Ruta del Encuentro: Peregrinos se abrazan con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo

Lorena Quintanilla Muñoz | Stiven Valecillos |

Se trata de la visita 161 de la Divina Pastora, un total de 7,5 kilómetros de fe, esperanza y amor, a través de los cuales los discípulos de María van a su encuentro.

Para esta edición, la Arquidiócesis de Barquisimeto trazará entre Santa Rosa y Barquisimeto la Ruta del Encuentro, en virtud del éxito que representó la Ruta de la Misericordia el año pasado.

Como es sabido, se ubicarán 14 tarimas a lo largo del recorrido con la ayuda de instituciones y de la empresa privada, que servirán de inicio de cada etapa. En cada plataforma se situará un ministerio de música católica, un predicador, zona pastoral, movimiento de apostolado, orden, congregación o comunidad religiosa, área pastoral arquidiocesana y patrocinantes.

El padre Jesús Ramírez, coordinador de la ruta evangelizadora, explicó que se denomina Ruta del Encuentro para especificar el significado espiritual del encuentro con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, junto con maría, la Iglesia y Pueblo de Dios.

Añadió que este itinerario espiritual y pastoral marca la vida sacramental y otros aspectos del ser cristiano católico en el mundo, en la sociedad, en la familia y en la misma Iglesia.

“Es nuestro ser, hacer y sentirnos Iglesia, familia de Dios. Por lo tanto, somos la institución de la salvación que como sacramento de la comunidad de la vida promueve el encuentro con Dios”.

La Iglesia es en Cristo, como un sacramento, es decir, signo o instrumento de la unión íntima con Dios y de la unidad de todo del género humano. (Concilio Vaticano II, Constitución Dogmática Lumen Gentium, n. 1).

“Celebrar nuestra fe, nuestra esperanza, nuestra capacidad de tener caridad nos lleva a comprender y vivir la corresponsabilidad, el compromiso y la solidaridad en el servicio, unidos al misterio pascual de Cristo y comunión entre todos bautizados”.

La sociedad visible es aquí en la tierra el sacramento de la comunidad de vida, del mismo modo que la naturaleza humana de Cristo era el sacramento de su divinidad. De un lado la Iglesia manifiesta y localiza exteriormente esta vida de comunión con Dios (como el cuerpo hace con respecto del alma) y de otro le permite realizarse y crecer.

El padre Ramírez señala que María, movida por el Espíritu Santo y llena de gracia por Cristo, nos visita, es como el signo que condensa todo el significado del evento mariano, es la presencia maternal que anima el corazón de hijos y de hermanos que se encuentra en cada uno de nosotros.

La Iglesia en la Santísima Virgen llegó ya a la perfección, sin mancha ni arruga, en cambio los creyentes, se esfuerzan todavía en vencer el pecado para crecer en la santidad. Por eso dirigen sus ojos a María (LG 65): en ella la Iglesia es ya enteramente santa (Catequismo de la Iglesia Católica, n.829).

“Se invita al clero, a los consagrados y laicos en general a prepararse adecuadamente a la llegada de la imagen, a participar con sus parroquias, comunidades, grupos, asociaciones, movimientos y pastorales en este evento religioso, cultural y social, que marca cada año el camino a tomar de la mano de María, madre del Buen Pastor, la Divina Pastora de las almas, que nos acompaña en nuestro andar cada día, hasta que Cristo vuelva”.

 

Esquema oficial de las 14 estaciones de la procesión

A cada estación le corresponde una catequesis. Se trata de Las Catorce Catequesis Marianas Litúrgico-Pastorales. Dividas en tres partes:

I Parte: La fe, la esperanza y la caridad en María y la Iglesia

Estaciones

1.-María en la fe de la Iglesia

2.-María en la esperanza de la Iglesia

3.-María en la caridad de la Iglesia

 

II Parte: María y los sacramentos

 

Estaciones

4.-María en el sacramento del bautismo

5.-María en el sacramento de la confirma  ción

6.-María en el sacramento de la reconciliación

7.-María en el sacramento de la eucaristía

8.-María en el sacramento de la Unción de los enfermos

9.-María en el sacramento del Orden Sacerdotal

10.-María en el sacramento del matrimonio

 

