FOTOS: Todavía es buena opción comprar verduras en el mercado de Cabudare

Angélica Romero Navas | Fotos: Iván Piña |

Rebuscar precios en las ferias y mercados es una opción a la que cada día más venezolanos se suman debido a la pérdida de la capacidad de consumo por el nivel de inflación. Aunque en este caso, el número de visitantes no se ve reflejado en la cantidad de ventas.

En el mercado de los miércoles del centro de Cabudare, los mismos vendedores admiten que la oferta ha desmejorado en cuanto a variedad y calidad, a la par que las ganancias se vienen a pique.

Sin embargo, al comparar precios con los de las cadenas de supermercados, resulta indiscutible que continúan siendo una buena opción para ahorrar dinero.

Lo que más abunda en el mercado de los miércoles son las frutas, granos, quesos y verduras. Los precios en todos los puestos son bastante similares, aunque cada uno trata de hacer una oferta llamativa para atraer clientes, preparan sus bolsas surtidas o un “todo a mil”.

Sin embargo, cuesta que la mercancía tenga salida. En la mayoría de los casos, a los comerciantes no les queda más que rematar luego de las 2:00 de la tarde, porque al ser perecedera, no pueden guardarla.

Xiomara Pérez, tiene 20 años con su puesto de naranjas en el mercado de Cabudare, a principios de año compraba 30 cestas para la venta, ahora adquiere sólo 15 y asegura que hay días que no logra venderlas todas.

Lo mismo manifiesta Virgilio Timaure, vendedor de quesos, quien anteriormente lograba vender 40 kilos y ahora no llega a los 15 kilos. Este miércoles 23 de agosto, ofrecía la ricota en Bs. 14.500 y el queso churuguara en Bs. 18.500, mientras que la semana anterior, estaba en Bs. 12.000 y Bs. 16.500 respectivamente.

“Compro el queso a Bs. 17.500, yo no le gano casi nada pero lo tengo así para que pueda salir y para mantener el puesto, pero la situación está muy dura”.

La gente suele llevar trozos pequeños, el mínimo cuesta Bs. 3.000.

Yolanda Chirinos ayer recorría el mercado buscando precios, dice que todas las semanas los encuentra más elevados, no puede hacer un presupuesto porque varían demasiado. El miércoles pasado, las caraotas negras estaban en Bs. 7.000 y ayer estaban en Bs. 9.000 en la mayoría de los puestos. “Pero sigue estando un poco más barato que en otros lugares”.

Lo mismo sucede con el cartón de huevos, que a finales de julio costaba Bs. 14.500 y ahora Bs. 17.500.

Mercado vs. supermercado

El equipo reporteril de EL IMPULSO comparó precios de las verduras en el mercado de Cabudare y en un reconocido supermercado.

Mientras que en el mercado, el kilo de tomates está en Bs. 4.000, en el establecimiento comercial está en Bs. 10.300, con calidad similar.

El plátano en los puestos de buhoneros está entre Bs. 2.000 y Bs. 2.300 mientras que en el supermercado está en Bs. 3.400.

La cebolla se consigue en Bs. 2.000 en el centro de Cabudare y en el supermercado está en Bs. 5.990. La papa también se consigue en Bs. 3.000 y en el supermercado en Bs. 6.990.

El aguacate y el apio están en Bs. 2.000 el kilo en el mercado mientras que el autormercado está en Bs. 2.500.

Clientes sin efectivo

Los comerciantes manifestaron que no sólo los altos precios han hecho disminuir las ganancias, sino que actualmente su mayor problema es la falta del punto de venta.

Los clientes no cargan efectivo y sólo unos cuantos puestos cuentan con puntos. Algunos han optado por aceptar transferencias electrónicas, especialmente a sus clientes fijos, pero no todos cuentan con esa posibilidad.

“Dejo de hacer muchas ventas” dice un vendedor de plátanos, porque normalmente la gente traía dinero y le alcanzaba para comprar en varios puestos, pero ahora en uno sólo pueden gastar Bs.20.000 o más y si compran eso no les queda para lo otro.

Otros vendedores han optado por el crédito pero sólo para su gente de confianza.

Vendedores de ropa

El no contar con un punto de venta afecta extremadamente a quienes tienen puestos de prendas de vestir y otro tipo de mercancía, cuyo valor es bastante alto. “A veces me voy con un solo par de medias” dice una vendedora, que se queja de su situación.

La mayoría indica que permanecen en el mercado porque son puestos de generaciones, es decir, eran de sus papás y ahora los trabajan ellos, como único sustento del hogar. Pero aseguran que están a poco de tirar la toalla y abandonar, como han hecho muchos de sus compañeros.

Las bajas ventas también son atribuibles al cambio de ubicación de los comercios. Cabe resaltar que en noviembre del 2016, los buhoneros fueron removidos de la calle principal y adyacencias de la plaza La Cruz para mejorar el flujo vehicular en la zona.

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