#OPINIÓN Se busca un emprendedor: Qué podemos aprender de Leonardo Da Vinci (Parte III) #8Sep

Italo Olivo | Ilustración: Victoria Peña |

“Los Siete Principios de Da Vinci son: Curiosidad: un enfoque insaciablemente curioso de la vida y una búsqueda incesante por el aprendizaje continuo. Demostración: compromiso de evaluar el conocimiento a través de la experiencia, la perseverancia y la voluntad de aprender de los errores. Sensación: el refinamiento continuo de los sentidos, especialmente la vista, como medio para animar la experiencia. Sfumato/ Degradado(literalmente “Subiendo en el humo”) – La voluntad de aceptar la ambigüedad, la paradoja y la incertidumbre. Arte / Ciencia: el desarrollo del equilibrio entre ciencia y arte, lógica e imaginación. Pensamiento de “cerebro completo”. Corporalidad: el cultivo de la gracia, la ambidestreza, la aptitud y el equilibrio. Conexión: reconocimiento y aprecio por la interconexión de todas las cosas y fenómenos. Pensamiento sistémico.”

Michael J. Gelb, Pensar como Leonardo da Vinci: Siete pasos hacia la genialidad todos los días

Continuando con la entrevista realizada por la prestigiosa revista italiana de Gerencia, L’IMPRESA, surge la siguiente pregunta. Hoy en día es difícil mantenerse al día con los cambios, el conocimiento evoluciona rápidamente. ¿Es posible aún poder expresar el propio genio en un contexto tan complejo?

Precisamente porque el entorno es complejo, es necesario adoptar las cualidades de los genios y expresarlas según nuestras características. Es entonces cuando somos capaces de liberar esos recursos de flexibilidad e imaginación que nos hacen creativos, capaces de tolerar la incertidumbre e innovar manteniendo nuestro propio equilibrio.

No encontré en sus libros una reflexión sobre el tema de la resiliencia, en personas y organizaciones. ¿En qué medida afecta esta capacidad para poder renovarse enfrentando dificultades y fracasos?

En mi último libro, CREATIVITY ON DEMAND, abordé este problema. Para activar nuestros recursos y afrontar los choques de la vida de forma creativa, sin agobiarnos, lo que necesitamos es energía. Para muchos, este fue precisamente el eslabón perdido en mis estudios sobre el genio; saber encontrar la energía para dar rienda suelta a la creatividad necesaria para innovar y para innovarse. En mi libro explico cómo mantener el fuego del genio incluso cuando estás en crisis, estresado, agotado.

La innovación tiene que ver no solo con las personas, sino también con las organizaciones. ¿De qué habilidades debe dotarse una empresa para fomentar una cultura de innovación?

Para poder construir culturas empresariales innovadoras, mi modelo proviene de Thomas Edison. Quien no sólo Iluminó el mundo, sino que también inventó el fonógrafo y la cámara de video; por último, pero no menos importante elaboró y no todo el mundo lo sabe, un modelo de negocio para la innovación. Fue el primero en introducir la función de Investigación y Desarrollo en las empresas, combinando matemáticas con comercialización, producción, fabricación, marketing y ventas.

En mis cursos enseñó que el Modelo Edison funciona en cuatro habilidades: La primera habilidad es la de tener una MENTALIDAD ORIENTADA A LA SOLUCIÓN. Capacito a las personas para que no se quejen, busquen soluciones, sean optimistas, estén abiertos al aprendizaje continuo, cultiven un espíritu crítico. La segunda habilidad es la CAPACIDAD DE GENERAR MUCHAS IDEAS. Para obtener lo que se necesita, deben haber recopilado muchas para tener donde elegir. La Tercera, EQUILIBREN SU PROPIA ENERGÍA.Cuando trabajamos a un alto nivel, la mayoría de nosotros olvidamos equilibrar nuestras energías y terminamos estresándonos con consecuencias negativas en el desempeño. La Cuarta es DOMINAR LA MENTE PARA SER COLABORATIVO. Cuando acumulamos experiencias, se corre el riesgo de volverse narcisista y rodearse de gente como nosotros.

Lo que realmente se necesita para la prosperidad del pensamiento innovador es, en cambio, la comparación con la diversidad de puntos de vista. Es de la sinergia entre diferencias, y no de la búsqueda de semejanzas, que puede nacer lo nuevo.

Definitivamente, existe una quinta habilidad que tiene que ver con la, CREACIÓN DE UN SÚPER VALOR. La empresa existe para crear valor, y no solo para los accionistas, sino para todas las partes interesadas.

Italo Olivo

www.iolivo.com

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