FOTOS Comerciantes de Cabudare rechazan desalojo del estadio

Hugo J. Boscán/Fotos: Iván Piña |

El caos que todos los miércoles se registra en el centro de Cabudare por el tradicional mercado al aire libre en los alrededores del campo de béisbol, se incrementó ayer, no por el funcionamiento del mismo sino por la protesta que llevaron a cabo los comerciantes informales que allí operan por el desalojo de la que fueron objeto por parte de la alcaldía de Palavecino.

La madrugada de este miércoles, cuando comenzaron a llegar a la zona donde han venido operando durante los últimos años, se encontraron con los accesos bloqueados por uniformados de Polilara.

La única explicación que recibieron por parte de algunos de ellos era que, “hoy no hay mercado por instrucciones del alcalde Barreras”.

Igualmente sorprendidos quedaron amas de casa y jefes de familias que acostumbran acudir al lugar a hacer sus mercados.

Una vez repuestos de la ingrata sorpresa, los comerciantes informales se organizaron en grupos para protestar, ubicándose primero en el semáforo de la intercomunal con La Mata.

Allí, mientras la mayoría protestaba pacíficamente, algunos, afortunadamente minoría, se dedicaban a lanzar botellas, e incluso trataron de secuestrar un camión transportador de botellones de agua potable.

El grupo más numeroso se congregó frente a la alcaldía, reclamando la presencia del alcalde Barreras, con quien hubo una reunión por parte de representantes de cada sector.

Cerca de las diez de la mañana comenzaron a estacionar camiones y camionetas con frutas y hortalizas y luego numerosos comerciantes instalaron sus puestos frente a la sede municipal.

“Tengo la lechoza dulce y barata… aquí están las mandarinas dulces… lleve los aguacates… tengo maíz para las arepas.. auyama, tres kilos por 500… tengo los tomates, papas y zanahorias”, eran algunos de los productos que voceaban los comerciantes en el improvisado mercado al aire libre, frente a la plaza La Cruz y la alcaldía, que fue retirado por la policía, mediante diálogos, hora y media después.

Mientras eso ocurría en la calle, en el salón de sesiones de la municipalidad, el alcalde Barreras se reunía con representantes de los vendedores, así como del consejo comunal Cabudare Centro.

Allí les explicó que lo único que se busca es la reorganización del mercado para que, tanto quienes allí laboran, como los compradores, tengan seguridad, salubridad, garantía de que no se alterarán los pesos, y que los vecinos también puedan disfrutar de sus espacios con libertad, no como está ocurriendo en la actualidad, que deben quedar encerrados en sus casas o apartamentos desde el martes por la noche hasta la tarde del miércoles cuando son retirados los tarantines, aunque dejando montones de basura.

Posteriormente, en declaraciones a los periodistas, Barreras informó que en la tarde se celebraría otra reunión con una comisión con representantes de todos los sectores involucrados, y que de allí surgiría una decisión con respecto a la reanudación del mercado itinerante el próximo miércoles, “pero con ciertas normas y sin las personas interesadas en promover la anarquía, como intentaron hacerlo hoy, algunas de las que están identificadas”.

Dijo que lo que se está haciendo con el mercado del estadio, los miércoles, también se hará con el de los sábados, en La Mata, y en el de La Piedad.

Con respecto al nuevo mercado, en El Palmar, informó que se está en la etapa de limpieza del terreno y que, como se trata de una obra muy costosa, se busca financiamiento privado para ejecutarla.

En la reunión, Bernardino Fernández y César Jaramillo, del consejo comunal Cabudare Centro, reiteraron las quejas que vienen exponiendo desde hace años los vecinos del sector.
Calificaron de negligentes a quienes han estado al frente de la alcaldía los últimos años, “que no han tenido voluntad política para resolver un problema que cada año se agrava más, expresando sus esperanzas de que el actual sí les cumplirá”.

Con respecto a los comerciantes afectados, algunos optaron por trasladarse a diferentes lugares a vender sus productos perecederos para no perder el día, mientras otros dijeron haberlos perdido totalmente, sobre todo por la alta temperatura imperante en la región.

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