#ESPECIAL Iván Brito López, custodio de la memoria de Barquisimeto : La ciudad perdió su voz

Angélica Romero Navas | Foto: Daniel Arrieta |

Caminó desde su casa materna en la carrera 16 con calle 32, al lado del célebre edificio Bolívar diseñado por Fruto Vivas cuando era estudiante, hasta la sede de EL IMPULSO. En el recorrido lo saludaban sus muchos conocidos, ese hombre vestido de traje formal iba a una ocasión especial, compartiría la mesa con nuestros directores Juan Manuel Carmona y José Ángel Ocanto.

El invitado de esta semana en el Desayuno – Foro, tiene anécdotas para todo y ¿cómo no? si se trata de un historiador, que conoció nuestro pasado de la voz de sus protagonistas. Él es Iván Brito López, cronista no oficial de Barquisimeto.

Nació un 9 de junio de 1967 en la Clínica Acosta Ortiz. El menor de los cinco hijos del abogado y profesor de la UCV, José Brito González y de Belén López Rodríguez. Su abuelo fue el reconocido músico, compositor y arreglista Rafael Miguel López Valera, fundador de la Orquesta Típica Municipal de Iribarren.

-Yo siempre he dicho que mi niñez fue fabulosa, ser descendientes de un artista me hizo receptivo a muchas cosas, en mi casa siempre había música, criarse en ese mundo fue fantástico.

Su educación inicial la cursó en el Instituto Básico Integral, mientras que los fines de semana hacía talleres de alfarería, pintura, cerámica y cualquier otro descubrimiento.
En la primaria estudió en el Colegio Federico Froebel y el bachillerato lo hizo entre el Liceo Rafael Monasterios y el Liceo Lisandro Alvarado.

-Yo fui un estudiante promedio, tampoco era del otro mundo, yo andaba en descubrimiento de cosas, andaba pendiente de hacer amistad y participando en las actividades del colegio. Pero recuerdo que en quinto año de bachillerato me dediqué a echar broma y a disfrutar de la existencia humana.

En una oportunidad llegó a los golpes con un profesor de física que frecuentemente lo ridiculizaba.

-Un día mis compañeros venían riéndose a carcajadas y cuando les pregunté qué pasaba, me dijeron que el profesor había dicho unas cosas de mí, me puso de monigote. Entonces yo lo busqué y nos dijimos varias palabras y lo empujé en las escaleras. Ese señor era Enrique Carrasquero, el mismo que después fue director del CNE en Lara.

Pasar física con ese profesor era mucho pedir y repitió quinto año. Terminó por graduarse de bachiller en un instituto especial.

El historiador

Aunque Iván, el adolescente, era rebelde, ya era un acucioso historiador.

Era miembro de la Sociedad Bolivariana Estudiantil que se encargaba de enaltecer el pensamiento y la acción del Libertador Simón Bolívar. Participaba en charlas, actos escolares y analizaba la Constitución.

Y gracias a su abuelo, Rafael Miguel López, acentuó ese entusiasmo por la historia, porque él lo llevó a conocer a personajes.

-Yo andaba calladito para que mi abuelo me dejara estar con él y conocía a Raúl Azparren, Alberto Silva Álvarez, Hermann Garmendia, Juancho Alvarado, Jesús María Bracamonte, Jesús María Rodríguez Oropeza y yo después que veía un periódico decía: eso a mi me lo contó fulano de tal que estuvo ahí.

Ese era su mundo. Pero Iván, tenía que buscar trabajo para ganarse la vida.

Graduado, se fue a una finca familiar en Cojedes, en donde aprendió sobre agricultura, ganadería, mantenimiento de maquinarias pesadas y hasta inseminación artificial. Hizo dinero, bastante dinero, y regresó a Barquisimeto por eso que llaman pasión.

De vuelta a casa comenzó por trabajar en su colección de fotografías de la ciudad (hoy colosal fuente de información fidedigna) y las publicaba en un espacio en el Diario El Informador llamado Reseña de la Añoranza.

El éxito fue tal que artistas, maestros y hacedores le proveían material para su página que publicó por doce años.

En ese trayecto aprendió los gajes del oficio de periodista de “la vieja escuela”, los que usaban una máquina de escribir y revelaban fotos en cuarto oscuro.

Su cercanía con Hermann

Con Hermann Garmendia, cronista oficial de Barquisimeto (1967-1990) llegó a conformar una entrañable amistad. Este le enseñó su oficio de cerca: letras, poesía, filosofía, folklor y crítica.

-Hermann me llama un día y me dice: mira porque tú no te vienes a trabajar conmigo, yo ya tengo una secretaria pero esa no sabe nada… y la botó y me contrató a mí. Así me hice secretario del cronista oficial hasta que él murió.

