#DP2018 Desde el exterior la devoción mariana en el corazón

Luis Alberto Perozo Padua |

Para Miguel Mirabal, la vinculación con la Divina Pastora surge desde antes de su nacimiento, por la sencilla razón de ser larense.

Esboza -con tono pasivo- que para los barquisimetanos que están fuera del país, el único referente en la cotidianidad es la espiritualidad, que en el caso de su familia, está impregnada de religiosidad.

Explica que la gran cantidad de devociones y prácticas como medios espirituales para alcanzar la fe, tienen su asidero en tiempos pretéritos, transmitidos de generación tras generación, “de cuando nuestros padres y/o abuelos nos llevaban a la iglesia, orábamos en la mesa antes de comer, de ir a dormir, o la familia iba a misa de aguinaldo o acudir a las fiestas religiosas de Semana Santa, y por último y no menos importante, caminar la procesión de la Divina Pastora”.

En medio de su exposición, Mirabal se sostiene los lentes, y añade que: “En este país (Estados Unidos), sobre todo en estas estaciones tan frías como lo son otoño e invierno, partiendo de una premisa que reza que no es fácil estar fuera de Venezuela, lejos de nuestro terruño, bajo ninguna circunstancia pese a lo que el común pueda pensar que los que estamos en el exilio, vivimos en un paraíso, existe un escenario agreste que no es más que reinsertarse en otra sociedad, con otro idioma que no es nada fácil”.

Pero esta barrera la ha ido superando Mirabal y su esposa, sin dejar de mencionar a sus dos hijos, gracias al referente católico heredado e inducido por sus anteriores.

La Virgen como referente

No solo en los momentos apremiantes, sino también en los retos de la cotidianidad, Miguel Mirabal tiene presente en el alma a la Pastora de Almas, porque se define como seguidor de María la madre de Jesús.

Para él, la figura de María como mediadora en el misterio de la Fe se reviste de importancia y es fundamental para confrontar cualquier reto, emprendimiento u obstáculo.
Da fe que la Orden de Carmelitas influyó notablemente en su vida las dos últimas décadas de su estadía en Venezuela, y para este grupo religioso el referente fundamental es la Virgen del Carmen.

Nostálgico 14 de enero

Mirabal se confiesa nostálgico los 14 de enero, pues en la distancia existe marcada incertidumbre por el dramático escenario que atraviesa Venezuela, producto de las políticas erráticas y la improvisación del gobierno dictatorial.

“En medio de este desastre apocalíptico generado por el Gobierno nacional, la esperanza del larense se transfigura en la Divina Pastora, y estamos llamados a pedir su intercesión para que detenga y logre erradicar este cólera moderno que asola a Venezuela”, registra.

Acentúa que Venezuela está siendo diezmada, no solo por los dramas sociales, económicos y culturales, sino también por un problema de ausencia espiritual.

En la visita 162 de la Divina Pastora a Barquisimeto, Mirabal asegura que nuevamente la acompañará una multitud, pero esta vez, llena de angustia, de pobreza, de tristeza, de ásperas situaciones que embargan el corazón del venezolano.

Lamentó que la Iglesia sea blanco permanente –y sin cuartel-, de la dictadura en Venezuela, institución vejada, menospreciada, cuya estructura clerical es irrespetada.

Imperiosa necesidad

Para los larenses, especialmente para los barquisimetanos, es una imperiosa necesidad presentar los hijos recién nacidos ante la santa figura de la Pastora de Almas, evento que Miguel Mirabal cumplió –como designio del corazón-, con sus dos descendientes.

Lo cuenta como un recuerdo fresco, como una anécdota de esas que no se quieren borrar, porque eso fue lo que hizo en el pueblo de Santa Rosa ante los pies de la excelsa Patrona de los larenses.

Menciona igualmente a su madre, momento en donde se le quiebra la voz haciendo una pausa que interrumpe para relatar el delicado estado de su salud, dado cada año era costumbre, junto a ella, la matrona, visitar a la Divina Pastora antes de la procesión.

Año mariano desde el exterior

Sin lugar a equívoco, afirma Mirabal, que la procesión de este año 2018, se hará presente -con más firmeza-, la devoción mariana, puesto los larenses acudirán en masa a pedir a la Virgen María la salvación del país, la sanación moral de la nación y la extirpación de los males que tienen sepultada a Venezuela.

Será un año de mucha plegaria por Venezuela, y por primera vez en la historia, desde el exterior miles de miles, oraremos a la Divina Pastora. Existirá desde ya, una imperiosa necesidad de pedir la intercesión de la Divina Pastora.

Aprendió Mirabal de Los Carmelitas a dialogar con Dios y con la Virgen María, heredad para sus hijos, que piden por Venezuela y en especial por los niños cada noche antes de dormir.

 

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