La otra máscara libertaria de La Zaragoza 4 siglos después

Freddy Torrealba Z | Foto: Cortesía |

La mayoría de las expresiones de la cultura popular o folclóricas de nuestros pueblos pasaron al principio por la difícil prueba de su exclusión por el establecimiento sociopolítico imperante. Entre el blanco de esos ataques ha estado la fiesta de La Zaragoza que cada 28 de diciembre se celebra en Sanare. En el siglo XVII arrecia el asedio cuando varios de sus protagonistas son expuestos al escarnio público.

El poder imperante la consideraba causa de desorden y atentatorias contra la moral y las buenas costumbres en un específico contexto de la sociedad Colonial venezolana. Por ello el enfoque de esta antigua diversión no puede abordarse al margen del desarrollo histórico y la naturaleza social de la vida del hombre en la sociedad.

De Israel vino

Este complejo cultural tiene dimensiones universales al igual que el Carnaval. El aporte de lo autóctono es tangencial a partir de lo indígena cuando es trasplantado por los conquistadores españoles a los pobladores nativos de Sanare.

Ese proceso se gasta a partir de 1620 cuando es fundado Sanare en las estribaciones del Sistema de los Andes. El mismo es evidente en lo musical con las maracas indígenas y el posterior canto del golpe tocuyano y curarigüeño. Es tras el proceso de la conquista que se produce la incorporación cultural de África como parte del sincretismo y transculturización.

Una historia que se remonta a la antigüedad desde la sociedad esclavista pasando por el feudalismo, capitalismo y socialismo. Su ubicación geográfica es Europa y Asia donde se bailaba principalmente en caminos, plazas y calles. Bélgica, Alemania y Austria son algunos de los países europeos donde se asentó al igual que el Carnaval con sus particularidades.

Originalmente se hacía en honor de antiguas divinidades. Pero luego de la Edad Media su epicentro lo ocupan los niños o santos inocentes. Aunque el contexto donde se inspira es el pueblo de Israel a la esperado de un liberador de la dominación del imperio romano. Es allí donde el feroz rey Herodes ordena la matanza colectiva de los niños recién nacidos de la cual se salva el niño Jesús al huir sus padres. Es decir, que su origen está vinculado a la violencia de un holocausto en defensa de los maléficos intereses del poder.

Un día de locura y liberación

De acuerdo con Pierre Guiraud una fiesta nos recuerda el compromiso inicial. Ésta se trata de una festividad catalogada por la Iglesia católica como pagana pese a su connotación religiosa. Así se le vincula al desorden y la locura cuando los elementos de las clases sociales subalternas, entre estos los esclavos, simbólicamente se hacían del poder por el lapso de unas horas. Durante su desarrollo los participantes cuestionaban al estatus con un lenguaje burlesco rechazado por lis integrantes del poder religioso, civil y militar.

En esta fecha se invierte el orden de los valores. Es la ocasión para los oprimidos de dar rienda suelta a sus deseos de liberación de las amarras del sistema social, económico, político y cultural del esclavismo. Estos aprovechan para desconocer y quebrantar el orden, ley, autoridades, instituciones, valores, tradiciones y verdades establecidas por el inapelable dogma de una demoledora maquinaria sociopolítica.

La Zaragoza tal como se estila actualmente, es muy diferente a la de épocas pasada como ocurría durante el sistema del esclavismo con la materialización de hechos de violencia. La misa se celebraba al revés siendo elegido un obispo loco. Los esclavos se alzaban y tomaban el poder por asalto eligiendo un rey que al concluir la fiesta era ahorcado.

Aquellas eran verdaderas orgías que escandalizaban a la Iglesia católica que enérgicamente las prohíbe en el siglo XVI durante el Renacimiento. Ese era un día de licencia para hacer lo prohibido el resto del año.

La fiesta realizada en Sanare observa sus distancias y moderación de aquellas de naturaleza libertina. Principia a las cinco de la mañana para continuar con la misa, luego el desfile principal y finalmente el encierro que marca la despedida hasta el año próximo.