III Parte: María, modelo pastoral de la Iglesia como comunidad viva en solidaridad, compromiso, servicio y corresponsabilidad

 

Estaciones

11.-María, madre la Iglesia – Sacramento

12.-María, madre de la solidaridad

13.-María, madre del servicio y compromiso

14.-María, madre de la corresponsabilidad

 

Significado

 

1.- María en la fe de la Iglesia (Pastoral Mariana – Sociedad Divina Pastora) Santa Rosa

-El Papa Francisco nos invita a ver a María como modelo de fe. La Virgen María era una joven judía que esperaba con todo el corazón la redención de su pueblo. Pero en aquel corazón de joven hija de Israel había un secreto que ella misma todavía no conocía: en el proyecto de amor de Dios estaba destinada a convertirse en la Madre del Redentor. En la Anunciación, el mensajero de Dios la llama llena de gracia y le revela ese proyecto. María responde sí y desde aquel momento la fe de María recibe una luz nueva: se concentra en Jesús, el hijo de Dios, que de ella ha tomado carne y en quien se cumplen las promesas de toda la historia de la salvación. ¿Cómo vivió María la fe? La vivió en la sencillez de las mil ocupaciones y preocupaciones cotidianas de cada mamá. María vivió siempre inmersa en el misterio del Dios hecho hombre, como su primera perfecta discípula, meditando casa cosa en su corazón a la luz del Espíritu Santo, para comprender y poner en práctica toda la voluntad de Dios.

 

2.-María en la esperanza de la Iglesia (Pastoral Juvenil, Pastoral Educativa, Zona Sagrado Corazón de Jesús, familia Salesiana) Calle Francia Este

-El catequismo explica que la esperanza es la virtud teologal por la que aspiramos al Reino de los cielos y a la vida eterna como felicidad nuestra, poniendo nuestra confianza en las promesas de Cristo y apoyándonos no en muestras de fe, sino en los auxilios de la gracia del Espíritu Santo. Mantengamos firme la confesión de la esperanza, pues fiel es el autor de la promesa (Hb 10,23).

Todo hombre quiere ser feliz y también la esperanza tiene que ver con nuestra felicidad: la virtud de la esperanza corresponde al anhelo de felicidad puesto por Dios en el corazón de todo hombre; asume las esperanzas que inspiran las actividades de los hombres.

Invoquemos a la Virgen María, madre de la esperanza y reina del cielo, para que siempre nos mantenga en una actitud de escucha y de espera, para poder ser traspasados por el amor de Cristo y un día ser parte de la alegría sin fin, en la plena comunión de Dios.

3.-María en la caridad de la iglesia (Cáritas y Pastoral Familiar, Zona Espíritu Santo, PDA, Agustinos) Calle Francia Oeste

-La caridad es la virtud teologal por la cual amamos a Dios sobre todas las cosas por Él mismo y a nuestro prójimo como a nosotros mismos por amor de Dios (C.E.C. n.1822). El Señor nos enseña a vivir la caridad como expresión de su presencia, entrega y donación de sí mismo. María nos enseña a vivir en el amor por su total adhesión a la voluntad del padre, a la obra redentora de su hijo, a toda moción del Espíritu Santo. La Virgen María es para la Iglesia el modelo de la fe y de la caridad. Por eso es miembro supereminente y del todo singular de la iglesia (LG 63). La Iglesia de Cristo es profundamente mariana porque encuentra en su vocación de creyente, virgen y madre la respuesta plena al misterio de Dios hecho hombre y el modelo de vida del hombre santificado por Dios, que ama, espera y cree a tiempo y a destiempo. La Virgen quiere traernos a nosotros el gran don de Jesús. La Iglesia está enviada a llevar a todos a Cristo y su Evangelio.

 

4.-María en el sacramento del bautismo (Pastoral de Catequesis, Camino Neocatecumenal y Zona Nuestra Señora de Coromoto) Calle Capanaparo

-El bautismo es el sacramento en el cual se funda nuestra fe, que nos injerta como miembros vivos en Cristo y en su Iglesia. Junto a la Eucaristía y la Confirmación forma la llamada iniciación cristiana, la cual constituye como un único y gran acontecimiento sacramental que nos configura al Señor y hace de nosotros un signo vivo de su presencia y de su amor.

