#OPINIÓN Ejemplo tenemos… #13Oct

William Amaro Gutiérrez | Ilustración: Victoria Peña |

El cristiano si no aspira ser salvo y vivir por la eternidad con nuestro Señor Jesucristo en la Tierra Nueva, donde no habrá mas llanto ni dolor porque todas esas cosas pasaron, pierde su tiempo como creyente. Por ello, nuestra vida debe fundamentarse en creer y crecer cada día más en las instrucciones, directrices, consejos y promesas que Dios nos presenta en la guía del cristiano: La Santa Biblia.

Pero la batalla más grande y peligrosa que libra el ser humano y sobre todo el que cree en Dios es consigo mismo. Con su yo. Por cuanto puede perder la vida eterna, un anhelo de su corazón por el cual ha vivido siempre y eso sería muy triste. Es el arma más poderosa del cual se vale el enemigo de la Salvación, ya que nació en él y la conoce a la perfección. Es él quien incentiva esa actitud de manera solapada, silenciosa y a veces imperceptible en la mente del cristiano.

¿Cómo así? Sí, es sencillo. Si le sucedió a “Aquel que una vez fue el querubín cubridor, cuya tarea consistía en velar de las inteligencias celestiales la gloria de Dios, pervirtió su intelecto y se separó del Señor” Helen White. ¿Cómo no le puede suceder a cualquiera de nosotros insignificantes pecadores? “Tú que decías en tu corazón: “Subiré al cielo, en lo alto, por encima de las estrellas de Dios levantaré mi trono, en el Monte de la Reunión, al lado norte me sentaré” “Sobre las altas nubes subiré, y seré semejante al Altísimo” Isaias.14:13,14 “Si un ser tan exaltado pudo caer tan bajo como para convertirse en el autor del pecado, que el hombre no se vanaglorie, sino que aprenda a llevar, lleno de gracia, el yugo de Cristo, manifestando su mansedumbre y humildad, creyendo en Él, colaborando con Él” Ob.Cit.

Cuando el texto nos impele a “aprender a llevar lleno de gracia, el yugo de Cristo”, nos está revelando que no lo tenemos. Que carecemos de eso. Que nuestras acciones siempre van orientadas a satisfacer anhelos propios, posiciones y todo lo que se relaciona a nuestra satisfacción personal. Y con el desarrollo de esta Pandemia, cuarentena y la crisis económica que estamos padeciendo, corremos el riesgo de caer en un individualismo y en una crisis de YO. Lo que puede alejarnos de Dios y ese es el peligro que corremos. .

El Señor lo dijo muy claro. “Ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis” (Juan 13:15). Y si nos preciamos de ser seguidores de Cristo, de creer en él, pertenecemos a iglesias cristianas y hasta liderazgo tenemos, entonces no debe haber problema para imitar al Maestro “El Señor jamás murmuró; jamás manifestó descontento, disgusto o resentimiento. Nunca se descorazonó, se desanimó, se enojó o se enfureció. Era paciente, tranquilo y lleno de dominio propio en medio de las circunstancias más enojosas y difíciles. Y el aplauso no lo entusiasmaba” Ob.Cit.

Obviamente cualquiera pudiera decir lo difícil que es imitar a Jesús, pero ese el llamado y el camino a la Salvación. Y para ello deja la clara recomendación. “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y os abrirán. “Porque todo el que pide, recibe; el que busca, halla; y al que llama, le abren” (Mateo 7:7,8). ¡AMÉN! Y si es esa Sabiduría que necesitamos en nuestra vida espiritual, de hecho nos será dada.

¡Hasta la semana que viene Dios mediante por la WEB!

William Amaro Gutiérrez

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