Resulta curioso que una celebración recordatoria de una matanza haya devenido en desbordante alegría y relajo. Es por el contrario la oportunidad para los protagonistas de hacer bromas, juegos, gritar a todo pulmón, reír y echar chistes algunas veces muy pesados. Sus participantes olvidan por completo ese hecho por la ausencia de dolor y tristeza y solemnidad presente únicamente al momento de la misa. Es casi como un contrasentido sociológico y sicológico. Una explicación podría ser su carácter pagano que concibe el juego libre y flexible de la masa. Quizás en el fenómeno se impone la máxima y el espíritu festivo de nuestra gente de que “al mal tiempo buena cara”.

Llegan los cambios

Esta situación conlleva a la toma de posición de las autoridades eclesiásticas. Es algo así como poner orden en casa llamando a la moderación. Es luego del Medioevo que se convierte en la fiesta de los niños que se disfrazaban de adultos para pedir limosnas. Entonces bajo el influjo del cristianismo es reinterpretada.

Después en el Nuevo Mundo sufrirá otros cambios hasta la actualidad formando parte de la tradición cultural de Venezuela como uno de sus valores espirituales. Es cuando los locos disfrazados asumen el papel de protectores de éstos a los que sus padres confían con su entrega ante el acoso de los soldados.

Como se aprecia su evolución no ha sido homogénea sino desigual y gradual hasta alcanzar los niveles actuales. Es decir, que su desarrollo ha sido constante con el discurrir del tiempo. Estas variaciones indican que se trata de un valor dinámico de la cultura espiritual de nuestro pueblo. Por tratarse de un fenómeno humano está sujeto a constantes modificaciones. Su realización está estrechamente relacionada con las múltiples condiciones de cada época lo cual indica el sentido de adaptación de sus organizadores y actores.

El control del poder

Esta diversión guarda varios signos ocultos desde sus remotos orígenes. Entre estos tenemos el de la lucha por hacerse y controlar el poder en su diversidad formas, a saber: político, económico, militar, religioso y cultural.

El día de su celebración se pone de manifiesto esa disputa entre quienes lo poseen y los se proponen de distintas maneras su conquista. Hecho que siempre ha ocurrido pero que envuelve el significado o hecho que motiva la festividad.

Lo que en el fondo se plantea en esa ocasión es la aspiración de los estratos inferiores de la sociedad de la maquinaria de poder. Precisamente es lo que sucede en esa fecha en que el capitán asume el mando del pueblo, de acuerdo como lo expresa Isabel Aretz. En Sanare las autoridades ceden el mando o poder simbólicamente a sus organizadores en rigurosa jerarquía desde el capitán mayor.

En la periferia

En consecuencia, su escenario principal siempre ha sido los caminos, plazas y calles donde se baila en una suerte de cabalgata como se observa cada 28 de diciembre en Sanare. Son los ámbitos de los extramuros como ocurrió en Venezuela con el Tamunangue y el Joropo marcados por el establecimiento con el sello discriminativo de lo infamante.

Una situación que llega hasta el extremo descalificativo de lo sucio, como ocurre en 1749 con el joropo oriental o golpe estribillo del estado Sucre duramente criticado en una ordenanza de la Capitanía General.

En nombre de la concepción de las bellas artes esta expresión del folclore fue mal vista en el pasado desde las alturas del poder. Se constata en diversas medidas, entre éstas ordenanzas, tomadas por las autoridades en las cuales se les crítica, rechaza y aun se les prohíbe.

La influencia española

Esta festividad es traída a Sanare durante la Conquista por el estamento de los sacerdotes durante la expresa religiosa e ideológica de la evangelización.

Sucede al difundir los hechos relacionados con la matanza de los infantes ejecutada por Herodes en territorio palestino ocupado por el Imperio romano. A los nativos no les queda otro camino sino aceptarlo con resignación visto su situación de desventaja ante el poder del status quo que actuaba en nombre de la civilización occidental y cristiana.

El indígena y esclavo africano lo asimilan a su manera en un proceso de adaptación de acuerdo con su particular visión del mundo en lo filosófico y religioso. Un hecho explicable dado que la cultura la genera y transforma el hombre en su propósito por modificar el ambiente para sobrevivir.