 

5.-María en el sacramento de la confirmación (Pastoral de Formación, Escuelas Arquidiocesanas y Zona Divina Pastora) Colegio San Vicente de Paúl

-La confirmación aporta un crecimiento de la gracia bautismal: nos une más firmemente a Cristo; conduce a su realización nuestro vínculo con la Iglesia, nos concede una fuerza especial del Espíritu Santo para difundir y defender la fe, para confesar el nombre de Cristo y para no avergonzarnos nunca de su cruz (cf. Catequismo de la Iglesia católica, n.1303). Cuando acogemos al Espíritu Santo  en nuestro corazón y lo dejamos obrar, Cristo mismo se hace presente en nosotros y toma forma en nuestra vida: a través de nosotros será Él, Cristo mismo, quien reza, perdona, infunde esperanza y consuelo, sirve a los hermanos, se hace cercano a los necesitados y a los últimos, crea unión, siembra paz.

 

6.-María en el sacramento de la reconciliación (Movimiento de la Misericordia, Cursillos, EHH, Zona Inmaculada Concepción) Colegio Padre Machado

-La Iglesia así como María es reconciliadora. Ella como creyente y madre al pie de la cruz colaboró eficazmente a la obra de la redención (LG nn. 61-62). En el sacramento de la reconciliación Dios nos perdona nuestros pecados por la sangre derramada por su hijo y la presencia maternal de María.

La Divina Pastora es madre de reconciliación, promueve la amistad y la fraternidad de todos los miembros de la Iglesia fundada por su hijo Jesucristo. Dejémonos guiar de la mano de ella, madre de Dios y nuestra en el camino del encuentro, de comunión que de verdad necesitamos.

 

7.- María en el sacramento de la eucaristía (Cofradías del Santísimo Sacramento, Equipo Congreso Eucarístico, UNER, Orionistas, Zona Santos Mártires) A. Lara entre avenida 20 y Macario Yépez

-Vivir el misterio de la eucaristía es un acto profundo de fe. El Papa Francisco aclara “palabra y pan en la misa se convierten en una sola cosa, como en la Última Cena, cuando todas las palabras de Jesús, todos los signos que realizó, se condensaron en el gesto de partir el pan y ofrecer el cáliz, anticipo del sacrificio de la cruz. La eucaristía es la suprema acción de gracias al Padre, que nos ha amado tanto que nos dio a su hijo por amor. Estamos llamados a vivir la eucaristía en comunicación con Cristo y con los demás de forma sencilla y auténtica para transformar el mundo desde la real presencia de Cristo resucitado entre nosotros.

 

8.-María en el sacramento de la unción de los enfermos (Pastoral de la Salud y Ministros de la Eucaristía, Legión de María, Zona Santos Apóstoles) Av. 20 con Av. Morán

-De acuerdo con el Papa Francisco la unción de los enfermos nos permite tocar con la mano la compasión de Dios por el hombre. Antiguamente se le llamaba Extremaunción porque se entendía como un consuelo espiritual en la inminencia de la muerte. Hablar en cambio de unción, nos ayuda a ampliar la mirada a la experiencia de la enfermedad y del sufrimiento, en el horizonte de la misericordia de Dios.

María es reconocida e invocada en las letanías como salud de los enfermos. Los enfermos acuden a ella con frecuencia, para recibir por su intercesión, la salud.

 

9.-María en el sacramento del orden sacerdotal (Pastoral Vocacional Masculina Seminario, Pastoral Sacerdotal, Zona La Asunción, Regnun Chisti, Verbum Dei) Av. Venezuela con 12

-La presencia de María desde el comienzo de la Iglesia y en la vida de los apóstoles se puede apreciar en el libro de los Hechos (Hech 1,12-14): es la espera maternal espiritual del Espíritu Santo prometido por lo cual la vida apostólica sacerdotal queda marcada por esta dimensión mariana orante, intercesora, protectora, mediadora, que nos acoge a todos y en especial a los que ejercen el sacramento del orden para impulsarlos a la vida interior y al apostolado sacerdotal lleno de riquezas, humanas y divinas. María inspira la vida sacerdotal en el servicio. La dimensión mariana de la formación en los seminarios y en las casas de formación es fundamental.