Entre los incontables recuerdos que tiene sobre él, recuerda cuando Hermann tuvo un Accidente Cerebrovascular.

-El ACV le borró el conocimiento a la lectura. Entonces yo le leía, él me dictaba, le volvía a leer, corregía y después lo pasaba en limpio.

Aprendió a hacer una labor difusora, pedagógica, y que la historia es fundamental para el avance del hombre.

-Y ese trabajo tiene mucha responsabilidad, por eso para mí es fundamental que la información histórica sea veraz y si hay un error, hay que enmendarlo, porque la gente cree ciegamente en uno.

En sus quehaceres diarios de comunicador e historiador, logró vincular tanto con la gente que ha sido honrado con decenas de reconocimientos entre los que destacan Botón Orden Municipal Ciudad de Barquisimeto, Orden Lisandro Alvarado, Orden Ciudad de Barquisimeto en Segunda Clase, Orden 22 de septiembre de la UCLA.

-Empiezan a salir reconocimientos oficiales y me doy cuenta que a una cantidad de personas que yo no sabía que me seguían, le importaba mi trabajo. Yo lo considero como una responsabilidad ciudadana porque yo no vivo de esto, yo me convertí en publicista, pero eso es lo que me hizo darme cuenta de que la custodia de la memoria local es importante, para el presente y para el desarrollo urbano del futuro.

Sobre Edilio López, actual cronista

Luego de la altamente meritoria labor de Ramón Querales como sucesor de Hermann Garmendia en el cargo de cronista oficial del municipio Iribarren, el Concejo Municipal recibió ocho postulaciones: Edilio López, Iván Brito López, Otto Acosta, Romel Escalona, Salvador Dalí Rodríguez, José Gregorio Gómez, José Escalona Pérez, Mervin Rodríguez y Nubia Castañeda. En donde resultó ganador Edilio López, supuestamente por obedecer intereses políticos, pues es bien sabido que el cronista ha militado en organizaciones políticas de izquierda.

-Yo preparé todo lo que había que preparar, pero la Cámara Municipal entre gallos y medianoche y violando los procesos, eliminaron el jurado calificador y la presentación de credenciales para poner un elemento netamente político. López no ha hecho nada, tiene un “pasquín” en el Archivo Municipal y es una cosa netamente política.

Luego de Ramón Querales, las crónicas de la ciudad no aparecen por ningún sitio.

-La gente cree que la ciudad no tiene historia, caímos en un vacío, nadie sabe el valor de las cosas que tenemos, los acontecimientos, nadie sabe por ejemplo que la Plaza José Macario Yépez está sobre el emplanado donde hubo la famosa Batalla de Tierritas Blancas donde el Libertador pierde la batalla y tiene que salir huyendo por Cabudare. Sobre ese simbolismo, el padre Macario manda a hacer la Cruz Salvadora para recibir a la Divina Pastora en 1856. Y después hacen la plaza para preservar y consolidar el monumento.

Proyectos de gobierno inútiles

Además del desconocimiento, la inseguridad y el abandono ha contribuido a que el patrimonio cultural de Barquisimeto esté ensombrecido y según palabras de Iván Brito López, los gobernantes sólo hacen proyectos estériles.

-Los proyectos no están hechos con consciencia del acervo cultural sino por una cuestión meramente propagandística, de dejar un ícono que los identifique a futuro, “por aquí pasé yo”. Yo soy de la tesis de que el Instituto Municipal de Cultura y Arte (IMCA) debería desaparecer, eso es un elefante blanco, todo el que ha pasado por ahí se ha aprovechado de eso, tu haces un balance entre los millones que se les ha dado y los resultados, y la diferencia es abismal.

A su juicio, falta un diagnóstico de las necesidades socioculturales que son distintas para cada municipio y no se pueden homogeneizar.

-Aquí todo se suscribe a la plaza Juan Guillermo Iribarren en el este y creen que eso ya es abarcar la cultura del municipio Iribarren. Tenemos una ciudad que perdió su voz, ha habido una diatriba política que ha consumido a quienes se encargan de la ciudad, lo único que hacen es por simpatía para ganar votos, no por atender las necesidades y solventarlas.

Iván Brito López espera que los conocedores de las memorias de la ciudad sean escuchados, tomados en cuenta, ellos quienes no tienen intereses partidistas, sino que velan por una ciudad bonita, un Barquisimeto mejor.

-Barquisimeto necesita recuperarse, necesita calles, aceras, asfalto y patrullaje, para que la gente “más o menos pueda vivir tranquila y salir a la calle a resolver su día a día”.

Y aunque a Iván Brito López, de alguna u otra manera ha estado vinculado a la gobernación de Henri Falcón y a la alcaldía de Alfredo Ramos, él dice que no le debe nada a nadie y por eso habla claro y raspao.

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