Con todo, no existe ninguna relación vinculante entre la misma y la ciudad española de Zaragoza ni tampoco indicios de su materialización en la misma. Lo que tal vez hubo fue una alusión a dicha ciudad durante su prédica por parte de los religiosos.

En Zaragoza. capital de Aragón. lo que se celebra en octubre es la fiesta del Pilar en que destaca el derroche de flores. Sin embargo, se sabe que en siete regiones de España se efectúa esta fiesta siendo la de Sevilla la más parecida a la de Sanare.

Pero la cultura hispánica está presente en esta fiesta popular en que destaca su espíritu místico. Así en Sanare es notoria la celebración de la salve y oraciones en forma colectivas al comienzo. Luego de la procesión con la imagen de la matanza se realiza la misa en la iglesia San Isidro donde se recibe la bendición del sacerdote. La salve, la misa y procesiones de santos nos vinieron de España tal como lo conocemos hoy. Es la transculturización que no siempre resulta negativa máxime en este mundo globalizado de hoy.

La mitológica máscara

El uso de la máscara en esta diversión le confiere ribetes de mitológico. La misma está presente en la cultura humana desde tiempos antiquísimos cuando formaba parte de ritos religiosas. Luego en la Edad Media la Iglesia también las utiliza en sus ceremonias. Los griegos también las emplearon en sus obras teatrales.

La máscara es dominante en la escenificación de La Zaragoza. Evidencia la lucha entre el bien y el mal tras la matanza de los Santos Inocentes ordenada por el rey Herodes que origina la festividad.  Por ende, su función es moral al explicar los hechos desde ese enfoque. Al igual que la lucha entre la vida y la muerte.

Aunque constituye una expresión de la mitología en este cuerpo cultural, se impone delimitarlo de la parte histórica (real) de los hechos relatados como lo fue aquella matanza en masa de niños.

Es el elemento dinamizador de esta diversión conformando un sistema de creencias de los moradores del pueblo de Sanare. En esta diversión se juntan el mito y la historia. Pero mito no es historia sino la narración de aconteceres fantásticos imaginados por la mente del hombre para ofrecer una explicación del mundo.

Más allá de Sanare

Es necesario precisar que dicha fiesta no es exclusiva de Sanare. Aunque es allí donde ha logrado su mayor desarrollo y permanencia. Históricamente en la región los primeros indicios de esta diversión son del siglo XVII en El Tocuyo. Allí fue el centro de un escándalo público en una oportunidad. Las autoridades religiosas y civiles la cuestionaban por atentar contra la decencia. Por esa causa varias personas de extracción popular fueron acusadas, al estilo inquisitorial de la Edad Media, por las autoridades.  Los acusados no dieron signos de arrepentimiento alguno. La callejera fiesta siguió adelante sin detenerse hasta la actualidad.

En varias regiones del país se le celebra anualmente. Ésta también se realiza en caseríos y poblados del estado Carabobo, Agua Blanca en Portuguesa, los Andes, Caicara de Maturín y Litoral Central. En cada una de esas regiones asume una forma concreta en cuanto a la realización de la ceremonia religiosa, la música y el baile.

Es el caso del Litoral Central donde es evidente la presencia del negro y la mujer tiene el mando total. En esa zona la transculturización es muy marcada con preeminencia del negro.

Mientras que en Caicara de Maturín domina el elemento indígena con su ancestral cuerpo cultural, entre estos la vestimenta y los instrumentos musicales autóctonos entre otros las maracas de fabricación rudimentaria con materia prima de la naturaleza.

Música, canto, baile y pintura

Esta fiesta ha inspirado dos temas musicales en el género del golpe bajo el título de La Zaragoza. El primero es obra de don Pío Alvarado y su conjunto en la modalidad del golpe curarigüeño. El segundo corresponde a Los Golperos del Tocuyo en la onda del golpe tocuyano. Ambos de tono alegre expresan una variedad de motivos del hombre en su mundo cotidiano, a saber: el amor por la mujer, riqueza, trabajo, negocios, uso del tiempo libre. Un tema único con dos letras y rítmicas diferentes. 

