Clase y guáramo tuvo Cardenales en Caracas

Alfonso Saer | Cortesía |

La retaguardia es vital. Un buen pitcheo intermedio garantiza triunfos. Cuando Williams Pérez no pudo retirar a seis rivales que enfrentó, las perspectivas no eran halagüeñas. Jesús Sánchez recibió un hit con bases llenas, pero luego liquidó a doce de trece, diez de ellos en fila, para bajarle presión al oponente. Cuatro tramos sólidos en su mejor tarea desde que llegó a Lara. Otro exmagallanero, David Martínez, tuvo su cuota aparte a continuación. Tras dos imparables sacó un buen cero en el quinto. Desde allí ardió Troya. Dorante rebuscó en el bullpen y utilizó diez tiradores, cuatro de ellos en el octavo, los tres primeros divorciados de la goma. Entonces apareció el rescatista de moda, Jesús Parra, cuando La Guaira hizo cinco y acercó el partido 11-9. El joven pitcher novicio hizo gala del cambio, el control y mucho guáramo para trancarle la vía a los Tiburones, sacando los últimos cinco outs sin problemas. Parra no ha permitido carreras en diez innings de trabajo y resultó figura inesperada en un equipo que dispone regularmente de buenos bomberos. La ofensiva acompañó como nunca a los serpentineros. a Jake Hale lo apalearon y le hicieron tres al apenas comenzar. La llave abridora Vargas-Querecuto ligó seis cohetes, cuatro de ellos por parte del campo corto. Doce carreras y 18 hits, cantidades máximas para el club en el torneo, demuestran que la artillería cargó los fusiles. Carlos Rivero dio jonrón, le pegó bien a la bola en los turnos fallados. Nueve extrabases compensan la falta de esas conexiones en la primera mitad de la temporada. Jesús Montero, crecido de 23-11 en l semana, con nueve empujadas debe ser el pelotero del lapso. Cinco victorias apuntalan a un club que ahora muestra la redondez esperada. Triunfos ajustados pero igualmente válidos. Veintiún ganancias y ahora en la segunda casilla. Viaje a Margarita con las acciones en alza.

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