#Opinión Las Turas de Mapararí

Como un oasis de la sierra de Coro definimos a Maparari, el pueblo cuyo sugestivo nombre de origen indígena –emulando al profesor Elías Primera, que estimamos cronista de la Comarca- se remonta a los primitivos pobladores, por lo cual puede provenir de una familia, tribu, cacique o de una planta o fruta.

Entró en la historia contemporánea el 2 de abril de 1862 con la Guerra Federal, en “el combate más reñido y sangriento que hubiera en (la provincia de) Coro hasta esa fecha” -Level de Goda, dixit- reseñado con el nombre del amado pueblo, en el sector la Peñita. Allí vencieron los federales al mando del General Juan Crisóstomo Falcón contra las fuerzas gubernamentales del Centauro de la libertad embestido en dictador José Antonio Páez, comandadas por el Coronel Facundo.

El futuro Gran Ciudadano Mariscal y Presidente de los –entonces- Estados Unidos de Venezuela, estaba “conservándose encerrado en Churuguara…oscuro rincón que inmortalizó el Prócer por su apego”. Como Distrito adoptaría la nominación de Federación. Al histórico Mapararí, situado entre Churuguara y Santa Cruz de Bucaral, se llega en unas dos horas por Barquisimeto y/o por Coro.

“Tú no has visto un pueblo bello/ nacido en la serranía/ tanto de noche y de día/ encanta con sus destellos/ llamado Mapararí/ que todo el que llega aquí/ se encuentra con el Macano/ dice la canción con su nombre que le compuso Elías Náder.

Repercute también con la indígena danza en una Décima que igual difunde Nader:

“Soy del pueblo de las Turas/que doy agua limpia y pura/me llamo Mapararí/ del Macano me alimento/ no habrá ser que viva en mí/ y que se muera sediento” (Macano reconocido manantial, que fungió de acueducto).

Calificadas investigaciones se ocupan del Ritual. Entre otras figuran *Las turas,* de Miguel Acosta Saignes, que Juan Liscano evalúa como el trabajo más completo sobre el tema. El etnólogo las ubica en “una vasta zona montañosa poblada por los indios de las tribus jirajaras, ayamanes y goyones”.

A esta última tribu que actuaba en territorio de lo que hoy es Lara, Lisandro Alvarado atribuye la denominación estercuye al rito agrario.  En libro *Manaure Diao* la periodista Bhilla Torres Molina reseña invitación que el Cacique Iguaray, hizo a la Danza de las Turas.

“Presidida por el Rey Manaure parte de Todariquiba una perenigración de caquetíos a la serranía de Churuguara a un sitio próximo a Maparari”.  Para los indígenas “tura era una flauta que se fabricaba con una planta del mismo nombre. Así es llamada la mazorca de maíz a la que empiezan a salir granos, es decir cuando todavía es jojoto.

Belarmino Vásquez, comerciante de San Luis, llegó a Mapararí en 1924 y reactualizó el Baile de Las Turas que se celebran del 23 al 24 de septiembre en homenaje a La Virgen de Las Mercedes. Le siguió su hijo el periodista y abogado Ciro Silva, reconocido por la proyección del ritual, lo legó en Federico el nieto de Belarmino.

Es de citar igualmente los trabajos de Pedro Manuel Arcaya, Alfredo Jhan, R.R. Silva Uzcátegui, Telasco Mac-Person, Luis Arturo Domínguez, Alfredo Ugarte, Nelly de Rodríguez, autora de El baile de las turas un eslabón de la Cultura Ayaman, editado por la Universidad Central de Venezuela.

Con la presentación de su ensayo asume como Cronista que era de Churuguara, la significación del Decreto del Gobierno Municipal que declara Patrimonio Histórico –Cultural, a la Danza.

La preservación de esta extraordinaria manifestación indígena que parece condenada a su desaparición por la autodenominada revolución, inquieta a Fundemap (Fundación de Mapararí). Un reto que debe plantearse es interesar a la respectiva institución de las Naciones Unidas que lo declare patrimonio cultural.

PUBLICIDAD

Comentarios

Comentarios