Sus letras están muy a tono con el dislocamiento de la fiesta. Se trata de una poesía sencilla y coloquial de efecto fugaz en su comunicación. Los bailadores hacen lo suyo en parejas o colectivamente al son de: ¡Ay Zaragoza!

Ritmo, poesía y danza se dan la mano en este valor cultural larense. Un arte de creación colectiva y anónimo que identifica al folclore producto de elementales procesos sin las complejidades de la música académica.

La pintura se hace presente con el cuadro que refleja la matanza de los niños de tono trágico. Se trata de una obra figurativa cuyo contexto arquitectónico es un imponente palacio levantado por los imperialistas romanos que la dota de historicismo. Esta creación plástica es portada por el capitán mayor durante la jornada que se desarrolla hasta la llegada de la noche del 28 de diciembre.

Organización y proyección internacional

La realización de esta diversión demanda un esfuerzo organizativo de sus participantes. En la misma rige un orden jerárquico cuyo líder es un capitán con autoridad para su organización y dirección. Capitán mayor y capitanes menores que se distribuyen las diversas actividades antes, durante y posteriormente. Éste es el responsable del control de los detalles de la festividad entre otros la logística, organización de las comparsas y la búsqueda de los recursos económicos.

Sus protagonistas están obligados a registrarse previamente a manera de control y evitar desórdenes. También se efectúa una colecta en el pueblo para garantizar el financiamiento económico del evento.

Su realización es de carácter colectivo muy propio del folclore. Sus oficiantes se organización en comparsas que el 28 de diciembre recorren las calles de la población de Sanare. En sus comienzos se supone tuvo mucho de espontáneo para paulatinamente convertirse en una manifestación artística planificada formando parte de la tradición del municipio Andrés Eloy Blanco. Eso es un verdadero desorden organizado.

Esta festividad moviliza y concentra a una numerosa masa de personas de la zona de Sanare, pueblos cercanos, otros estados y varios países. Se calcula que ese día visitan la capital del municipio Andrés Eloy Blanco aproximadamente unas 100 mil personas. Un evento de proyección internacional visto que algunos visitantes proceden de España, Portugal, Holanda, Alemania, Suiza y Estados Unidos.

Vestimenta extravagante y colores vivos

Mascaras e indumentaria muy llamativas por lo estrafalario caracterizan la fiesta. Pero curiosamente allí radica su atractivo.

El disfraz está asociado a lo mítico con variados significados. Las usadas en La Zaragoza expresan miedo a la furia de los soldados romanos y el sufrimiento de las madres ante la amenaza de la muerte de sus pequeños hijos. De allí el vestuario de colores vivos que rayan en lo extravagante y grotesco. Colores de tono cálido que expresan violencia y agresión.  Ese fuerte cromatismo sin duda incita un fuerte y agresivo desenvolvimiento de sus actores que algunas veces deriva en actos de violencia como sucedía en la antigüedad.

Aunque tiempo atrás no faltaban las trifulcas y ataques entre sus protagonistas que soltaban esa carga energética reprimida en el subconsciente. Ello linda en una forma de barroco inventado en la periferia, pero que fue traído de España por la Iglesia.

Lazos, cascabeles y látigos resaltan a lo largo de la jornada. Los cascabeles anuncian la presencia de los locos en plena faena y están asociados a la temible serpiente de las zonas rurales.

Durante su desarrollo Los Zaragozas ingieren bebidas espirituosas como el cocuy o ron para estimular el ánimo. Al final algunos terminan pasto de la borrachera.

El lado religioso

Como es conocido desde tiempos inmemorables la Iglesia la calificaba de profana con lo cual la descalificaba y condenaba al marginamiento. A lo largo de la Edad Media pasa por los sinsabores del rechazo oficial del máximo poder religioso del mundo

Su práctica tropieza con la religión oficial cuidadosa de sus intereses cuando la Iglesia tenía una amplia influencia en los asuntos y conducción del Estado. El osado que desafiara ese poder terminaba en la terrible hoguera de la Inquisición. Sin embargo, la respuesta de sus practicantes rayaba en la temeridad de retar a ese poder establecido.

