Atajador de la historia

Frank Depablos Useche | Foto: Cortesía FIFA.com |

Al yaracuyano Rafael Dudamel, arquero de siempre en los seleccionados criollos y en los clubes que defendió en su trayectoria de futbolista, de recio carácter en la cancha, agudo en la planificación del triunfo, el cual lo empalaga, le ha correspondido, de acuerdo a sus características de golero, ahora como seleccionador nacional ser el atajador de la historia del fútbol venezolano.

Bisoño en edad (44) y su trayectoria como entrenador, apenas desde el 2010, Dudamel, quizá, agobiado por las constantes goleadas de la Vinotinto en épocas remotas cuando las formaciones eran netamente defensivas en el intento de formar muralla ante el rival, tomó las riendas bajo su dominio y los resultados conseguidos con la Sub20 en el Mundial de Corea del Sur, parecieran darle la razón, al menos en el vamos.

Tiene también el oriundo de tierras yaracuyanas con paso por el fútbol larense la llave maestra del combinado adulto, fracasado en su intento de clasificarse por primera vez a una cita mundialista, aunque el camino ya estaba marcado al momento de tomar el timón.
Antes, Dudamel tenía en sus manos los “chamos” de la Sub20. Con ellos, a la par, empezó a crecer. La acarició, moldeó a su antojo hasta incursionar con éxito en el Suramericano al obtener plaza para Corea del Sur. Era apenas el asomo de lo que venía.

En la contienda continental el fútbol colectivo era de agallas, de empuje, de destellos.

Ahora es de aplomo, con la suficiente técnica y dominio individual capaz de salir desde atrás con solvencia y llevar al enemigo a encerrarse en sus parcelas. Ha sido grueso, espeso, con mucho volumen y por eso las victorias, con el premio de ser uno de los finalistas. La mano, la sapiencia de Dudamel y el cuerpo técnico se ha hecho sentir, sin olvidarse que también tiene en sus manos individualidades capaces de voltear un marcador en cualquier momento.

Viene entonces ahora la amalgama, el poder fusionar estas nuevas generaciones con las figuras más relevantes de los momentos y empezar a atajar, históricamente en definitiva, esos resultados adversos que tanto nos han castigado en más de una centuria de fútbol organizado.

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