#VIDEO Venció el cáncer y cuenta su historia: Yo veo la enfermedad como sinónimo de vida

Texto: José Enrique Arévalo | Cámara: Luis Miguel Rodríguez |

En el mes de febrero se conmemora la Unión Internacional de Lucha contra el cáncer como una forma de promover la detección temprana y la sensibilización hacia quienes padecen la enfermedad.

ElImpulso.com quiso conocer los rostros detrás de las cifras. Historias inspiradoras que llenan de esperanza y recuerdan el valor de la vida

Hay muchas formas en las que un paciente oncológico puede enterarse por primera vez que padece de cáncer. Algunos podrían saberlo después de unos exámenes médicos rutinarios, otros por cambios en su condición física, e incluso, hay quienes se enteran por hechos fortuitos que terminan revelando una dura realidad.

Así fue el caso de Roger Domínguez, joven barquisimetano de 18 años de edad, quien estaba jugando con su hermano menor, y sin querer este le tocó su pierna izquierda. En ese momento, Roger sintió un dolor, lo que resultó extraño porque no había sufrido ningún golpe y no había hematoma en la zona. El dolor continuó, al punto que sus familiares se preocuparon, lo llevaron a un médico y se determinó que tenía un tumor en su fémur. Cabe destacar que para entonces, Roger tenía 13 años de edad.

Para nadie es un secreto que escuchar la palabra ‘cáncer’, a cualquiera lo asusta, porque estamos acostumbrados a utilizar esta palabra como sinónimo de muerte“, contó Roger a Elimpulso.com. Explicó que a partir de allí, su vida cambió totalmente, porque tuvo que pasar de cumplir con sus actividades comunes de niño, a recibir quimioterapia, y por ende, tener que asistir a un centro médico por unas 10 horas diarias.

No solo cambió la vida del pequeño, también cambió por completo la vida de sus padres. Daniela Soteldo, madre de Roger, expresó que desde el primer momento se aferraron a la fe para afrontar los momentos de dificultad. “Yo lo único que le pedía a Dios era que lo curara de cuerpo, alma y espíritu“, comentó.

Gestos de amor

Nadie tiene un manual para saber cómo afrontar momentos difíciles como estos. Sin embargo, los gestos de amor son una herramienta eficaz para levantar el ánimo del paciente, e incluso, de la familia. El señor Domínguez, papá de Roger, contó que un día su hijo lo llamó desesperado porque estaba perdiendo su cabello, como consecuencia de la quimioterapia, así que rápidamente tomó una decisión antes de ir a verlo: “Antes de llegar fui a la barbería y pedí que me dejaran pelón. Cuando llegué todos empezaron a reírse, pero le transmití apoyo“, indicó.

Roger Domínguez y Daniela Soteldo, padres de Roger Domínguez

La señora Soteldo complementa esta idea. Manifestó que pese a los momentos duros por los que atravesaban, llenos de incertidumbre y tristeza, una doctora le aconsejó que estuviese sonriente frente a su hijo para que él se contagiara de ese ánimo, y así, hacer más efectivo el tratamiento que estaba recibiendo.

De hecho, el propio Roger cuenta que recuerda esa etapa vivida con felicidad, porque sus padres se encargaron de darle el mayor afecto posible, muchísima atención y apoyo incondicional, lo cual lo hacía sentir con ánimo, actitud y esperanza para seguir luchando contra el cáncer.

Noticia impactante

Yo recuerdo haberle preguntado a un médico sobre qué le pasaría al niño, y él me dijo: ‘tranquilo que la pierna se la cortan, no hay novedad‘”, contó.

Confesó que sintió rabia y cuestionó su fe; sin embargo, volvió a potenciar la confianza en Dios y apostó a la calma, la esperanza y el amor.

Aunque no todo quedó allí. Después de viajar hacia Caracas para realizar estudios a Roger, se determinó que habían otras opciones más que apuntarle la pierna por el tumor. Desde entonces, los sacrificios familiares se intensificaron para hacer que la recuperación de Roger se inclinara hacia el objetivo anhelado.

“Mi familia es mi mayor fuerza…”

“Mi familia es mi mayor fuerza, mis amigos son mi mayor apoyo y Dios es mi motor a seguir adelante”, esta era la frase que tenía Roger para llenarse de ánimo durante su proceso clínico. Resaltó que en el colegio y en su familia realizaron muchos gestos de amor y apoyo que lo hacían sentirse ‘acobijado’ por su seres queridos.

Roger cuenta con mucha convicción que aquel proceso de su vida fue una prueba y una oportunidad que Dios le colocó en el camino para que él pudiera ser testimonio y ejemplo para los demás. “Descubrí un propósito de vida mediante esta enfermedad“.

Con esto, deja en evidencia que la crianza y los valores que son enseñados desde el hogar, desde la familia, son fundamentales para el crecimiento de todo niño. Al igual que su madre y su padre, Roger afianzó su fe y logró ver luces donde muchas personas pudiesen encontrar solo oscuridad.

Actitud frente al cáncer

Mi mamá siempre me decía que esto iba a salir bien cuando confiábamos sin dudar“, contó Roger. Explicó que pudo entender que “el cáncer no es sinónimo de muerte, inclusive yo lo veo como sinónimo de vida, porque cuando muchas butacas quedaban vacías, las familias de mis amigos que en paz descansen, veían la vida desde otro punto de vista, valorando cada detalle. Incluso para aquellos que la superamos, el cáncer sigue siendo sinónimo de una nueva vida”, agregó.

Resaltó que Dios es quien tiene el control de la vida de cada paciente, por eso, es fundamental tener fe y actitud durante el tratamiento que recibe. “Incluso yo pelón, no quería usar gorro porque yo me sentía hasta bonito, me sentía bien“, indicó.

Con esto, Roger recalca que la fe, el amor y una actitud positiva fueron “clave fundamental” para superar el cáncer y convertirse en un milagro de Dios que pueda contar su experiencia a tantas otras personas que necesitan palabras de ánimo y apoyo.

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