#Opinión: Los entierros y los embalsamamientos Autor: Rafael Tobías Blanco Vilariño.

Habitualmente nuestro pueblo dice: ”Lo que se requiere para morir es estar vivo”, por ello debo hacer una breve aclaratoria del significado médico y biológico de la palabra “muerte”; lo cual no es otra cosa que la total incapacidad de sostener el equilibrio funcional de todo nuestro ser, en sus aparatos, órganos y sistemas, lo que medicamente denominamos “homeostasis”; la cual depende de una energía vital portada por una molécula sintetizada por una organelas situadas en el citoplasma de nuestras células orgánicas, llamadas “ribosomas”; esa molécula energética la denominamos “ATP” o Adenosin-Tri-Phosfato, la cual al ser muy abundante en la infancia , nos explica el gran dinamismo de la niñez y de la juventud, pero desafortunadamente se nos va agotando y es muy escasa en nuestra vejez y por ello somos lerdos y, cuando se nos extingue la última molécula de ATP, aparece de inmediato el “rigor mortis”, se degrada el ADN del núcleo de nuestras células y por lo tanto ya no se podrán replicar, por lo tanto hemos muerto.
Dando así origen a los “entierros”, con sus diferentes significados psicosociales : rendir honor a la cultura y/o labor científica o social del difunto, cumplir un rol religioso o de una exhibición dinástica. Antropológicamente estas ceremonias existen desde el hombre de Neandertal en el Paleolítico medio hace aproximadamente unos 50.000 años, donde habitualmente el sepultado iba acompañado de un Ajuar funerario, con el fin de poderlo usar en el más allá; el mejor ejemplo lo tenemos en la tumba de Tutan-Kamon, en la tumba del primer emperador chino: Chin-Huang-Di con sus 100.000 soldados de terracota y el Taj-Majal en la India.
En la Grecia antigua no se usaba el ajuar, sino que se les colocaba a los muertos un “óbalo” (moneda de plata griega) para que pudiera pagar a Caronte, el barquero del inframundo en el viaje por el río Aqueronte, para ser juzgado de su vida terrenal; por lo que las almas perversas eran llevadas por él directamente al reino de Satanás; allí debe estar llegando el que te conté. Entre estos entierros famosos recuerdo el de Felipe el Hermoso, casado con Juana la Loca, hija de los reyes de España quien durante tres años viajó por las noches con ese cadáver, para transportarlo desde Burgos donde murió hasta Granada, donde él deseaba ser enterrado; todo ese cortejo fue acompañado de: pueblo, nobles, soldados y sirvientes. El otro entierro llamativo lo fue el del despótico emperador chino Chin-Huang-Di, quien murió lejos de su trono en Beijín, como consecuencia del envenenamiento por consumo crónico de una poción a base de mercurio, preparada por su alquimista- médico, pues se creía que este metal poseía el poder de la juventud, pero como el trayecto era muy largo, el cadáver se descompuso y para poder encubrir sus malos olores, sus soldados hicieron colocar detrás de la carreta del difunto, otra cargadas con peces muertos y decían que ese era la causa de la fetidez.
En lo que respecta al embalsamiento, sabemos que es un rito religioso que se remonta a la época faraónica de los egipcios, con el deseo de asegurar su inmortalidad; entre los muertos insepultos embalsamados, destacan los paranoicos: Vladimir Ilich Lenin-1924, Mao-Tse-Tung-1976, Ho-Chi-Minh-1969 y Kim-Il-Sung-1994; todos fueron déspotas que dividieron a su pueblo nativo mediante el odio, el terror, la corrupción y la sumisión. ¡A lo que llegan las pasiones desenfrenadas de los carentes de virtudes¡ ¡Voilá¡

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