El Bolívar se devaluó 86,6% frente al euro en subasta oficial

AFP/IML | Foto: Archivo |

El nuevo sistema de cambio flotante, que entró en vigencia en Venezuela la semana pasada, comenzó con una tasa única de 30.987,5 bolívares por euro, informó el lunes el Banco Central del país sudamericano.

El nuevo Sistema de Cambio Complementario Flotante de Mercado, conocido como DICOM y que ahora es la única tasa de cambio oficial en el país, dejó sin efecto el tipo de cambio protegido de diez bolívares por dólar que se empleaba desde 2016 para las importaciones públicas de alimentos y medicinas.

Desde 2003 está vigente en Venezuela un férreo control de divisas.

El nuevo esquema cambiario derogó el anterior, cuyo tipo de cambio constaba hasta la semana pasada de dos tasas, una que se determinaba mediante subastas (también llamada DICOM) y otra con una tasa fija de diez bolívares por dólar. La primera estaba lejos de influir en los precios de los bienes de consumo debido a la escasa oferta de divisas y la segunda se usaba sólo para la compra de alimentos y medicinas por parte del gobierno.

Desde el último trimestre del año pasado no se realizaban subastas del DICOM. En la última subasta de 2017, la tasa de cambio se ubicó en 3.345 bolívares por dólar o 4.146,13 por euros.

La renovación del sistema complementario flotante, según el presidente Nicolás Maduro, busca avivar el mercado cambiario con la participación de particulares que ofrecen divisas y embestir la tasa del mercado negro, ampliamente utilizada por la falta de capacidad del gobierno para satisfacer la demanda. El tipo de cambio del mercado negro supera cerca de nueve veces por euro que el monto de la tasa oficial reportada el lunes por el Banco Central.

En un comunicado divulgado el lunes, sin dar otros detalles, el Banco Central destacó que los particulares podrán adquirir un máximo de 420 euros trimestrales o 1.680 euros anuales, mientras que las firmas jurídicas podrán adquirir un máximo de 340.000 euros mensuales o su equivalente en divisas.

Venezuela está sumida en una profunda crisis económica, signada por una inflación anual de cuatro dígitos, elevados costos de alimentos y medicinas y una escasez severa de bienes básicos.

 

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