Boleros, antojos que eternizan momentos

En medio de una sugerente puesta en escena se efectuó el concierto Boleros y reflexiones de la Compañía de Ópera de Occidente. La velada romántica que evocó recuerdos y arrancó suspiros y lágrimas se realizó ayer domingo en los espacios de la Sala Alternativa de este diario centenario. El emotivo recital que inició justo a las 11:00 de la mañana estuvo dedicado a un distinguido repertorio de boleros, género musical producto del amor y el desamor. Fueron las protagonistas del festín, la talentosísima soprano Thays Vergara y la destacada Miriam Márquez, en el papel de narradora. Las acompañaron el guitarrista Luis Parra y Ángel González en la percusión, todos bajo la dirección de Raúl Tona.

Rompieron el silencio las palabras de la también docente Miriam Márquez, quien definió al bolero como ese antojo que pretende eternizar el momento. “El bolero nos lleva a realizar ese antojo, ese anhelo de eternizar ese sentimiento, de ese encuentro de la palabra con la poesía que nos invita a amar esa vibración emocional y nos lleva a detenernos un ratico más con el alma en vuelo… eso es el bolero”. Inmediatamente, la apabullante voz de Vergara, envuelta en un ceñido traje rojo, se hizo en el escenario. La soprano interpretó de esta manera los temas Sabor a mí, Sin ti y Piel canela.

A parte de ser un género musical romántico, reflexionó Márquez, muy apreciado por gente de todas las edades y épocas, el bolero es la expresión de inquietudes opuestas, de ofuscaciones, es caminar con el corazón en la piel, desdibujando la identidad, es una canción que busca amarse con la palabra, con el sonido de la emoción más desafiante… el bolero es componer pensamientos para dedicárselos al amor, al desamor, al deseo, a la esperanza, a la tristeza, a la indiferencia, a la rabia, a la impotencia… en aras de desahogarse de un gran despecho. El bolero se parece a la ópera porque es drama, intensidad, deseo, pasión, es encuentros y desencuentros, expresa el dolor de la ausencia y la muerte de un ser amado”. Fue así como las canciones Espérame en el cielo, Quiéreme mucho y Sé muy bien que vendrás surcaron los labios de Vergara para colarse por entre el público extasiado. “Y en ese saber que vendrás porque lo siento, paso a esperar tus pasos detrás del viento, sola con un silbido en la soledad… y yo, que esperé por esperar, que soñaba con soñar, que buscaba en los espejos tu reflejo sin saber, yo que estaba por partir, y tú que estabas por llegar, nuestro amor nació de lejos y muy lejos llegará… los besos no se guardan y se hacen al besar”, pronunció Márquez con efusividad. La reflexión fue aderezada por las piezas Tú me acostumbraste, La mentira, Miénteme y Se te olvida.

Nuevamente Márquez se apropió del micrófono para conversar con el público sobre lo que fue la preparación del evento Boleros y reflexiones. “A veces de tantas apariencias, a veces no son cicatrices sino suturas lo que uno tiene en el alma, uno desea hacerse con una nueva identidad… una identidad desdibujada en una canción, llena de la ebriedad, de un eterno presente, de lo sutil, de lo bello. De ese modo, los boleros Llanto de Luna y Mi último fracaso, desnudaron la voz de Vergara, quien sumida en esa envolvente emoción que provoca el género, cantó con evidente entrega. “El bolero es la despedida y también el perdón… pero en el momento que llega el desencuentro, llega y punto. Llega sin avisar, sólo llega, sin embargo, en esa despida, ese adiós nos susurra al oído que debemos avanzar y continuar… ¿cuánto tiempo se estará en la caída acariciando el dolor? La vida es por instantes y de instantes, si la dejamos pasar, no volvemos a vivirla… no es como la canción que se puede repetir, es una sola y no tiene ensayo”. El recital concluyó con los temas Alma mía, Yo te propongo y En la oscuridad”.

Fotos: Ricardo Marapacuto

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