El Rincón de los Miércoles 01-06-2016

I

La progresiva destrucción del país se acentúa cada vez más. Se puede ver en cada rincón de nuestra geografía, especialmente en las  capitales y en las instituciones encargadas de modelar el comportamiento urbano. El domingo pasado se nos ocurrió mirar con más detenimiento las principales calles y avenidas de nuestra Barquisimeto, que ya no es tan nuestra porque está prácticamente ocupada por grupos que nos llegaron de otras partes con la aparente misión de irrespetar la ciudad para provocar un caos de sorprendente magnitud. La avenida 20 que conocimos desde que tuvimos uso de razón ya no existe como tal. La que fuera la gran arteria comercial fue víctima de los depredadores cuando en nombre de una pretendida revolución la redujeron a escombros amparados en un proyecto fallido. Hoy quedan solamente las huellas de aquella locura vial donde se gastaron centenares de millones de bolívares con los cuales se pudo haber construido un corredor digno de la Calle Corrientes de Buenos Aires o la Gran Vía de Madrid. Hoy la 20 aparece un territorio bombardeado, sin ley, con horribles frentes, sucia, tenebrosa cuando llega la noche Sin importarles un comino a unas autoridades que no hacen respetar las ordenanzas públicas. La que fuera orgullo de la actividad comercial de Barquisimeto no tiene orden en la circulación vehicular. Los conductores de automotores han invadido los espacios de los peatones constituyendo un peligro para los viandantes. Varias personas se quejaron de la inseguridad reinante en lo largo y ancho de la avenida 20 a pesar de la vigilancia policial. El doctor Rafael Carvajal, quien me acompañó en el recorrido dominical, era de la idea de una gran cruzada de rescate, no solamente de la avenida 20,      sino de toda la ciudad que languidece sin esperanza.

II

¡EL SHOW! Los invito a ver este viernes al Teatro Juares a disfrutar de la música que nos propone Ramone Díaz Band en una gala muy especial de estreno de su primera producción discográfica. Buena la ocasión para que la gente pueda hacerse su propia opinión de un grupo empeñado en proyectarse con fuerza en el mundo del espectáculo. Por otra parte nos dio mucho gusto ver y escuchar a “People”, un grupo que interpreta el mejor rock and Roll de Venezuela, especialmente los éxitos de los años 60, 70 y 80. Los nostálgicos de esas noches del “Safari” de Barquisimeto nos dimos banquete y hasta bailamos al ritmo desenfrenado que le imprimió mi tocayo y amigo Luis Rodríguez, el director de la banda. En el mismo escenario, el Martini Bistró, pero con otro tipo de recuerdos, estaba  el Trío Carora Internacional, cuya calidad vocal no tiene discusión, con un ramillete de canciones dedicada a los románticos de siempre. Muy cerca, los más jovencitos  disfrutaban de los ritmos modernos, pero de vez en cuando se acercaron a ver a los veteranos y a escuchar la música de sus papás. Un fin de semana muy movido e ideal para descargar tensiones y reencontrarse con la música de ayer, de hoy y de siempre.

III

Se cumplió la profecía: El Real Madrid ya tiene su copa número 11 en el Museo de la Castellana. Se quedaron con los crespos hechos quienes no creían a mitad de temporada que el equipo era capaz de remontar una empinada cuesta y llegar hasta la cima, apenas a un punto de conquistar la Liga y luego ganar la Champions. Pues los chicos blancos lo hicieron de nuevo en un partido emocionante, sin lugar a dudas, pero poco gustoso para quienes nos satisface el buen fútbol. Me pareció que Zidane pecó cuando dedicó toda la energía de sus guerreros a proteger el gol que les dio la ventaja tempranera. Los bravos del Atlético se lanzaron a la lucha aprovechando esa coyuntura y estuvieron a punto de arruinarnos la fiesta en Cibeles. Afortunadamente estaba Casemiro para evitarlo y un Cristiano Ronaldo, especialista en ponerle la guinda a la copa. 11 copas, se dice pronto, y se confirma cada año: el Real Madrid es protagonista por antonomasia de grandes sucesos, y esta vez no iba a ser diferente. Por eso queremos hacernos eco de aquello que se canta en el Santiago Bernabéu: ¡Hala Madrid, cómo no voy a  quererte!

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