Hasler Iglesias: El movimiento estudiantil pide resultados y acciones de calle #Entrevista

María Fernanda Peñalver / Fotos: Karol Suárez |

Las universidades venezolanas han sido unas de las instituciones que más han sufrido por los embates del actual Gobierno, siendo partícipes del detrimento de la academia que solía caracterizarse por su calidad, pero que hoy en día son las desdichas su principal referente.

Una lucha nada fácil de emprender, pero con muchos jóvenes dispuestos a estar al frente con el fin de forjar un mejor futuro, no sólo para ellos, sino para el resto de las generaciones; y por supuesto, por la recuperación de su alma mater.

Hasler Iglesias es uno de estos luchadores. Con una voz calmada pero con ímpetu en su actuar, el estudiante de ingeniería química, presidente de la Federación de Centros Universitarios (FCU) de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y por ende, principal representante del Movimiento Estudiantil, mantiene una postura firme, uniendo opiniones de sus semejantes y actuando de manera independiente a los partidos políticos.

-El Movimiento Estudiantil ha tenido un  papel importante durante los momentos difíciles del país, ¿cuáles han sido los logros de esta  generación?

En este proceso lo más importante es que nos hemos convertido en una voz que está defendiendo a las personas. En esa mesa de diálogo lo que hemos visto es que se han concretado acuerdos entre los mismos políticos, solo para ellos. No ha habido solución.

Vimos por ejemplo que el canal humanitario quedó planteado, pero han pasado días y no ha entrado el primer container de medicamentos e insumos.

Por otra parte están los compañeros (estudiantes) que están presos y nadie los nombra, los partidos pareciera que hablaran nada más de sus presos. La credibilidad hacia el Movimiento Estudiantil de parte de los venezolanos la hemos tenido de hace algún tiempo para acá, pero en este proceso en particular hemos tomado una voz mucho más independiente, sin ataduras. Al no estar en algún espacio que nos limite la capacidad de acción podemos decir lo que la gente necesite que sea dicho.

Demostración de esto fue el pasado 3 de noviembre, cuando se suspendió la marcha planteada rumbo a Miraflores. Nosotros en todo el país decidimos que íbamos a marchar aunque no fuera a ese lugar, pero debíamos tener una acción de calle y de ahí para acá ha sido ese el accionar de los estudiantes, con el respaldo de la gran mayoría de los ciudadanos, quienes más que desconfiar de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) están descontentos con el proceder de esas mesas de diálogo.

-Hablaste de tener un papel independiente a los partidos políticos, han mantenido la postura de estar en la calle, algo que pocas toldas siguen haciendo, en base a esto ¿cuál sería el partido que ha dado la talla  en cuanto a la situación que se está viviendo en el país?

Cada partido tiene su planteamiento, cada uno tiene su línea de acción y nosotros sobre el diálogo no hemos querido hacer mucho énfasis sobre la participación de la MUD, porque los resultados no la ejecuta esta, pero sí tienen que buscar torcerle el brazo al gobierno para que cumpla frente de una mediación internacional los acuerdos o soluciones que necesitan los ciudadanos.

En términos de los partidos, con todos hemos coincidido en algún momento y con todos también hemos tenido alguna divergencia, precisamente porque tenemos una voz diversa. Nosotros pasamos por proceso de consulta arduo, son más de 30 universidades del país que estamos organizando para todo lo que hacemos. Son chamos que algunos militan en partidos, otros no; son situaciones socioeconómicas distintas, hay una representación de la variedad de Venezuela en las universidades.

– ¿Cómo es entonces que los estudiantes de todo el país pueden organizarse y llegar a un consenso pero quienes hacen vida en la MUD no?

Lo bueno es que nuestro criterio siempre suele ser el mismo y nunca damos un paso sin haber generado un consenso en base a este. A veces nos cuesta el hecho de que no se realicen las acciones por la cantidad de opiniones, pero cuando estas se toman suelen ser contundentes, claras, el mensaje llega a todo el país, la gente ve una coherencia y siente que es una acción honesta y que va a arrojar un resultado.

