Bicampeonato por lo alto

El barinés Jimmy Briceño le puso color a una Vuelta al Táchira impecable en el tema de organización y entró al club de los bicampeones por todo lo alto, con una demostración contundente de superioridad en la montaña, terreno en el que protagonizó memorables salidas para terminar como la figura indiscutible del evento.

En 2012, el oriundo de Barinitas logró su primer título de la ronda andina, en aquella ocasión con batallas épicas frente a Manuel “Gato” Medina, pero en esta oportunidad lució mucho más fuerte y se llevó el máximo galardón sin verse exigido, aunque ante un Carlos Galvis irreverente, que aguantó las embestidas loteras y mantuvo el segundo lugar.

En La Grita dio un primer paso hacia el trono. Era la quinta jornada y llegaba el primer gran examen de los escaladores. El barinés cerró con calificación alta. Aceleró el paso a pocos kilómetros de la llegada y dejó boquiabiertos a sus rivales. Nadie le puso seguir la huella. Ni el colombiano Félix Cárdenas, que hasta entonces se había mostrado como un fuerte candidato, ni José Rujano. Briceño no alcanzó el liderato ese día, pero se colocó cerca de su objetivo, por más que el dueño de la camiseta amarilla era su compañero Juan Murillo.

Jornadas luego sobrevivió a la contrarreloj y posteriormente dio el zarpazo definitivo. Fue en la llegada a San Juan. No era una subida muy prolongada ni exigente. Pero el poco trecho de cuesta lo aprovechó al máximo y sacó una ventaja suficiente a Galvis para desplazarlo de la cima. Por fin líder y encaminado.

Lo del Cerro El Cristo fue su momento cumbre. Perdía la casaca principal con un compañero, pero montó un paso duro, insostenible para sus contrincantes, y descontó tres minutos y fracción en pocos kilómetros. Gran demostración. Es, sin duda, uno de los mejores trepadores del pelotón nacional, a la par de “Gato” Medina y Rujano.

Lo que más entusiasma de este corredor es que está en la flor de la vida. Tiene 26 años y todavía tiene margen para mejorar.

Sin manchas

En el aspecto de organización, el giro andino terminó sin manchas y generó comentarios positivos dentro de las escuadras visitantes. Mejoró el tema de seguridad, la logística, y no hubo accidentes ni situaciones para lamentar. Quizá queda como punto para discutir el tema de los excesivos controles con los aficionados al momento de acceder a las calles donde es la competencia o el cierre de etapa. Piden flexibilidad, para que el seguidor del deporte del pedal no deje de ir. Fue notable la poca presencia de espectadores en una porción emblemática como Cerro El Cristo.

También toca revisar el tema de la participación extranjera. Hubo dos elencos foráneos protagonistas: Yellow Fluo de Italia y Formesan Colombia. El Trevigiani también honró la invitación con el triunfo en la primera etapa. Pero de Cuba y España nada, ningún esfuerzo por estar en los lugares de protagonismo.

Fue una buena Vuelta, de emociones. Y la que viene promete ser mejor, en lo que será las “Bodas de Oro” del evento. Hay un proyecto de llevar la carrera a 12 etapas y traer 10 elencos extranjeros, pero depende del informe que entregue el comisario internacional que estuvo como director de la prueba, el colombiano Héctor Fabio Arcila.

Las autoridades del Táchira, en conjunto con el ministerio de Deporte, prometen todo el apoyo y llevarla a ser nuevamente la Vuelta Gigante de América.

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