#LosEscenariosdePaís #Encovi2017: El brutal empobrecimiento de Venezuela en números

Ingrid Jiménez | Foto: Archivo |

Esta semana se dieron a conocer los resultados de la encuesta de condiciones de vida (Encovi) 2017, realizada desde el año 2014 por tres de las universidades más prestigiosas del país, Universidad Central de Venezuela, Simón Bolívar y Católica Andrés Bello.

La encuesta abarcó diversos ámbitos: características de los hogares, pobreza, misiones, seguridad personal, alimentación y nutrición, educación, trabajo y seguridad social, vivienda y servicios y emigración.

Los datos que arroja el 2017 son verdaderamente dramáticos y reflejan el deterioro brutal de la situación social del país en apenas tres años. Vale acotar que el estudio culminó en agosto de 2017, cuando todavía no se había desatado el proceso hiperinflacionario.

El incremento de la pobreza es lo que más se destaca, pasando de 48,4% en 2014 a 87% en 2017. Su distribución expresa la profundización de las inequidades al concentrarse los más pobres en las ciudades pequeñas y caseríos.

La pobreza crónica alcanza el 30% de los hogares. Justamente este tipo de pobreza es la más difícil de superar, porque constituye su núcleo más duro, compuesto por los hogares que viven en condiciones prolongadas de privación de al menos una de las necesidades básicas.

La situación de los estratos más pobres se refleja también en indicadores educativos, como es la desescolarización de los jóvenes y niños entre 3 y 17 años. Las razones de la deserción escolar se refieren a la ausencia o deficiencia de servicios básicos como agua, luz así como la privación alimentaria.

El tema alimentario merece especial atención porque el estudio expresa el cambio en los patrones de consumo del venezolano. La investigación indica que la población está consumiendo una “dieta anémica”, en la que abundan los tubérculos arroz y harina de maíz importada (no enriquecida) en detrimento de los lácteos y proteínas. Asimismo, la cantidad y frecuencia de la alimentación es insuficiente porque 9 de cada 10 hogares manifiesta que no cuenta con los ingresos suficientes para pagar la alimentación diaria.

La gran pregunta que arrojan estos resultados es ¿Será posible revertir esta situación? La respuesta es un rotundo si. Con políticas sociales adecuadas se puede superar el estado de postración social en el que nos encontramos.

El primer paso ya lo aporta el estudio al suministrar estadísticas confiables que reflejan la realidad social y el segundo paso, corresponde al Estado venezolano, a través del diseño e implementación de políticas sociales focalizadas destinadas a los grupos más vulnerables.
Actualmente, el único programa social (si puede llamarse así) es la entrega de bolsas de comida a través de los CLAP, pero estas entregas ni son periódicas, ni su contenido satisface los requerimientos nutricionales de los hogares.

Se requiere programas de emergencia con subsidios directos para los hogares en situación de pobreza. El asunto es que estos subsidios no pueden ser para todos, y tampoco pueden estar mediatizados por relaciones de clientelismo político.

Sus beneficiarios tampoco pueden asociarse con los electores, porque deben destinarse a los más vulnerables: las madres, los lactantes y los niños en edad escolar.

Las políticas focalizadas comenzaron a implementarse en América Latina desde hace más de una década, pero lamentablemente nuestro país quedó rezagado de esta nueva tendencia que han permitido a millones de latinoamericanos salir de la pobreza.

Uno de los ejemplos más notorios es el caso peruano. El país andino pasó de ser un país pobre a ser un país considerado como de ingresos medios, con éxitos notables reconocidos por el Banco Mundial en su lucha contra la desnutrición crónica infantil.

La encuesta Encovi refleja también todo lo que está por hacerse en el país en el ámbito social y el reconocimiento de que la pobreza no se puede abordar sólo en términos de ingresos, sino que abarca un análisis mucho más complejo que incluye a la salud, la vivienda, la seguridad social, el trabajo, la educación y los servicios.

La pobreza se combate cuando se entiende su carácter multidimensional y se trabaja en función no sólo de mejorar el ingreso, sino de mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos.

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