#OPINIÓN Del Guaire al Turbio: Locura universal #5May

Alicia Álamo Bartolomé | Ilustración: Victoria Peña |

Doy gracias a Dios porque todavía no hemos salido al espacio a regar por ahí nuestra humanidad enferma. Hemos hecho intentos, hasta ahora, con retorno. El hombre pisó la Luna por primera vez en 1969, pero no se quedó entonces ni en los viajes que siguieron. Ella permanece intacta y virgen, aún a salvo de nuestros desmanes, sólo nos hemos traído alguna que otra piedrita para estudiar en los laboratorios. Este sólo es el satélite de la Tierra, podemos decir que la hazaña ha permanecido en nuestros lares, porque los acercamientos a otros planetas sólo han sido por medio de aparatos para tomar fotografías y muestras, hasta ahora hombre alguno ha intentado poner su planta en Marte u otro amigo cercano dentro de nuestro sistema solar. En la conquista del espacio estamos bastante atrasados y es una bendición para el resto de la Creación.

Nosotros andamos exhalando males, no sólo coronavirus y cientos de enfermedades corporales, sino trastornos del alma. No nos basta con el asesinato masivo en los vientres maternos, el cambio de género en los niños, el abuso con los fetos, etc., sino que ahora llegan otras noticias como el cruce entre humanos y monos para crear quimeras y hombres encinta. Me cuesta creer que sean verdad, me suenan a invento de las redes que no se cansan de difundir falsedades y chismes, pero el solo hecho de inventarlas me parece un desquiciamiento mental.

¿Por qué hablar de lo que no es cuando hay tanto maravilloso que sí es? Me refiero, no sólo a la Creación y las cosas asombrosas que se dan en los tres reinos de la naturaleza, sino a lo que el hombre ha construido a través de la ciencia, la tecnología y el arte, por una parte y por otra, a esos monumentos del pensamiento intelectual, filosófico y literario, intangibles, pero fuentes luminosas de cultura y goce espiritual. A este mundo hay que disfrutarlo, no ponerlo en entredicho. En la Antigüedad se hablaba de las 7 maravillas del mundo: el Coloso del Rodas, las Pirámides de Egipto, Los Jardines colgantes de Babilonia…, era un mundo pequeño por desconocido, 7 maravillas parecían suficientes, hoy, éstas se multiplican casi hasta el infinito.

Teniendo las mismas dimensiones de siempre, tal vez con mínimas alteraciones, nuestro planeta sufre la paradoja de haberse empequeñecido y al mismo tiempo engrandecido. Los medios de comunicación nos han acercado tanto de un continente a otro, que lo han convertido en esa aldea global de la que tanto se habla. Por otra parte, el adelanto de estos medios, más el de la ciencia y le tecnología en general, nos han permitido el acceso a sitios recónditos donde hemos descubierto cosas de asombro, ya sea nacidas de la misma naturaleza o construidas por el hombre, conquistador de civilización y belleza cuando quiere serlo.

A estos lugares me refiero cuando hablo de disfrutar el mundo y no ponerlo en entredicho. Algunos tendrán medios y posibilidades para llegar hasta ellos y admirarlos en vivo, pero la mayoría no. Más en esta época de crisis tan prologada y terrible por la pandemia que nos mantiene encerrados en casa. No es momento de turismo, pero sí de imaginación y voluntad. Vamos a viajar con los medios que tenemos en la mano, los audiovisuales, en lugar de usarlos para meternos en la vida ajena, en la divulgación de noticias falsas que siembran inquietud y preocupación. Utilizarlos en positivo y buscar, a través de las diversas opciones y programas que ofrecen, esos parajes regados por el planeta de selvas, bosques, rocas, montañas, torrentes, grutas, ríos, lagos, mares y paisajes de en sueño, como increíbles construcciones humanas, que a fuerza de pasión y perseverancia, transformaron la piedra en encaje, en figuras de sublime belleza, para habitación del hombre en sus diversas funciones de vida.

¡Lo que podemos leer, oír y ver en nuestras pantallas grandes o chicas! Absolutamente todo lo que la mente humana ha concebido para deleite del intelecto y del espíritu. Arte en todas sus expresiones. En Venezuela fallan mucho estos medios por negligencia o expresa voluntad gubernamental. En mi caso, me falla internet y sólo puedo ver, a través de rayas y puntos molestos, telenovelas mediocres, aun así, logro conectarme a un mundo distinto a ese de la locura universal. ¡Alabado sea Dios!

Alicia Álamo Bartolomé

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