#OPINIÓN Se busca un Emprendedor: Alguien con quién hablar (Parte II) #2Mar

Italo Olivo | Ilustración: Victoria Peña |

“Pensar no es un mero acto mental, una actividad para acreditar o justificar la falta de sensibilidad o de sensualidad. En un tiempo difícil, la palabra nos acerca al otro, nos relaciona, nos vincula y muestra en ocasiones la distancia irreductible”.
Ángel Gabilondo

El autor reflexiona escribiendo “Buscamos los argumentos, las buenas razones y a su vez las experiencias, las elecciones, las decisiones, las formas de vida. No para dar simple cuenta de lo que nos pasa, sino para considerar lo que ocurre. Y para ver hasta qué punto podemos hacer que sea diferente, más placentero, más dichoso, más digno. Quizá de este modo, estos breves textos como cartas enviadas, leídos uno a uno, casi desgranados, nos ofrezcan la complicidad de la palabra y posibiliten destellos para el análisis, la reflexión, la meditación y, sobre todo, constituyan un aliento, un estímulo, una ocasión para no cejar, a fin de que el encuentro con alguien con quien hablar venga a ser un verdadero decir. Solo así seremos artífices de nuestra vida, lejos del lamento que no hace sino resignarse ante lo que ya creemos ser.“

Y remata expresando que “El ritmo de la vida, de la respiración, de la sangre habita en cada palabra. En ella encontramos tantas veces la fuerza y las razones de las que carecemos. Esta insurrección de la palabra hace que, en busca de la mayor sencillez, no eludimos la complejidad y las contradicciones de la existencia. Son textos para leer, esto es para reescribirlos, para reescribirnos, para, en su caso, demorarse en ellos, para elegir, para elegirnos. Retornan al público del que brotaron. Nacieron por lo demás y en esta ocasión se abrazan con quienes los alumbraron. Son latidos de la palabra. Brotan en la espera de alguien con quien hablar y, si cabe, con afecto, decirnos.”

Luego realiza un análisis de nuestras creencias cuando escribe “ Creemos que todo se resuelve con contar y contar lo que nos pasa, como si fuera suficiente con la opinión que nos merecemos.”

Definitivamente, nos aclara “No siempre es verdad que deseemos ser escuchados. Porque escuchar es en todo caso responder, aunque sea con el silencio. En ocasiones, solo queremos ser oídos. El otro pasa a ser un privilegiado recipiente que ha de asentir. Incluso es suficiente que mantenga las formas y aparente hacerse cargo de nuestras cosas. Pero no se trata de eso. No es cuestión de alguien a quien hablar, sino de alguien con quien hablar. Es un regalo de la vida encontrarse con quien poder hacerlo. Todo se ha puesto perdido de supuestas confidencias, de falsas intimidades, en el espectáculo público de las mal llamadas interioridades”

Italo Olivo

www.iolivo.com

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