#OPINIÓN A 160 Años del nacimiento del sabio Lisandro Alvarado

Pedro Rodríguez Rojas | Ilustración: Victoria Peña |

Lisandro Alvarado  es sin duda el más eminente científico e intelectual nacido en tierras larense, su obra, sus polifacéticos conocimientos lo ubican entre los hombres más importantes del saber venezolano. Don Lisandro fue además de médico, matemático, historiador, etnólogo, filólogo, polígrafo, diplomático, naturalista y poeta. A pesar de todo esto fue un hombre de profunda humildad y sencillez. Nació Lisandro Alvarado en El Tocuyo, el 19 de septiembre de 1858, teniendo como padres a Rafael Alvarado y Gracia Benigna Marchena.

Como todos los de su época, ingresa en el Colegio La Concordia de Don Egidio Montesinos, en el año 1869, obteniendo el título de bachiller en 1873 en Trujillo, ya que no fue sino hasta 1874 cuando al Colegio La Concordia se le permitió entregar este grado. Las limitaciones económicas le impidieron continuar de inmediato sus estudios superiores. Desde 1874 hasta 1878 se residencia en Barquisimeto donde trabaja como aprendiz en una farmacia. Allí comienza a aflorar las primeras curiosidades del futuro científico. Simultáneamente también empiezan sus primeras experiencias en el ámbito intelectual junto a Gil Fortul en la redacción del periódico “Aura Juvenil” del “Club de Amigos” de El Tocuyo, utilizando la primera imprenta que se llevaba a esta ciudad.

Por fin en 1878, viaja a Caracas a comenzar sus estudios de medicina en la Universidad de Caracas. Allí se compenetra, como todos los de su época, con la corriente filosófica y científica predominante, el positivismo y cuyos principales representantes en Venezuela tuvo también como maestros: Adolfo Ernst, Raúl Villavicencio, entre otros. El evolucionismo, el determinismo biológico, el naturalismo, lo experimental, serian principios de esta corriente que quedarían marcados en el pensamiento de Don Lisandro.

Apenas se gradúa, en 1884, se dirige hacia los llanos venezolanos, en los cuales pasaría la mayor parte de su vida, y desarrollar lo que realmente fue su vocación: El estudio de la naturaleza. A pesar de haberse   casado en Ospino con Amalia Rosa Zúñiga (1887) y de haber tenido ocho hijos su vida seria de un constante peregrinar en busca del conocimiento, viviendo en Ospino, en 1885-88, Europa 1888-90, Guanare 1891-94, entre Caracas y Barquisimeto 1912-17, en Zaraza 1917-20, luego en Caracas y Valencia 1920-29.

Lisandro Alvarado, aunque no era un hombre político su propia importancia, y porque no decirlo, sus carencias económicas lo llevaron aceptar cargos públicos, llegando a ser Senador, Cónsul de Venezuela en Inglaterra en 1890, Superintendente de Educación Pública en 1920, Director de Política Comercial del Ministro de relaciones Exteriores de Venezuela, siendo éste su último trabajo.

Lisandro Alvarado dejó escritos sobre medicinas, escribió catálogos sobre tipos de madera, de las actividades volcánicas, en fin, una obra realmente compleja. Durante algunos años también se dedicó a las actividades docentes llegando a ser rector del Colegio Federal de Guanare. Su obra lo hizo acreedor de un sin número de homenajes y distinciones: Miembros de las Academias Nacionales de Medicina (1905), de la Historia (1920), de la Real Academia Española (1922), comendador de la Orden Isabel la Católica (1922); miembro de la sociedad de Antropología y Etnología de Munich – Alemania (1923)  y de la sociedad Americanista de París, condecorado con la Medalla de Instrucción  Pública en Francia,(1921) y la Orden  del Libertador  en Venezuela ( 1921). Producto de una hemiplejia muere Don Lisandro el 10 de abril de 1929.

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