#OPINIÓN Red de Instituciones Larenses: La ética #9Sep

Maximiliano Pérez Apóstol | Ilustración: Victoria Peña |

“Después de tantos años estudiando la ética, he llegado a la conclusión de que toda ella se resume en tres virtudes: coraje para vivir, generosidad para convivir, y prudencia para sobrevivir”.

Fernando Fernández-Savater Martín (21-06-1947).

 Profesor de Filosofía y escritor español, Fernando Savater, destaca en el campo del ensayo y el artículo periodístico, y ha cultivado también la novela y el género dramático. Fuente: Wikipedia.

Todo lo que hacemos y decimos está influenciado, en parte, por los principios de vida que seguimos para decidir lo que está bien y… lo que no lo está.

En el mundo que conocemos, han existido desde siempre normas de comportamiento que rigen cualquier acción que conlleve un impacto en la vida de los demás. Filósofos, líderes religiosos, artistas, poetas y políticos han abordado este tema mediante frases de moral que describen a un grupo social con todas sus costumbres y valores.

No es fácil para cualquier ser humano normal dar clases de moral, de  quien fue un poeta bengalí; filósofo del  movimiento Brahmo (posteriormente convertido al hinduismo), artista, dramaturgo, músico, novelista, y autor de canciones que fue premiado con el Premio Nobel de literatura en el año 1913, convirtiéndose así en el primer laureado no europeo en obtener este reconocimiento, Rabindranath Tagore (07-05-1861/07-08-1941), aprendí:

“Enseña cómo se debe vivir aunque no vivas como enseñes.”

Debemos reflexionar sobre nuestros errores y tratar de corregirlos, conocido es el adagio que expresa:

“Tropecé de nuevo con la misma piedra y… con el mismo pie.”

Pero esto es lo que debemos evitar haciendo lo humanamente posible de corregir nuestros defectos y acciones que nos llevan a cometer hechos que no sólo afectan nuestra vidas sino que con ellos, a veces,  arrastramos a la colectividad.

Desde la antigüedad se ha comprobado qué, en una gran mayoría de los casos, el poder es dañino, y qué, la continuidad en el poder conduce, casi inexorablemente, al exceso de poder.

Es obligatorio que nos resistamos a hacer realidad la parábola de la ranita. No debemos aceptar las situaciones que enfrentamos y que cada vez se agudizan más e imitemos a la ranita que se pone en agua fría, y poco a poco se le calienta hasta hacerla perecer en agua hervida.

Ha sido repetitivo nuestro pregón referido a qué, el estamento Legal nacional e internacional, la Constitución Nacional, las leyes y reglamentos, los tratados internacionales suscritos por la nación, que tienen rango constitucional, constituyen las herramientas necesarias y suficientes para construir el camino de la paz, restableciendo la unión entre los ciudadanos venezolanos a través del perdón una vez cumplido el arrepentimiento, propósito de enmienda y por supuesto la penitencia.

La república cuenta con profesionales del derecho probos, con conocimientos suficientemente demostrados y  plenamente capacitados como para asumir el reto de llegar a la verdad del origen del desastre que destruye al país.

Supongo que sólo basta la decisión de establecer la unidad basada en el desprendimiento de apetencias personales y lograr el objetivo que no debe ser otro que la recopilación de pruebas reales para sustanciar lo expedientes que justifiquen las sentencias necesarias para que la justicia actúe plena e imparcialmente.

“Los legisladores necesitan ciertamente una escuela de moral.”

Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios y Blanco.

Maximiliano Pérez Apóstol

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