Conato de disturbio en automercado de la Carabobo ante venta de harina precocida y pastas

Hugo J. Bosán | Fotos: Karen Paradas |

Un conato de disturbio, con intento de saqueo incluido, se presentó durante la mañana de este lunes en un automercado de la avenida Carabobo, cerca de Pata e’ Palo, cuando miles de personas que, desde antes del amanecer, se concentraron ante la información de que les venderían harina precocida y pasta, protestaron por el trato preferencial que, supuestamente, los dueños del negocio estaban dando a funcionarios y bachaqueros.

“Llegamos antes de las cinco y a esta hora (10.30), todavía no hemos podido entrar a comprar la harina para las arepitas y la pasta para el almuerzo, pero unos policías, guardias nacionales y algunos bachaqueros que uno conoce, sí entraron y salieron con bultos”,dijo una de las amas de casa presentes.

Se calcula en cinco mil la cantidad de mujeres y hombres que permanecían frente al automercado Kenmart C.A., cada uno con la esperanza de adquirir un paquete de harina y medio kilo de pasta.

Las personas, al ver cómo los comerciantes abrían la reja para que ingresaran los privilegiados, comenzaron a gritar y algunos a presionar con el fin de tumbarla, lo que pudiera haber desembocado en un saqueo.

Sin embargo, al lugar se presentó un piquete de la Policía Estadal, con fusiles, que tomó el sector, sobre todo la entrada al establecimiento para evitar fuese derribada la reja.

“Esto es una sinvergüenzura lo que está pasando en el país, que el gobierno compra la conciencia de la gente con unos bonos de 500 bolívares y nadie protesta, pero ya nos estamos cansando”, expresó un adulto mayor mientras se retiraba del lugar donde ya se habían registrado algunos enfrentamientos, presuntamente entre reconocidos bachaqueros y jefes de familia.

Pero, a pesar de la presencia policial y el intento de algunos de los uniformados de calmar los ánimos, estos siguieron caldeándose, haciéndose necesaria la llegada de uniformados de la Guardia Nacional que, finalmente ordenó en fila a los compradores, aunque no había garantía de que alcanzara la harina y la pasta para todos.

 

 

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