#OPINIÓN Primeros días de 2021 #27Ene

Joel Rodríguez Ramos | Ilustración: Victoria Peña |

Tenemos la creencia, o la mentalidad, de pensar que cada fin de año y comienzo del siguiente, cambia la vida. A veces pensamos que se terminaron todos los males de la vida porque el calendario tiene un nuevo número. No habrá más problemas ni dificultades, pensamos, y este nuevo año llegaré al reino de la felicidad permanente. Solemos saludar a nuestros familiares y amigos con  expresiones como: te deseo lo mejor del mundo; que este año se te cumplan todos tus sueños; que  este año sea mejor; este año seguro “más alegres los días serán. ”Nos parece imposible  dejar de vivir ese momento de alegría producido por cada año nuevo, como si fuera otra vida la que comienza cada 1 de enero; año nuevo vida nueva, se dice. Pero no es verdad, la vida es la misma, es una continuidad. Aunque estos saludos  no son malos, al contrario, son muy buenos y alentadores, son expresiones de amistad, de solidaridad, de hermosos deseos para las personas más cercanas y más amadas por cada uno. Sobre todo es bueno decirlas cuando alguien tiene cercano un acontecimiento importante de su vida en su agenda anual: graduarse, contraer matrimonio, el nacimiento de un hijo, comenzar o terminar una tarea importante, etc. Pero, insisto,  puede deformar la visión de la vida porque la vida es una continuidad y es muy terca, siempre ocurren acontecimientos no esperados, muchas veces desagradables, conocidos sólo por Dios. Dicen las Sagradas Escrituras, “Velad y orad porque no saben ni el día ni la hora.” Esta advertencia divina no puede caer en el olvido. En los pocos días que van de 2021, ya han ocurrido acontecimientos duros, era difícil esperar otra cosa, 2020 fue el año más duro que conozco de mi ciclo vital y pensar que la vida cambia de un momento a otro, es insensato.

 El signo de los tiempos nos ha marcado sufrimientos impensables. ¿Qué debemos hacer? Pienso que luchar contra los males que sufrimos, incluso luchar contra nosotros mismos porque frecuentemente existe la tendencia al desaliento y a la depresión. La vida no está hecha para vivirla sin problemas y hay temporadas en que los problemas son mayores. Hoy, a la fecha de escribir estas línea, tengo varios amigos que han fallecido como consecuencia del Covid-19; los barquisimetanos vivimos este año, el dolor, inmenso, de no traer en procesión a Barquisimeto, la imagen de nuestra amada Divina Pastora, toda la conmemoración la vivimos por las llamadas redes sociales y por dos de las televisoras regionales. Hermosas las palabras del Administrador Apostólico de nuestra Arquidiócesis, monseñor Víctor Hugo Basabe y a la vez exigente con el régimen usurpador, el cual ha sido mezquino con los  recursos necesarios para atender la pandemia. El obispo Basabe pidió al régimen hablar con la verdad, no engañar ni mucho menos jugar con la vida de las personas. Bastante es el sufrimiento del venezolano en esta hora, para aumentarlo y llevarlo a límites de martirio. Otro sufrimiento, en estos primeros días de 2021, han sido  las amenazas y persecuciones contra Comunicadores Sociales y ONG, que desde hace tiempo han estado en la mira del régimen. La amenaza de “confiscaciones” de los bienes de compatriotas que se fueron del país, es una amenaza inconstitucional y disparatada, preocupante para mucho venezolano honesto y trabajador. 2021  será tan difícil como 2020, así lo indican estos primeros días del año. Rescatemos la virtud muy cristiana de la esperanza, Dios se apiade de este pueblo que no cesa de sufrir.

Joel Rodríguez Ramos

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