Datanálisis: Grandes potencias competirán por posicionarse en Venezuela y acceder a sus recursos #17Nov

Juan Bautista Salas | Foto: Archivo IMP |

La competencia de las grandes potencias para posicionarse y tener acceso a los enormes recursos naturales del país, es lo que avizora la empresa de Consultoría Datanálisis, en torno a los escenarios para Venezuela 2021-2022, análisis dado a conocer este martes a través de su portal Web.

En efecto, estiman que las dos variables de mayor impacto e incertidumbre sobre el futuro de Venezuela son la pugna geopolítica en que está inmerso el país y el nivel de profundidad con que se aplique la privatización de las empresas del Estado en función de la Ley Antibloqueo.

Explican que la pugna geopolítica consiste en la competencia entre las grandes potencias, Estados Unidos, China y Rusia, incluyendo potencias   menores como Irán y Turquía; con alguna presencia de inversionistas de España, Francia, Italia, México y Argentina por ubicarse en Venezuela y tener acceso a  los  enormes  recursos  naturales  del  país. En esta  dimensión de nuestro futuro, la elección de Joe Biden como Presidente  de los Estados Unidos marcó un cambio de rumbo en las relaciones de  ese país con Venezuela y, por ende, en nuestro futuro. Biden tenderá a  moderar dichas relaciones y a buscar puntos de encuentro, como  el  intercambio de “Petróleo por Alimentos” y a recuperar presencia en las  operaciones de explotación de las riquezas venezolanas.  En cambio,  de  haber  sido reelecto Donald Trump, era de esperar que siguieran escalando las tensiones y sanciones y la pérdida de presencia de   Estados   Unidos  en   Venezuela, cediendo más espacios a las otras   potencias, reubicando geopolíticamente al país en el Eje de Oriente.

El  otro factor de alto impacto e incertidumbre en la configuración  de  los  posibles futuros de Venezuela es la recuperación de la producción   petrolera. Advirtiendo que si esta recuperación es rápida, las perspectivas del país se pueden describir en función del pasado; es decir,  regresaríamos al modelo rentista, mono exportador, de concentración del poder en el grupo gobernante que percibe y reparte la renta, populista y poco democrático. En este caso, la aplicación de las privatizaciones a través de la Ley Antibloqueo se concentraría  en las  grandes  empresas  petroleras  y  mineras.  En  cambio,  si  la recuperación de la producción, y del ingreso petrolero es lenta, el gobierno tendría que buscar otras fuentes de ingreso para el país y, con ello, extender la privatización hasta incluir cientos de empresas, todas en bancarrota, tales como hoteles, aserraderos, salinas, mataderos, frigoríficos, etc.; empresas que  nunca  ha  sido  conveniente  que  hayan  sido  de  propiedad  estatal.  A  la  vista  han  estado  los resultados por décadas

La ruta de la recuperación lenta de la producción e ingreso petrolero, a su vez, se basaría en el siguiente  conjunto  de  factores:  Recuperación  modesta del  PIB  mundial y,  por  ende,  del  consumo  de energía, entre otras cosas, por la prolongación de la pandemia; crecimiento de la eficiencia energética en  los  países  de  mayor  PIB;  sustitución  del  petróleo  por  otras  fuentes  de  energía,  como  está ocurriendo con el motor eléctrico y más allá, con el motor movido por hidrógeno (“Blue Energy”); reincorporación  de  los Estados Unidos al movimiento mundial conservacionista, “Clean Energy”, punto notorio en la campaña electoral de Joe Biden.

Dado  que  la  elección  de  Biden reduce  la  incertidumbre  sobre  el  destino  de  la  pugna geopolítica,   los   dos   escenarios   resultantes   dependen   principalmente   de   la   velocidad   de   la recuperación petrolera y, por ende, de la profundidad de la privatización y hasta dónde ésta incluya al empresariado  venezolano.  De  allí  resultan  dos  escenarios:  El  Rentismo  Autoritario  o  regreso  al pasado, producto de una rápida recuperación de la producción petrolera (y de otras fuentes rentistas mineras)  y  el  Escenario  Democrático  de  Producción,  producto  de  la  recuperación  lenta  de  la producción  petrolera,  lo  cual  conlleva  a  una  extensiva  privatización  de  las  empresas  del  Estado,  a  la inclusión de los empresarios y trabajadores venezolanos en dicha privatización, a la diversificación de la  producción  y  de  las  exportaciones  y  a  la  ampliación  de  la  esfera  de  influencia  política  del empresariado y los trabajadores; lo cual implica un proceso de democratización del país.

Contra intuitivamente, de  lo  anterior  se  desprende  que  las  mejores  oportunidades  para  Venezuela durarán tanto como se tarde el resurgimiento o desarrollo de nuevas fuentes rentistas, señala Datanálisis al pronosticar los escenarios 2021-2022 para Venezuela.

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