El trato cordial de chóferes para usuarios

Richard Lameda/Foto: Archivo |

Como servicio público, los usuarios del transporte merecen un trato de calidad por parte de los conductores de las unidades, apegado a las normas de la civilización que no son otras que el respeto, amabilidad, cortesía y educación.

Justo es que los usuarios asuman el mismo comportamiento, en aras de que siempre se desenvuelva un clima de cordialidad dentro de las busetas y carritos por puesto.

Y es que puede ser que los conductores sean expertos en el arte de manejar, pero no en brindarle un buen trato a las personas.

Evidentemente, no son todos los chóferes del transporte público quienes maltratan al pasajero, pero ciertamente es la gran mayoría.

Claro está que las actitudes de cada quien son el producto de una buena o mala educación recibida en el hogar de crianza, la cual, de ser buena, se afianza en las instituciones educativas, en paralelo con la sociedad, y si ha sido deficiente se refleja justamente en esas personas groseras.

Educarse para el transporte

Aunque parezca cursilería, ya existen importantes experiencias en Venezuela que reafirman lo esencial que es para los conductores del transporte público de pasajeros educarse para el trato a los usuarios quienes al fin de cuentas son primordiales para su subsistencia y el mantenimiento de las unidades. Un caso puntual ocurrió en la ciudad de Valencia, estado Carabobo, en la primera escuela del país de Formación de Transportistas y Conductores.

En esta institución setecientos veinte buseteros de la referida entidad recibieron un curso de capacitación.

Durante el mismo les aportaron una serie de conocimientos que abarcaron desde cómo tratar al usuario hasta la asistencia que deben ofrecer a personas con discapacidad.

Desde este punto de vista se busca humanizar los ambientes en el interior de cada buseta y armonizar la estadía de los pasajeros durante el recorrido de las rutas.

Obviamente que prevalece la fuerza de voluntad de los conductores para decidir emprender esta nueva experiencia que les dejará muchas satisfacciones en este medio de transporte, donde la interacción con el público es la constante.

Se trató de impartirles a estas setecientas veinte personas un novedoso contenido cargado de hábitos para conducir, entre los cuales destacaron el buen uso del retrovisor, la higiene postural que se debe tener siempre, el trato al usuario y trato a las personas con diversidad funcional.

Cada uno de los choferes obtuvo su correspondiente certificado, el cual tiene validez para todos los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba), es decir, Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua, Mancomunidad de Dominica, Antigua y Barbuda, Ecuador, San Vicente y Las Granadinas, Santa Lucía, San Cristóbal y Nieves y Granada.

Pero no solamente la mencionada escuela de Formación de Transportistas y Conductores se dedica con exclusividad a quienes tienen como oficio diario manejar busetas, sino que va más allá.

Es así que también dicta cursos dirigidos a mototaxistas, motorizados particulares y conductores de transportes escolares.

Requisitos para interesados

Conductores inclinados por mejorar cada día más en una formación avanzada útil para su oficio, que deseen inscribirse en los cursos deben consignar fotocopia ampliada de la cédula de identidad, de la licencia de conducir y del certificado médico, carta de trabajo si se desempeña en alguna línea de transporte público, dos fotografías 20×20 y cancelar las unidades tributarias.

Deben ser mayores de 18 años y conductor de un vehículo del transporte público o particular.

Portuguesa también educó

Entretanto, en el estado Portuguesa, ochenta conductores se graduaron en la Escuela Socialista del Transporte, en otra demostración por la educación de este sector en Venezuela.

Cabe destacar que este tipo de escuela se encuentra presente en 19 estados del país, y forma parte de la Misión Transporte, que entre sus ejes de educación contempla Escuela para conductores.

Lara no cuenta con este programa

Siendo una ciudad estratégica para el transporte que se moviliza hacia el centroccidente del país, Lara no posee escuela que le facilite educación a los conductores mediante cursos de adiestramiento en materia de relaciones humanas y personales.

En esta entidad hay un continuo desplazamiento de unidades autobuseras y carritos a los nueve municipios que la conforman, lo que representa un alto porcentaje de pasajeros y chóferes involucrados en este servicio con diversos tipos de caracteres y actitudes que amerita una escuela de educación al transportista.

No obstante, unos mil transportistas de Lara se interesaron en febrero de este año para que el gobierno nacional active un plan para un nuevo modelo de transporte que incluya la creación de la escuela de transportistas para este estado.

Además, plantearon que de darse un nuevo modelo trabajarían para acabar con las colas en puntos específicos de la avenida Vargas, en la carrera 22, en el cementerio y en El Ujano, entre otras zonas de la ciudad donde las paradas se complican, sobre todo en horas del mediodía y seis de la tarde.

Barquisimeto y el resto de los municipios se merece un cuerpo humano de transportistas mucho más dado a las relaciones públicas.

Un equipo de choferes consustanciado con los usuarios que al fin y al cabo son el mismo pueblo.

Mejorar la imagen

Otro asunto pendiente es el mejoramiento de la imagen que se les debe dar a las empresas que prestan servicios de transporte público de pasajeros, tanto en las zonas urbanas como en carreteras del país.

Unidades destartaladas envueltas por humo negro desprendido por los tubos de escape compiten en las vías, sin importarles la velocidad que los podría llevar a un fatal accidente, solo por el hecho de montar a más pasajeros por unidad y así, en apariencia, obtener mayores beneficios económicos, haciendo caso omiso en reiteradas ocasiones a la luz rojas de los semáforos.

Los frenazos inesperados también son una mala práctica de algunos desconsiderados conductores que afectan considerablemente a quienes van agarrados de los tubos de las busetas, sobre todo de personas de la tercera edad.

 

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