 3-17), y con ello, estaríamos vendiendo la posibilidad de la Salvación que tenemos en Jesucristo, porque hay quienes quieren seguir ocultando la Verdad, que nos señala la condición del pecado humano o creen salvarse por otros medios, o con propuestas humanas.

Eduardo Iván González González

www.ventanabiertalmundo.com

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