#COLUMNA Soliloquios de café: Semblanza de mi otro gran amor (Parte VI) #18Oct

Maximiliano Pérez Apóstol | Ilustración: Victoria Peña |

“El Dr. Juan Pablo Pérez Graterol.”

(…) Llegamos al final de este capítulo de mi vida, uno de los más bellos pasaje que puede transitar un ser humano; haber asimilado enseñanzas eternas de bondad, amistad, lealtad, amor, querencias de familia, sobretodo, la experiencia de haber tenido un ductor insigne en la transmisión de principios y valores irrenunciables, de la inoculación del amor a la patria, a la venezolanidad, al sentido de pertenencia; al respeto y acatamiento del Estamento Legal, al apego a la justicia y a la preservación de los derechos humanos, a la integridad de poder llevar la frente en alto en las más adversas situaciones. El aprendizaje de que al igual que la paja sabanera, pueden doblarnos y/o quemarnos en nuestras entrañas y tener el valor de volvernos a erguir y reverdecer con las primeras gotas de roció.

No sólo fue mi tío o el doctor bonachón que utilizó burros para visitar a sus enfermos ¡NO! Fue un farol que alumbró la obscuridad de todo un pueblo, de la familia, de amigos y todo aquel que necesito de su luz y de su sapiencia.

No me cansaré en recalcar que no son mías tan magnas virtudes, ni pretendo endosármelas, tributo a un ser sin igual del cual los venezolanos deben tener conocimiento puesto qué, es ejemplo de juventudes en una era donde se han distorsionado las formas de vida, dando paso a la falsedad, a la emboscada, la falsa amistad… al monetarismo. A la delincuencia desencadenada, a la impunidad, a la corrupción y a la blasfemia.

Juan Pablo Pérez Graterol forma parte de la “Mesa Redonda de los Anónimos Caballeros Andantes Venezolanos”, como yo los denomino. Creo que mi tío jamás portó un arma, lo que sí puedo asegurar es que son incontables las vidas que dio al traerlas a este mundo, y más aun las que salvo de las garras de la muerte con sus conocimientos adquiridos en la mejor Escuela de Medicina del mundo, la de la Universidad de París… La Sorbona.

La Venezuela al revés ha rendido tributo a quienes, presumo, han sido sanguinarios delincuentes salteadores e incendiarios de pueblos, caseríos y sabanas, traficantes de esclavos que vendieron niños al gobierno de turno, como lo fue Ezequiel Zamora o, a extranjeros que venden como héroes y no fueron más que asesinos usurpadores de la soberanía de los pueblos como fue el Che Guevara ¿Se olvida que se hizo famoso en Cuba y murió en Bolivia?

Juan Pablo Pérez Graterol, permanecerá en el recuerdo de Araure. Lamento que sea un desconocido, en Guarico su pueblo natal,

Transcribo parte de los últimos obituarios y acuerdos publicados el 17 de julio de 1976.

“DELEGACIÓN DEL COLEGIO DE ABOGADOS

DEL ESTADO PORTUGUESA CON SEDE EN ACARIGUA.

Se une al duelo que aflige a los familiares del extinto

DR. JUAN PABLO PÉREZ GRATEROL

Quien en vida fue destacado Profesional de la Medicina y Ciudadano Ejemplar.

REPÚBLICA DE VENEZUELA – ESTADO PORTUGUESA

EL CONCEJO MUNICIPAL DEL DISTRITO ARAURE DEL ESTADO PORTUGUESA, en uso de sus atribuciones legales,

(Entre otros considerandos) (…)

CONSIDERANDO:

Que el ciudadano DR. JUAN PABLO PÉREZ ejerció la medicina en forma desinteresada y noble por largos años en nuestra ciudad y se distinguió por sus rectos procederes como profesional de la misma.

CONSIDERANDO:

Que es deber de esta municipalidad honrar la memoria de aquellas personalidades que como el Dr. PÉREZ, han dejado una estela de limpias ejecutorias que honran el gentilicio araureño (…)”

Gracias por permitirme este homenaje… gracias por aceptarlo.

Maximiliano Pérez Apóstol

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