Esto lamentablemente a veces no pasa en la MUD. En los universitarios no ves al presidente del Centro de Estudiantes de la Universidad de Carabobo diciendo que la decisión de la Universidad Central es errada.

Le hemos dado el mensaje a la MUD que dé el ejemplo de los estudiantes, porque incluso con una diversidad muy similar a la que tienen ellos estamos sentados ahí, cada uno con el color de su universidad, en una acción conjunta en todo el país. Si nosotros, unos chamos, incluso con mucha más pasión y vehemencia a las ideas logramos ponernos de acuerdo, pues ellos deberían poderlo hacer.

-Además de esto, ¿qué otros serían los errores de la MUD?

Uno, que puede tener dos caras, es que se den pasos sin que todos estén de acuerdos; aunque claro, tampoco se puede esperar dos semanas a que esto suceda. Otro es el tema comunicacional, el hecho de haberse sentado en una mesa de diálogo sin haber explicado antes cómo, cuándo, por qué, con qué intenciones, con qué objetivos. El hecho de durante el proceso no estar dando permanentemente anuncios, de los avances que se han tenido o que incluso, si se hubiese tenido un acuerdo de confidencialidad tampoco lo han dicho.

Han quedado en un espacio en el que están decidiendo el futuro inmediato del país, mientras todo el país en esta expectante por saber qué pasa ahí. En ese sentido nosotros hemos dicho que no podemos dejar que sólo 14 personas decidan el destino de Venezuela cuando somos 30 millones de venezolanos.

-¿Participarían entonces los estudiantes en el diálogo en caso de ser invitados?

Nosotros tenemos tres exigencias. La primera es la liberación de los estudiantes presos, la segunda es la apertura del canal humanitario y la tercera es la convocatoria urgente a un proceso electoral nacional. Para que estas cosas ocurran no hacen falta que no sentemos en una mesa. Uno se sienta en una mesa, por ejemplo, que los estudiantes acordemos el tema del pasaje estudiantil con los transportistas. Aquí no, aquí es una obligación constitucional, se trata de garantizar los derechos.

No tiene sentido que el Gobierno se siente con los estudiantes para discutir si se va a cumplir la Constitución; eso debería ocurrir solo y por eso lo hemos colocado como exigencia tanto al Gobierno como al proceso de diálogo.

Hasta que no veamos que esas tres cosas se cumplen. Porque son derechos que se deben cumplir, no discutir ni mediar ¿qué negociación podría haber? En lo único sería para una elección, pero en ese caso ya están los partidos políticos, a quienes corresponde participar de procesos electorales.

Si bien hay una mesa referente a lo económico y social, en la cual asumimos se tocará el tema de las universidades y cómo se solucionará la crisis educativa, para nosotros mientras tengamos estudiantes presos, las personas no tengan comida ni medicina y además se nos impida revocar al gobierno; no tiene sentido que nos sentemos a hablar.

Considero que la solución en cuanto a la academia venezolana también radica en un cambio de gobierno, esto según experiencias pasadas, en las que incluso expertos han intentado resolver los problemas, pero éstos se han mantenido; por lo tanto, consideran que el problema es de base, donde el Presidente de la nación se ocupe por brindar calidad educativa.

A manera personal

Ante el planteamiento de un “referendo popular” para demostrar el rechazo de los venezolanos hacia el actual Gobierno, Iglesias, a título personal, consideró que ciertamente puede ser una demostración numérica del descontento, no obstante, piensa que no sería efectivo. “Las personas  necesitan acciones que les den algún nivel de seguridad, que les parezcan efectivas y que sientan que vale la pena dejar de hacer tantas cosas para participar en el proceso”.

Destacó que de por sí ya hay quienes dudaban que la recolección del 20 % de voluntades organizado por el CNE iba a ser concretado, ahora se podría tener mayor duda de que sirva para algo recolectar 8 millones de firmas.

“La presión ciudadana debe demostrarse en otra vía, consideramos que tiene mucha más credibilidad, efecto e importancia la organización de calle que una recolección de firmas”.

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