Pero desde esa instancia del arte del pueblo se expresaba la creencia y fe en un ser superior a quien invocaban en sus oraciones, cantos y plegarias. Con el paso del tiempo, a partir del renacimiento, la iglesia cambia de posición para paulatinamente aceptarla.

El altar de los bajos estratos sociales, nunca falta en esta celebración para conferirle el aporte místico. El mismo es adornado con: la imagen de los santos inocentes, flores, cruces, sencillos manteles y las misteriosas velas propiciadoras de la oración. En una zona de tradición profundamente religiosa, población campesina y agricultores resaltan los testimonios de las promesas cumplidas y la invocación de favores a los santos. La salve, oraciones y misa forman parte dela religiosidad popular de esta folclórica diversión que desde los tiempos de la Conquista española acompaña al pueblo de Sanare.

Un valor del folclore

Sin duda que se trata de una de las más auténticas expresiones del folclore o cultura popular venezolana creado por el hombre indígena y campesino en el proceso de su diaria discurrir familiar, social y económico. Un valor espiritual de nuestro ecosistema cultural que con el paso del tiempo ha alcanzado niveles de sistematización.

Lo indica el hecho de que es un producto colectivo que caracteriza a las diversiones. Las mismas no tienen autor individual conocido. Forma parte del uso del tiempo libre del hombre en toda sociedad en que se dedica al mismo al menos ocho horas.

Constituye una evidencia de las formas de organización social de los primeros pobladores de municipio Andrés Eloy Blanco fundamentada en la acción del grupo familiar o colectivo. Su carácter colectivo tal vez está influenciado por la propiedad comunal de la tierra practicada antes y después de la Conquista por los indígenas.

Un valor cuya transmisión de generación en generación se ha soportado en la palabra oral. Eso es lo que le confiere esa naturaleza de folclórico en que lo académico cuenta muy poco. Lo garantiza la presencia decisiva del hombre campesino al igual que obreros rurales en quienes reposa su permanencia en el tiempo

Su concepción y características encajan en lo que el húngaro Arnold Hauser denomina arte del pueblo de autor anónimo. Un arte principalmente musical al margen de las cortes y teatros de entonces donde estaba vetado.

Son varias formas de referirse a un hecho cultural cuyo significado es similar. Su denominación no es única, sino que abarca varias, a saber:  La Zaragoza, Los Zaragozas. Locaima, Las Locaimas y Santos Inocentes.

Cabe destacar que constituye una diversión de aire muy agitativa y movible a lo largo de su desarrollo en plena calle. Ello más la vistosidad de los disfraces por sus cálidos colores en una zona montañosa de clima frío. La Zaragoza consume el día de su celebración un promedio de doce horas

Un legado de rebeldía y libertad

Tal vez el mayor significado de este valor de la cultura popular venezolana es el de ser el testimonio de la rebeldía de unos pueblos ansiosos de libertad. Encierra un profundo mensaje de lucha que trasciende lo puramente religioso y festivo en sociedades que negaban al hombre su plena realización, entre éstas la esclavista y feudal.

Ello más la solidaridad y compañerismo que se manifestaban ese día, aunque por el lapso de unas pocas horas en que los de desheredados de la tierra tomaban el cielo por asalto. Esa lucha por la vida y la libertad a lo que el hombre está condenado. Es parte de la herencia cultural de Sanare 400 años después de su fundación en 1620 por Francisco de la Hoz Berrios.

Lamentable colofón

Ha muerto la capitana mayor de la Zaragoza de Sanare, María Valeria González.

A los 68 años fallece el 29 de noviembre en el hospital de Sanare a consecuencia de una afección de salud.

Durante más de 50 años le correspondió organizar esta fiesta

Se trata de una auténtica cultora de nuestro folclore y persona con alto sentido de servicio

María Valeria González era una mujer de retos visto que despeñó sus actividades en un medio profundamente machista

No obstante, todos los 28 de diciembre se le observaba por calles de Sanare portando la emblemática imagen de los santos inocentes.

María Valeria González
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