 

10.-María en el sacramento del matrimonio (Pastoral Familiar-EPIM, EFC, Zona Nuestra Señora de Altagracia, EMC, María Estrella de la Mañana) Av. Venezuela con 17

-El consentimiento por el que los esposos se dan y se reciben mutuamente es sellado por el mismo Dios (cf Mc 10,9). De su alianza nace una institución estable por ordenación divina, también ante la sociedad (GS 48,1). La alianza de los esposos está integrada en la alianza de Dios con los hombres. María en las bodas de Caná motiva la celebración de la esponsalidad entre Cristo y la Iglesia (Efesio 5, 1-33). El agua es transformada por Cristo en vino y el vino es transformado en el misterio del banquete sacrificial en sangre de Cristo de manera que los esposos sean una sola carne y un solo espíritu. En cada celebración matrimonial María se hace presente desde su experiencia de desposorio místico con José, su casto esposo que se realiza en la maternidad virginal y esponsal. La Pastora de las almas libra de los peligros que acechan la unión matrimonial, la educación de los hijos y la convivencia familiar entre sus miembros.

 

11.-María Madre de la Iglesia – Sacramento (Pastoral Vocacional, vida religiosa femenina, Vírgenes Consagradas y Laicas Consagradas, Zona Santísimo Sacramento, A. María Corredentora) Av. Venezuela con 23

-El Papa Francisco ha dicho: la Iglesia es realmente madre. Una madre que nos da la vida en Cristo y que nos hace vivir junto a los otros hermanos en la comunión del Espíritu Santo. En esta maternidad la Iglesia tiene como modelo a la Virgen María. Mirando a María descubrimos el rostro más bello y tierno de la Iglesia; mirando a la Iglesia, reconocemos los trazos sublimes de María. La imagen de la Divina Pastora que se venera en el Santuario de Santa Rosa en Barquisimeto es una imagen mariana y eclesial a la vez porque nos representa y nos aviva la conciencia de ser y hacer Iglesia con María madre de Dios y nuestra que nos lleva a Cristo el Buen Pastor.

 

12.-María Madre de la Solidaridad (Pastoral Social de las distintas parroquias y Zonas Pastorales, Zona San José, C. Alegría y Esperanza, Dios hecho pan, amor hecho arepa, Colegio San Pedro) Av. Venezuela con 25

-La solidaridad es la virtud de la caridad llevada al ámbito social. Está muy ligada al amor del prójimo e implica unidad, colaboración y compartir con el prójimo sus necesidades primarias. Así como la caridad es el amor sobrenatural, la solidaridad es una de las manifestaciones en el ámbito social. La solidaridad habla de buenos sentimientos, de corazones responsables, nobles y generosos, que se involucran en los problemas ajenos y se entristecen cuando las personas sufren un mal y tratan de solucionarlos o amenguar sus penas.

 

13.-María Madre del servicio y compromiso (Pastoral Misionera y Movimientos Laicales de Apostolado, Emaus, Pan del Cielo, Misioneras de la Caridad, Zona Santísima Trinidad) Av. Venezuela con 28

-Como María queremos ser una iglesia que sirve, que sale de casa, que sale de sus templos, de sus sacristías, para acompañar la vida, sostener la esperanza, ser signo de unidad. Como María, madre de la caridad queremos ser una Iglesia que salga de casa para tender puentes, romper muros y sembrar reconciliación. Nuestra fe nos saca de casa para visitar al enfermo, al preso, al que llora y al que sabe reír con el que ríe.

 

14.-María Madre de la Corresponsabilidad (Ministerios Laicales, Lectores y Acólitos, Diaconado Permanente) Iglesia Catedral

-Los cristianos, discípulos y misioneros de Cristo somos guías y fermento de corresponsabilidad en el mundo para alcanzar la construcción del Reino. Si es cierto que nos basamos en la vida y enseñanzas de Jesús como guía para vivir como cristianos corresponsables, nos alimentamos de la gracia sacramental cada día. Es un reto difícil en muchos aspectos, sin embargo, los que se juegan el riesgo de vivir como cristianos corresponsables experimentan un intenso regocijo espiritual y pastoral.

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