#OPINIÓN Salga sapo o salga rana #17Sep

Antonio A. Herrera-Vaillant | Ilustración: Victoria Peña |

La internacionalización de la tragedia venezolana – que comenzó con la intervención del régimen castrista – lleva a ciertos venezolanos a querer involucrarse en temas políticos de otras naciones.

Es perfectamente lógico que voceros del movimiento democrático promuevan repudio internacional hacia la dictadura y sus aliados, y que apoyen toda iniciativa que debilite las estructuras del régimen despótico y conduzca al restablecimiento de las libertades fundamentales.

La Venezuela democrática necesita aliados para equilibrar la nefasta influencia de regímenes como Cuba, Irán, Rusia y China; y la mejor manera de captar apoyo es a través de la información y el cabildeo – sobre todo ante elementos indiferentes o aún, ideológicamente inclinados al régimen imperante.

Pero resulta altamente contraproducente que opositores venezolanos se inserten en controversias ideológicas o internas de otras naciones, tomando partidos, emitiendo juicios, calificaciones y descalificaciones sobre los distintos factores que conforman el panorama político de cada país.

Nada se gana – y mucho se puede perder –apasionándose por controversias internas foráneas, donde las voces de venezolanos poco peso harán dentro de panoramas, intereses y prioridades de otro tipo. Por desgracia o por fortuna nuestra tragedia no tiene dimensiones de crisis o cruzada planetaria, por más que alguno lo presuma.

En cuanto a las venideras elecciones de Estados Unidos, que tantas pasiones ha generado entre los ciudadanos de esa gran nación, resulta especialmente importante para el gran movimiento democrático venezolano mantener pública compostura, equilibrio y enfoques constructivos.

La actual administración norteamericana viene manteniendo una posición enfáticamente contraria a la dictadura en Venezuela, y tiene establecido un fuerte sistema de sanciones destinadas a crear un clima propicio para un cambio interno decisivo que disuelva la corrupta e incompetente tiranía que tiene sometido al pueblo venezolano.

Muchos venezolanos que llevamos años adversando al nefasto régimen imperante agradecemos profundamente un apoyo tan trascendental, pero resulta fundamental evitar que nuestra desgracia se convierta en mero comodín de una elección cuyo resultado se mantiene incierto.

Es relativamente intrascendente toda expresión individual de quien no vote en otro país; pero constituiría una imprudencia capital que alguna facción opositora salga de metiche a hacerse parte de una controversia externa pues – salga sapo o salga rana – el apoyo de nuestros principales aliados será siempre vital.

Antonio A. Herrera-Vaillant

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